sábado, 4 de diciembre de 2004

LA TRADICIÓN

JUAN RULFO, años 50, "Pedro Páramo".
El padre Rentería se acordaría muchos años después de la noche en que la dureza de su cama lo tuvo despierto y después lo obligó a salir. Fue la noche en que murió Miguel Páramo.
Recorrió las calles solitarias de Comala, espantando con sus pasos a los perros que husmeaban en las basuras. Llegó hasta el río y allí se entretuvo mirando en los remansos el reflejo de las estrellas que se estaban callendo del cielo. Duró varias horas luchando con sus pensamientos, tirándolos al agua negra del río.
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GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, años 60, "Cien años de soledad".
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de aguas pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.

1 comentario:

El pez dijo...

Estas palabras desde tierras tan frias me traen recuerdos. Creo que pedro paramo es lo mejor que he leido; bueno, junto con muerte en venecia.