miércoles, 2 de marzo de 2005

JULIO CERÓN NÚMERO DIEZ

LA DUCHA ES ORTOPEDIA Y MONTAÑAS NEVADAS, FRENESÍ

La "doccia", nos cuenta Montaigne, la inventó un médico de Vicenza para un paciente suyo que tenía hemorroides y no podía estarse ni sentado ni tumbado en su bañera de lapislázuli y lienzo de recamadas gacelas.
La ducha tiene bastante de juventudes de partido único. Siempre listos, marciales, frenéticos, ¡adelante, adelante! y aquello que tienen en común, y compulsivo, de cantar tipo "montañas nevadas". Y a cada vez que se ducha una mujer, llora Botticelli lágrimas de agua verdadera y sal en el retrato que le pintó el inesquivable cargante de la cena, digo esto por la Venus. Y los niños que se duchan ven el doble de televisión que los niños que se bañan, los cuales, mientras, se están serenos y tranquilos en su cuarto, tumbados en la cama, imaginando aventuras.
Mañana tocaré lo más grave, la irreversible secuela que es la lenta demolición de la capa superior del cerebro por obra de la ducha diaria, diaria, diaria, diaria.

1 comentario:

Rain (v.m.t.) dijo...

Parece que mi cerebro hasta ahora resiste los embates de las duchas. Necesito una gran tina.