miércoles, 23 de noviembre de 2005

Imbécil

Pasa en la novela "Todas las almas", de Javier Marías. Clare Bayes está casada con Edward (Ted) Bayes, pero le pone los cuernos con el narrador. Éste es muy suspicaz, receloso, desconfiado (éstos dos últimos adjetivos sobran). No quiere que Ted les pille. Por eso, no quiere dejar cabos sueltos, ni pistas, ni indicios. Mientras el engaño sea perfecto (todas las previsibles preguntas de él tengan respuesta) seguirá tranquilo.
Después de una de esas aventuras que practican los adúlteros, el narrador le dice a Clare: "Es mejor que pensemos algo en seguida, yo me he pasado la noche pensando respuestas". Y aquí es cuando viene lo interesante:
"- Eres un imbécil -me dijo Clare Bayes-. Por suerte tú no eres mi marido. Eres un imbécil con mente detestivesca, y con esa clase de imbécil no se puede estar casado. Por eso tú nunca te casarás. Un imbécil detestivesco es un imbécil listo, un imbécil lógico, los peores, porque la lógica de los hombres, en vez de compensar su imbecilidad, la duplica y la triplica y la hace ofensiva. La imbecilidad de Ted no es ofensiva, y eso es lo que me permite y hace que me guste vivir con él. Él la tiene asumida, y tú todavía no. Eres tan imbécil que aún confías en la posibilidad de no serlo. Aún te esfuerzas. Él no.
- Todos los hombres somos imbéciles.
- Todo el mundo es imbécil. Yo también.-Con el dedo índice soltó ceniza de su cigarrillo, pero calculó mal y cayó sobre la moqueta, junto a sus pies descalzos. Yo miraba los pies deseados y oscuros y miraba la ceniza, esperando el momento en que aquéllos la pisarían y se mancharían de gris.- Si tú fueras Ted no me harías esas preguntas porque sabrías que yo podría contestártelas o no contestártelas y que a la larga daría lo mismo, uno busca la paz con la persona con la que vive mientras comparte con ella la vida diaria. Si te las contestara podría mentirte (y tendrías que aceptar la mentira como verdad) o decirte la verdad (y no estarías seguro de querer la verdad). Si no te las contestara podrías seguir insistiendo y yo podría enfadarme y discutir contigo o hacerte reproches y seguir sin contestar, o bien mirarte perpleja y quedarme callada durante días y seguir también sin contestar, hasta que te cansaras de mi mirada y de no oír mi voz."

3 comentarios:

Aura dijo...

Que curiosas relaciones personales, son como hilos de araña en los que cada uno teje,y adivina y supone demasiado pronto de los otros, aunque si lo que buscan es la comodidad entiendo poco. Personas así dan miedo.

Imbeciles e imbeciles listos, me hace gracia esto.

Un saludo.

Nicho dijo...

La comodidad, esa forma burguesa de la pereza...

Rain dijo...

O la imbecilidad como reguero de despropósitos que en la boca de un
personaje rozan un filosísimo humor...