jueves, 28 de abril de 2005

RAMÓN DEL VALLE-INCLÁN. Los cruzados de la causa

¡El genio del linaje"... Lo que nunca pudo comprender el liberalismo, destructor de toda la tradición española. Los mayorazgos eran la historia del pasado y debían ser la historia del porvenir. Esos hidalgos rancios y dadivosos venían de una selección militar. Eran los únicos españoles que podían amar la historia de su linaje, que tenían el culto de los abuelos, y el orgullo de las cuatro sílabas del apellido. Vivía en ellos el romanticismo de las batallas y de las empresas que se simbolizaban en un lobo pasante o un león rapante. El pueblo está degradado por la miseria, y la nobleza cortesana por las adulaciones y los privilegios, pero los hidalgos, los secos hidalgos de gotera, eran la sangre más pura, destilada en un filtro de mil años y de cien guerras.

"Soy el historiador de un mundo que acabó conmigo"

2 comentarios:

El pez dijo...

...descendientes de los Orozco, secos hidalgos de gotera...

muy bueno

Nicho dijo...

He leído por ahí esto:
"Existen varías categorías de hidalgos. Los hidalgos notorios, son aquellos hidalgos de inmemorial. Hidalgos de privilegio, lo son por merced real. El hidalgo de ejecutoria, es aquel que ha probado ser hidalgo de sangre mediante un litigio. En ocasiones encontramos hidalgos de gotera, que son aquellos que sólo disfrutaban del privilegio en algún pueblo y que los perdían al cambiar su domicilio".
Campanuda estirpe de hidalgos de pura sangre, eso es lo que son los Orozco.