martes, 15 de noviembre de 2005

Miguel Mihura dixit

Como bien saben los que me conocen, a mí no me gusta nada escribir.
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Escribir una función de teatro es una de las cosas más endemoniadamente difíciles que se han inventado para ganar dinero, y por eso yo, siempre que puedo, me resisto a hacerla.
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Creo que en la vida hay dos clases de personas: los espectadores y los actores. Los que pagan por ver y los que cobran por dejarse ver. El león y los que detrás de la reja forman corro mirando al león. Y yo siempre, del grupo, el que me ha parecido más listo ha sido el león.
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Del mismo modo que otros se compran un despacho Renacimiento o una villa frente al mar, yo he comprado una gran pereza que cuido amorosamente para que no le falte ningún detalle. Todos los días ideo para ella una cama especial, una forma distinta de dormir la siesta, un nuevo pretesto para no hacer nada, una postura más cómoda para mirar al cielo...
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En resumen y para abreviar: había decidido prostituirme. Pero ¿sería tan fácil prostituirse a los cuarenta y seis años, que era la edad que yo tenía entonces? En todos los órdenes, incluso en los físicos, yo lo creía casi imposible. Era ya tarde... Así es que, como les vengo diciendo, decidí escribir teatro comercial.

6 comentarios:

Aura dijo...

Que deliciosa ironía hay en estas citas.

Desde luego, ¿quien no prefiere ser león? Aunque siempre hay alguien incordiando zarandeando la carne a través de la reja.

Un saludo.

El pez dijo...

lo mejor es sin duda no hacer nada. ya lo decía el dicho:

"prefiero mantenerme callado y parecer gilipollas que abrir la boca y confirmarlo"

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Si Paulo Coelho lo hace, no veo por qué no tú.

Todo lo mejor para Usted.

El pez dijo...

Una recomendación a El Nicho, que sabemos de sus obsesiones por Scarlett Johansson: NO VAYAS A VER Match Point de Woody Allen, no sea te vayan a tener que sacar en ambulancia del cine.

Jon Mikel Altuna dijo...

Pues sí, pero el no hacer nada con cierta solvencia requiere muchísimo más talento que llenar los días con rutinas incomprensibles y estériles. La pereza requiere un esfurzo que no todos estan dispuestos a hacer...

Rain dijo...

El desparpajo tiene su encanto. Y este señor, sabe cómo mostrarlo.