lunes, 13 de junio de 2005

EN LA COLA DEL SUPERMERCADO: CÓMO REACCIONAR CUANDO UN JUBILADO SE CUELA

Susurra.
Julio CERONE
Ayer (subiendo a mi casa en el ascensor, inevitablemente acompañado por un simpático vecino, se presentó en el último momento, las puertas automáticas cerrándose, creo que metió su triste pierna, la puerta retrocedió de nuevo) sonreí. Nos saludamos.

4 comentarios:

Atunni Pezone dijo...

Afila las puertas automáticas de tu ascensor como si fueran guillotinas, inutiliza las células fotoelétricas y pela los cables de cada botón y cambia el caldero de fregar de tu portero por una solución salina tres molar. Si aun así se te resisten, no vuelvas a lavarte los dientes.

Julio Cerone dijo...

¡Ojalá fuera así de sencillo, galán! Pero yo calzo dentadura postiza. Sin mis dientes postizos, tan brillantes, tan jóvenes, perdería toda esperanza.
Creo que tengo una sonrisa realmente atractiva, aunque tiene sus inconvenientes, claro.

Anónimo dijo...

Cerone, cuando te arrestren te apodarán "el guillotino del ascensor". No está mal.

Nicho dijo...

A la salida le ayudas a meter su ingente compra en su destartalado cesto de la compra. Luego, te ofreces a llevárselo a su casa. Cuando llegues al ascensor, seguro que él te dirá que ya puede sólo, que muchas gracias. Tú esperarás a ver si te da diez euros para las cañas del mediodía. Pero el tío viejo no suelta nada. Entonces, intentarás colarte en el ascensor. Meterás tu triste pierna para impedir que se cierre la dichosa puerta automática. Menos mal que dejaste para mañana eso de afilar las puertas como si fueran una guillotina. Mirarás al jubilado y sólo con la mirada -no necesitas más, estás en "tu casa" le dirás: ¿y ahora qué?.