jueves, 16 de junio de 2005

TAL ESCRIBES, ASÍ MORIRÁS (y III), de Julio CERÓN. (15 de diciembre de 1988, una Tercera de ABC)

Lo que le puedo asegurar al lector es que los retoques ex post facto a este presente texto no irán en el sentido de “hacerlo bonito, más bonito” y menos en el de meter estilo puesto que lo que aspiro a lo cual es a oponerme y refutar esa plaga del estilo que, cuando menos, como ya he señalado, en castellano te seca y agosta al forzarte casi, o sin casi, darte cuenta a quitar lo que querías decir, sacrificarlo a otra cosa para que quede, insisto, bonito. Aunque lo que te apetecía primigeniamente significar quede con ello mucho más impreciso, desdibujado y hasta invalidado.¡Una lengua, óiganme, cuyos usuarios decidieron un día desorbitar por el horror que nos inspira la cacofonía, con poner e, u, en vez de y, o: no tiene nombre! Cuatro folios.

¿Hay alguna relación entre la forma de escribir y la forma de morirse? ¡Claro que la hay!, se constituya si no. Que si alguien escribe enredado, sin parar entretenido en paréntesis, incisos y rodeos, no me cabe la menor duda de que al morir se enredará igualmente. Será su agonía espeluznante, larga, premiosa, teatral, aparatosa. Cansará a los circundantes, por muy deudos.

Que si, en cambio, es su estilo conciso, morirá zas, deudos aliviados.

Pero ¿estará bien así? ¿Es lícito, es decoroso hurtarse –y el cuerpo y el alma- a la agonía? (Porque con el razonamiento antes apenas insidiosamente defendido y propugnado, resultaría que la muerte perfecta y codiciable habría de ser el infarto brutal, la embolia, el derrame. Estafas los tres). La agonía pide tiempo y el tránsito no puede hacerse a la ligera, como cuando es en el mar aquello de entrar y salir, un chapuzón. Agonizar procede cumplidamente, coronación de una vida.

Pero todo esto es literatura, y ojalá yo me muera de golpe, y a mis lectores eso mismo es lo que les deseo, que se mueran en el acto y, a ser posible –vanidad de autor muy comprensible que a nadie debe escandalizar-, si se mueren de sopetón que sea a punto de acabar de leer este artículo, porque para mí será un honor, miel sobre hojuelas.

1 comentario:

El pez dijo...

Qué horror, guárdate la última hoja de este tío y danos unos añitos de gracia.