
"No había aire. Tuve que sorber el mismo aire que salía de mi boca, deteniéndolo con las manos antes de que se fuera. Lo sentía ir y venir, cada vez menos; hasta que se hizo tan delgado que se filtró entre mis dedos para siempre. Digo para siempre." (PEDRO PÁRAMO)
WASHINGTON (Reuters) - El sistema solar no sería una esfera perfecta, sino que tendría una forma irregular y achatada, de acuerdo a las informaciones enviadas por la nave espacial Voyager 2, que está explorando los límites exteriores del sistema solar, según dijeron el miércoles los científicos.
Lanzadas en 1977, las sondas no tripuladas Voyager 1 y Voyager 2 están en los límites de la heliósfera, la enorme "burbuja" magnética alrededor de nuestro sistema solar, creada por el viento solar cuando entra en contacto con el espacio interestelar.
El viento solar está compuesto de partículas con carga eléctrica lanzadas al espacio en todas las direcciones por el sol. La zona fronteriza entre la heliósfera y el resto del espacio interestelar se conoce como "frente de choque de terminación".
El Voyager 2 cruzó este límite en agosto de 2007, situándose a 12.500 millones de kilómetros del sol.
El Voyager 1 había cruzado el límite en diciembre de 2004 a 16.000 millones de kilómetros de distancia del Voyager 1 y casi 1,6 millones de kilómetros más lejos del sol.
Los científicos piensan que esto indica que la burbuja formada en el espacio interestelar por la heliósfera, la cual se extiende mucho más allá de la distante órbita de Plutón, no es perfectamente esférica, y el sistema solar tiene una forma un poco achatada.
"Imaginen que un globo está siendo inflado por el viento solar. Podrían imaginarse que si toman un globo, el cual es principalmente esférico, y lo empujan contra la pared, podría quedar aplastado en un lado", dijo Edward Stone del Instituto de Tecnología de California, uno de los científicos involucrado en la investigación.
Eso es lo que pasó con la heliósfera, dijo.
Los descubrimientos fueron publicados en la revista Nature.
Las naves espaciales Voyager fueron lanzadas en 1977 con la misión de observar y volar cerca de los planetas gigantes Júpiter y Saturno.
Después, las dos naves continuaron con su misión en el sistema solar exterior y ahora vuelan dirigidas por un control remoto, en condiciones frías y oscuras, con energía de las baterías nucleares de larga duración en la ausencia de la energía solar.
/Por Will Dunham/.*.
La foto es mala, pero vale. Pelícano en el Monasterio de San Juan de Poio. ... El alfarero fabrica la jarra de tierra a partir de la tierra escogida y preparada ex profeso para ello. De ella está hecha la jarra. En virtud de aquello de lo que está hecha, la jarra puede estar de pie sobre la tierra, ya sea de un modo inmediato, ya sea de un modo mediato, por medio de una mesa o un banco...
... La jarra es una cosa en cuanto recipiente...
... Nos daremos cuenta de lo que es lo que acoge del recipiente si llenamos la jarra. Está claro que las paredes y el fondo de la jarra son los que se hacen cargo de acoger. ¡Pero despacio! Cuando llenamos de vino la jarra, ¿vertemos el vino en las paredes y en el fondo? Todo lo más, lo que hacemos es verter el vino entre las paredes y sobre el fondo. Paredes y fondo son evidentemente lo impermeable de la jarra. Ahora bien, lo impermeable no es todavía lo que acoge. Cuando llenamos del todo la jarra, el líquido, fluye en la jarra vacía. El vacío es lo que acoge del recipiente. El vacío, esta nada de la jarra, es lo que la jarra es como recipiente que acoge.
Ahora bien, la jarra consta de paredes y fondo. Aquello de lo que consta es lo que hace que la jarra esté en pie. ¿Qué sería de una jarra que no estuviera en pie? Cuando menos sería una jarra mal hecha; seguiría siendo una jarra, pero una jarra que, si bien acogería, como jarra que se tumba continuamente dejaría salir aquello que ha acogido. Pero dejar salir lo acogido es algo que sólo puede hacerlo un recipiente.
La pared y el fondo de los que consta la jarra y gracias a los cuales la jarra se mantiene en pie no son propiamente lo que acoge. Pero si esto último descansa en el vacío de la jarra, entonces el alfarero, que con el torno da forma a la pared y al fondo, lo que hace no es propiamente la jarra. Lo único que hace es moldear la arcilla. No... moldea el vacío. Para él, hacia él y a partir de él moldea la arcilla dándole una forma. El alfarero lo primero que hace, y lo que está haciendo siempre, es aprehender lo inasible del vacío y producirlo en la figura del recipiente como lo que acoge. El vacío de la jarra determina cada uno de los gestos de la actividad de producirla...
... Pero ¿está realmente vacía la jarra?
La ciencia física nos asegura que la jarra está llena de aire y de todo lo que constituye la mezcla aire. Nos hemos dejado engañar por un modo semipoético de observar las cosas al referirnos al vacío de la jarra para determinar aquello que en ella acoge.
Sin embargo, así que nos ponemos a investigar la jarra real de un modo científico en vistas a su realidad, se pone de manifiesto un estado de cosas distinto. Cuando vertemos vino en la jarra, lo único que ocurre es que sacamos el aire que llena la jarra y lo sustituimos por un líquido. Llenar la jarra, desde un punto de vista científico, significa cambiar un contenido por otro...
... ¿En qué se basa el carácter de jarra de la jarra? Es algo que de repente hemos perdido de vista, y esto ha ocurrido en el momento en que se impuso la apariencia de que la ciencia podía darnos razón sobre la realidad de la verdadera jarra. Representábamos lo operante del continente, lo que acoge, el vacío, como una concavidad llena de aire. Éste es el vacío real, pensado desde el punto de vista físico: pero no es el vacío de la jarra. No dejamos al vacío de la jarra ser su vacío. No prestamos atención a aquello que en el recipiente es lo que acoge. No consideramos de qué modo el acoger mismo esencia. De ahí que, necesariamente, se nos escapara también aquello que la jarra acoge. El vino, para el modo de representar de la ciencia, se convirtió en mero líquido; éste se convirtió en un agregado de materias, algo general y posible en todas partes. Omitimos reflexionar sobre lo que la jarra acoge y sobre el modo como acoge.
¿Cómo acoge el vacío de la jarra? Acoge tomando aquello que se le vierte dentro. Acoge reteniendo lo que ha recibido. El vacío acoge de un modo doble: tomando y reteniendo. De ahí que la palabra «acoger» tenga un doble sentido. Pero el tomar lo que se le vierte dentro y el retener lo vertido se copertenecen. Pero esta unidad está determinada por el verter hacia afuera, que es aquello a lo que la jarra como jarra está destinada. El doble acoger del vacío descansa en el verter hacia afuera. En cuanto tal, el acoger es propiamente como es. El verter hacia afuera de la jarra es escanciar. En el escanciar lo vertido dentro esencia el acoger del recipiente. El acoger necesita del vacío como de aquello que acoge. La esencia del vacío que acoge está coligada en el escanciar (obsequiar). Pero el escanciar es algo más rico que el mero verter hacia afuera. El escanciar, en el que la jarra es jarra, se coliga en el doble acoger, a saber, en el derramar hacia afuera... El carácter de jarra de la jarra esencia en el obsequio de lo vertido. También la jarra vacía retiene su esencia a partir del obsequio, aunque la jarra vacía no permite un verter hacia afuera. Pero este no permitir es propio de la jarra y sólo de la jarra. Una guadaña o un martillo, por el contrario, no son capaces de este no permitir este escanciar.
El obsequio de lo vertido de la jarra puede ser una bebida. Se puede beber agua, se puede beber vino.