jueves, 13 de octubre de 2005

UN CARNÍVORO CUCHILLO, de Miguel Hernández

Un carnívoro cuchillo
De ala dulce y homicida
Sostiene un vuelo y un brillo
Alrededor de mi vida.

Rayo de metal crispado
Fulgentemente caído,
Picotea mi costado
Y hace en él un triste nido.

Mi sien, florido balcón
De mis edades tempranas,
Negra está, y mi corazón,
Y mi corazón con canas.

Tal es la mala virtud
Del rayo que me rodea,
Que voy a mi juventud
Como la luna a la aldea.

Recojo con las pestañas
Sal del alma y sal del ojo
Y flores de telarañas
De mis tristezas recojo.

¿A dónde iré que no vaya
Mi perdición a buscar?
Tu destino es de la playa
Y mi vocación del mar.

Descansar de esta labor
De huracán, amor o infierno,
No es posible, y el dolor
Me hará mi pesar eterno.

Pero al fin podré vencerte,
Ave y rayo secular,
Corazón que de la muerte
Nadie ha de hacerme dudar.

Sigue, pues, sigue, cuchillo,
Volando, hiriendo. Algún día
Se pondrá el tiempo amarillo
Sobre mi fotografía.

6 comentarios:

El pez dijo...

La poesía del cabrero nos sigue impresionando, y muerto con un año menos de los que yo tengo ahora, eso sí que es hacerlo bien...

angel dijo...

No cesa el rayo de deslumbrarme, Miguel de barro con quien tanto quería. Gracias por este poema que encuentro por azar, el mismo que me ha traído a este nicho estupendo...Saludos

Rain dijo...

Vocación del mar,

esa es la vocación.



...

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Él Hernández, cuál si no otro.
Definitivamente, ese señor me persigue desde hace unos siglos.
Interesante blog.

Todo lo mejor para Usted.

Anónimo dijo...

esta horrible, gracias por nada!

cindy rodríguez dijo...

horrible es no saber apreciar le lectura,ser inculto. Mis respetos para el escritor.