martes, 23 de noviembre de 2004

Schopenhauer escribe sobre el paso del tiempo.

«La jovialidad y el coraje vital de nuestra juventud se basan en parte en que, como entonces vamos subiendo la montaña, no vemos la muerte, que se encuentra al pie de la otra ladera. Pero una vez que hemos rebasado la cima, vemos realmente la muerte, que hasta ese momento sólo conocíamos de oídas.»
«Con ello, dado que al mismo tiempo se inicia la bajamar de nuestra fuerza vital, también nuestro coraje vital decae, de modo que ahora una sombría gravedad expulsa la anterior arrogancia juvenil y queda impresa también en nuestro rostro. Mientras somos jóvenes – dígasenos lo que se nos diga- consideramos que la vida no acaba nunca y tratamos el tiempo de conformidad con eso. Cuanto más envejecemos, tanto más economizamos nuestro tiempo. Pues en la avanzada vejez cada una de las jornadas trascurridas despierta en nosotros una sensación similar a la que tiene, a cada paso que da, un delincuente que es conducido al patíbulo»
(Arthur Schopenhauer, Parerga y paralipómena)

1 comentario:

El pez dijo...

Pero qué profesional es esta pagina... Estás ya en la ladera que desciende y no pierdes una. Enhorabuena por la magnífica idea.