jueves, 6 de octubre de 2005

Cómo sorprender a una naranja en su momento metafórico


El autor de Poéticas (gracias Paco) nos pone el ejemplo perfecto de eso de "sorprender la cosa en su momento metafórico". La cosa es una naranja, y el texto pertenece a "Mortal y rosa", de Francisco Umbral, libro ya citado aquí alguna vez.
"Pelar una naranja, descortezar el mundo, desvendar el seno de una momia adolescente. Me como una naranja y tengo un día anaranjado. En rigor, una naranja me devora por dentro. Necesita de mí para poder transformarse en otra cosa, para sobrevivir, y cuelga ya, naranja otra vez, al final de los tiempos, del árbol dorado de mi vida.Toda depredación es una redención. Todo canibalismo es una asunción. Voy a comerme otra naranja. La naranja me ha iluminado los interiores como un sol en gajos, y ha quedado ahí la ese rosa y blanca de su cáscara. Qué nalga breve y pugnaz del mundo acaricio en la naranja. Se reparte su sabor, su olor, su química, por todo mi cuerpo, y aprendo más de la vida, del mundo, del tiempo, gracias a la naranja, que en todos los libros de Kant y Platón. Llevo ya dentro un fanal anaranjado, y siglos de experiencia, sabiduría, decantación, licores, azúcares metafísicos y veranos líricos, que estaban empaquetados en la naranja, que la habían hecho posible. Comer una naranja, desvendar el seno dorado y egipcio de una adolescente. Si hay que creer en algo, creo en la naranja."

2 comentarios:

El pez dijo...

el libro de los libros se soprende a sí mismo constantemente en su momento metafórico

Rain dijo...

Y nunca el azúcar metafísico, mas sí la metafórica naranja.


Suena tan musical este proceso para sorprender a la naranja ...

Salutes Nicho.