lunes, 29 de noviembre de 2004

JULIO CERÓN NÚMERO UNO

POR UN SUICIDIO BLANCO

Sobre ser pecado mortal, el suicidio no conduce a nada. Pero es que, además, nunca es pleno. Puesto que se comenta luego. Y, salvo si está desesperado, no hay suicida que no se recree antes, una milésima de instante, imaginando el qué dirán (sus necrologías, si tiene amigos que publican). Así que abogo por el suicido blanco, el único paradójicamente pleno. Entiendo por “suicidio blanco” el presente artículo, verbigracia, en virtud del cual por lo menos uno que yo sé necrologías no tendrá. Cinco textiles para prevenir necrologías, malquistarse necrólogos:
- Defiéndame Dios de mis necrólogos, que de mis detractores me defiendo yo.
- Dos enemigos mortales tiene el alma, tiene el cuerpo: la muerte y el necrólogo.
- Frente a los oportunistas del “no hay mal que por bien no venga, después de mi muerte vendrán mis necrologías” digamos alto y tendido: “La muerte mata, la necrología remata”.
- Lo único que nos une ante la muerte a los creyentes y a los ateos es el miedo pánico al necrólogo, porque a la vida más grande y al ser más pobre de cualidades los caramelizan por igual los necrólogos.
- “Le nécrologue saisit le mort”, ocasión éste para aquél de gran lucimiento estilístico, artístico, tremolístico. Que Elvira tenga que paparse aquellas personalizaciones por venir y su rezumante, teatral, vibrante emotividad (las más de las veces amañadas, apócrifas o inventadas) de “Recuerdas, Julio, una tarde que veníamos de Cercedilla en coche y yo te dije ...” (porque, encima, el necrólogo protagoniza a tope), clama al cielo, sí, pero también sacudirá mis pobres huesos, todavía con bastante adherido de materia grasienta, grasienta y purulenta, vísceras medio enteras, glándulas tal cual, carne que se deshace y corrompe, pudre, hiede, neuronas que nunca más, tendones.

domingo, 28 de noviembre de 2004

A CUP OF TEA (José Ángel Valente)


Vine a verte. Estabas rodeada de sombras. Con tu delgada voz un poco más sumida ceremoniosamente me dijiste: - De cinco a seis los muertos se levantan como en un breve ensayo oscuro de la resurrección.

Zumbido de langostas


Langostas

viernes, 26 de noviembre de 2004

Una joya del microcuento: CÍRCULOS, de Pablo Bautista.

A veces llega el día de los círculos adhesivos de fieltro para las patas de los muebles. Entro en casa y me los encuentro sobre el aparador del hall, junto a un incómodo silencio. En el salón todos los muebles están patas arriba, las sillas, las mesas, los sillones, todo. Mi habitación también está dada la vuelta. Ese día nos toca comer en la cocina y pese a estar los tres reunidos, no nos dirigimos la palabra. Es como si las conversaciones se hubieran quedado en el salón.

Por la tarde mi padre despega los círculos viejos, lija en silencio la superficie para quitar los restos del adhesivo y coloca los nuevos. Da la vuelta otra vez a los muebles y los deja en el centro de la habitación. Después se pone el abrigo y no regresa hasta la noche.

Mi madre entonces se dedica a probar distintas combinaciones. Yo me quedo observando desde afuera. Nunca me pregunta si me gusta la nueva distribución hasta que ha terminado. Ni siquiera con mi habitación. No sé qué año le pregunté por qué nunca daban la vuelta a su habitación, por qué tenían que ser sólo la mía y el salón. Me dijo que su dormitorio no tenía más posibilidades.

jueves, 25 de noviembre de 2004

Perdición (Double indemnity), 1944, de Billy Wilder y James M. Cain y Raymond Chandler.



Fred MacMurray as Walter Neff

Barbara Stanwyck as Phyllis Dietrichson

Edward G. Robinson as Barton Keyes

"Era una tarde calurosa y aun recuerdo el olor a madreselva en toda la calle. ¿Cómo no supe que a veces el asesinato huele a madreselva?". Voz en off de Walter Neff (F. MacMurray).

"¿Sabes por qué no lo adivinastes?. Porque tenías demasiado cerca al tipo que buscabas, al otro lado de la mesa". "Mucho más cerca, Walter". "Yo también te quiero".
Diálogo al final de la película entre Walter Neff (F. MacMurray) y Barton Keyes (E. G. Robinson).

"¿Por qué no disparastes otra vez, nena?. No digas que porque me amastes todo el tiempo.". "No, nunca te he querido, Walter, ni a tí ni a nadie. Estoy podrida hasta la médula. Te utilicé, como has dicho. Sólo has sido eso para mí... hasta hace un momento... cuando no he podido disparar por segunda vez. Jamás pensé que pudiera pasarme a mí". "Lo siento, no me lo trago". "No te pido que te lo tragues, sólo que me abraces". "Adios, nena".
Conversación entre Walter Neff (F. MacMurray) y P. Dietrichson (B. Stanwick).

"Yo me siento y hago punto"."¿Y para eso se ha casado?"."A lo mejor me gusta cómo me sostiene la lana"."Si alguna vez se cansa..... Pero conmigo no haría punto"."Ah, ¿no?"."Le aseguro que no".
Conversación entre Walter Neff (F. MacMurray) y P. Dietrichson (B. Stanwick).
"Sr Neff, ¿por qué no se pasa mañana a las 8:30?. Estará en casa". "¿Quién?". "Mi marido. Tiene muchas ganas de hablar con él, ¿no?". "Sí, pero estoy empezando a cambiar de idea, ya sabe...". "En este estado hay límite de velocidad, Sr. Neff: 70 km. por hora". "¿A qué velocidad iba, agente?". "Yo diría que a 140". "¿Y si se baja de la moto y me pone una multa". "¿Y si le dejo ir con un aviso por esta vez?". "¿Y si no le hago caso?". "¿Y si tengo que pegarle en los nudillos?". "¿Y si me pongo a llorar y apoyo la cabeza en su hombro". "¿Y si intenta ponerla en el hombro de mi marido?". "Eso lo acaba todo".
Conversación entre Walter Neff (F. MacMurray) y P. Dietrichson (B. Stanwick).

miércoles, 24 de noviembre de 2004

Las nuevas alcantarillas de Tokio

http://www.g-cans.jp/photo/00.html

EL PURO NO (Oliverio Girondo)

El no
el no inóvulo
el no nonato
el noo
el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan noan noan
y nooan
y plurimono noan al morbo amorfo noo
no démono
no deo
sin son sin sexo ni órbita
el yerto inóseo noo en unisolo amódulo
sin poros ya sin nódulo
ni yo ni fosa ni hoyo
el macro no ni polvo
el no más nada todo
el puro no
sin no

(Poema que pertenece al libro En la masmédula)

martes, 23 de noviembre de 2004

Schopenhauer escribe sobre el paso del tiempo.

«La jovialidad y el coraje vital de nuestra juventud se basan en parte en que, como entonces vamos subiendo la montaña, no vemos la muerte, que se encuentra al pie de la otra ladera. Pero una vez que hemos rebasado la cima, vemos realmente la muerte, que hasta ese momento sólo conocíamos de oídas.»
«Con ello, dado que al mismo tiempo se inicia la bajamar de nuestra fuerza vital, también nuestro coraje vital decae, de modo que ahora una sombría gravedad expulsa la anterior arrogancia juvenil y queda impresa también en nuestro rostro. Mientras somos jóvenes – dígasenos lo que se nos diga- consideramos que la vida no acaba nunca y tratamos el tiempo de conformidad con eso. Cuanto más envejecemos, tanto más economizamos nuestro tiempo. Pues en la avanzada vejez cada una de las jornadas trascurridas despierta en nosotros una sensación similar a la que tiene, a cada paso que da, un delincuente que es conducido al patíbulo»
(Arthur Schopenhauer, Parerga y paralipómena)

lunes, 22 de noviembre de 2004

Las leyes fundamentales de la estupidez humana (Cipolla)

http://gibralfaro.eumed.net/cursecon/economistas/Cipolla.htm

SUSIE Q. (Hawkins/Lewis/Broadwater)

Oh, Susie Q, Oh, Susie Q,
Oh, Susie Q, Baby I love you, Susie Q.

I like the way you walk, I like the way you talk;
I like the way you walk, I like the way you talk, Susie Q.

Well, say that you'll be true, well, say that you'll be true,
Well, say that you'll be true, and never leave me blue, Susie Q.

Well, say that you'll be mine, well, say that you'll be mine,
Well, say that you'll be mine, baby all the time, Susie Q.

Who Do True Two You Blue Who (*)

Oh Susie Q, Oh Susie Q,
Oh Susie Q, Baby I love you, Susie Q.

I like the way you walk, I like the way you talk,
I like the way you walk, I like the way you talk, Susie Q.

Oh Susie Q, Oh susie Q,
Oh Susie Q, Baby I love you, Susie Q.

I Tried My Own Smile Real Deal Ring Sing (*)

(* - Matt Loewen's interpretations of the chanting)

domingo, 21 de noviembre de 2004

Un aforismo de E. Ciorán

"No pierdas el tiempo criticando a los otros, censurando sus obras; haz la tuya, dedícale todas tus horas. El resto es fárrago o infamia. Sé solidario con lo que es verdad en ti e incluso eterno."

A ELLA (Arthur Rimbaud)

En el invierno viajaremos en un vagón de tren
con asientos azules.
Seremos felices. Habrá un nido de besos
oculto en los rincones.

Cerrarán sus ojos para no ver los gestos
en las últimas sombras,
esos monstruos huidizos, multitudes oscuras
de demonios y lobos.

Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño...
un beso muy pequeño como una araña suave
correrá por tu cuello...

Y me dirás: «¡búscala!», reclinando tu cara
-y tardaremos mucho en hallar esa araña,
por demás indiscreta.