sábado, 16 de abril de 2005

CERONADA

CUESTIÓN DE ESTILO, EL ENEMIGO ES CICERÓN
Huye del noble periodo ciceroniano y a la gravedad el cuerpo hurta (será levitar en lo vivo, será levitar en lo pintado), que te tilden de frívolo procura, escribe al paso como los mal tomados peones, escribe de paso, al desgaire escribe.
¡Elipsis, elipsis! Yuxtapón.
Segunda parte.
No pontifiques, sino que regurgite él, vale decir: dale rienda suelta al lector, no le espines de alambre el paso, que venga a lo tuyo, se acerque, entre, mire, se pasee y paste, pasme acaso, recorra y discurra, trisque. Retoce. Cree. Autor que no brinda a su lector la oportunidad de pensar, entusiasta y entusiasmado, "Esto mismo tenía yo pensado", tiranuelo y pocas luces. Que el lector poscree, porque lo insoportable es esto: al adelantarse a crear, el que escribe se arroga en el acto una superioridad para con el que le leerá después. Matón.
Muestrario y buhonero, yuxtapón. Lo demás es azorinismo y miroísmo, irisado Levante refulgente.
A. Y que "esto mismo" sea mismamente diferente, todo lo contrario a lo mejor incluso casi, bien pudiera ser y bienvenido.
B. "No le espines de alambre el paso" no me gusta, hay artificio.
Julio CERÓN

1 comentario:

El pez dijo...

Dice Umbral en sus memorias que son un acto de soltar la cabra para que trisque libremente por el monte. Que así le hubiera gustado a él su prosa, cabra loca.