jueves, 23 de diciembre de 2004

JULIO CERÓN NÚMERO CUATRO

A QUIEN ESCRIBE PARA MÁS DE DIEZ LECTORES LE PUEDE LA CODICIA

El estilo se resiente, sí.
Porque nadie es inocente de su estilo.
Dicho de otro modo, a quien le crece el número de lectores sin parar la ruina le ronda. ¡Emboscadas de la ambición, celadas de una espiritual concupiscencia, peligros del más querer!
¿Tiene ya mil? Señal de que está acabado. Ahora bien, suelo escribir que estoy acabado en vida, presumo incluso. Pero nadie, casi, me lee ya. Luego hay una contradicción, luego hay un misterio.

Aparato documental:
Hace unos días comentaba yo en este mismo montacargas entre dos pisos la carta de un lector a propósito de no recuerdo qué. Recibo hoy una de mi otro lector (en noviembre eran todavía cuatro, pero los señores Zurdo y Zanay dejaron de leerme las pasadas Navidades, desconozco las causas; algunos críticos han escrito, sin embargo, que "Elena Molero le leyó hasta el final") para decirme: "Mire y no se ande por las ramas, sea usted más autobiográfico".

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