domingo, 20 de noviembre de 2005

Conde Robert de Montesquieu

Giovanni Boldini

"La última aparición pública de Montesquieu ocurrió en diciembre de 1920, en ocasión del bautizo de Corisande, quinto y último fruto del matrimonio de Guiche con Elaine Greffulhe. El sacristán le preguntó: "¿Es usted el padre?" Y el Conde murmuró indignado: "¡Bautizo de gitanos, parece!" Luego conversó con Mme. de Clermont-Tonnerre, a quien habló de su común amigo Marcel. Y el Conde suspiró: "¡También a mí me gustaría gozar de un poquito de gloria...! Será el momento de comenzar a llamarme Montesproust" Mme de Clermont-Tonnerre informó a Proust: "Después de escuchar durante seis horas al Conde Robert, Guiche marchó más exhausto que su mujer después del parto". Montesquieu pasó una temporada, afectado de nefritis, en la clínica del doctor Couchoud, en Saint-Cloud; al salir, mantuvo por última vez amable correspondencia con Proust, y al terminar el verano, se encerró en el Palace Rose, en donde paseaba incesantemente, y se tomaba la presión sanguínea, en cuyos datos le parecía leer su epitafio. En cierta ocasión su fiel Henri Pinard le preguntó: "¿Llamo al doctor Robin?" Y el Conde contestó: "¿De qué imagina puede servirme ahora el doctor Robin? No, no llame a nadie. Moriré solo". Se refugió entre las mimosas de Menton, a donde Henri le trajo Elus et Appelés, recién salido de la imprenta, diciéndole: "Tome, ahí tiene a su nuevo hijo". El Conde Robert murió el día 11 de diciembre de 1921. Unos cuantos amigos leales asistieron a su funeral, que se celebró el día 21, entre los que cabe destacar al doctor Couchoud, quien pronunció un discurso, madame Delarue-Mardus, que recitó un poema, Ida Rubinstein, deshecha en llanto, la pintora Mlle. Breslau, madame de Clermont-Tonnerre y Coco de Madrazo. Mlle. Breslau dijo: "Todos le debemos mucho". Fue enterrado en el Cimetière des Gonards, en Versalles, junto a Yturri, que durante años le había aguardado bajo la estatua del Ángel del Silencio, con el dedo eternamente en los labios".
Marcel Proust 2, Biografía 1904-1922, de George D. Painter.

5 comentarios:

Rain dijo...

Para recordar que Montesquiu tiene unos ontrastes bien, bien interesantes...

Claro, que son de forma...

Aura dijo...

Maravilloso. Que feliz al leer esto.

Nicho dijo...

Aura, ya "casi" no quedan personas como el Conde, que encerraba en sí todo un mundo. Un saludo y gracias.

Vir, Montesquieu era un hombre al que sólo importanban las formas, aunque unas más que otras. Saludos.

Aura dijo...

Otra cosa, que buena la biografía de Painter, que me encanta releer, pero hace poco leí que no es de las más fieles, así que compraré alguna más. Sé que hace poco editaron la que redactó su sirvienta, que seguro que no escatima al dar detalles de las manías de Marcel.
Must have it.

Otro saludo.

Nicho dijo...

A mí me encanta también la biografía de Painter. Y tienes razón, hace poco reeditaron creo que las de su sirvienta, Céleste Albaret y la de André Maurois. Como sabes, queda por traducir la que dicen que es la mejor, la "definitiva": la de Jean-Yves Tadié (unas 1.000 páginas).