martes, 10 de mayo de 2005

Hoy estoy generoso: DOS CERONADAS seguidas

DONDE SE LE RECUERDA QUE, PESE A SU SUPERIORIDAD GENÉRICA, AL GORDO LE ESTÁN VEDADAS CIERTAS VOLICIONES

Lo era Livio. Imprudente, de pronto un día musitó algo para sus adentros, que tenía copiosos. Se ahogó y sofocó, murió en el acto. Pícnicos, la introspección mata.

Julio CERÓN
CÍRCULO VICIOSO, AQUILES Y LA TORTUGA, INTERMEDIARIOS
No estamos solos, hay otros. De acuerdo, pechemos. El prójimo es insoslayable, está en todas partes. Bien, vale.
¡Pero por lo menos que hubiera intermediarios entre él y yo! Secretaria, abogado, intérprete, corredor, apoderado.
Y no. A sólo los ricos está esa facultad reservada.
Ahora que, incluso en su caso, son paños calientes al fin y a la postre. En efecto:
Secretaria o abogado, etcétera, el intermediario es, a su vez, un prójimo. Luego haría falta un intermediario más para el trato con él. Y así sucesiva, infinitamente, Aquiles en esto hasta el más rico, círculo vicioso que nadie cuadrará nunca.
Un acto en soledad nos quedaba, sin prójimo que valga, la muerte, y vienen ahora los entrometidos eutanastas a firgásnosla y mangonearla, malditos sean y los mismo les hagan.
Julio CERÓN
Vicioso, sí, el círculo: aunque murieran todos los demás y quedara en el mundo un solo prójimo y yo, yo sería para él un prójimo, por lo que, en vez de pedirme consejo, me huiría.

1 comentario:

El pez dijo...

Todavía me cuesta asumir que pueda estar en la cama leyendo y comentando a cerón desde mi móvil. Menos intermediarios en definitiva, y más prójimos.