domingo, 30 de enero de 2005

READ THIS WORD, de Vito Acconci

READ THIS WORD THEN READ THIS WORD READ THIS WORD NEXT READ THIS WORD NOW SEE ONE WORD SEE ONE WORD NEXT SEE ONE WORD NOW AND THEN SEE ONE WORD AGAIN LOOK AT THREE WORDS HERE LOOK AT THREE WORDS NOW LOOK AT THREE WORDS NOW TOO TAKE IN FIVE WORDS AGAIN TAKE IN FIVE WORDS SO TAKE IN FIVE WORDS DO IT NOW SEE THESE WORDS AT A GLANCE SEE THESE WORDS AT THIS GLANCE AT THIS GLANCE HOLD THIS LINE IN VIEW HOLD THIS LINE IN ANOTHER VIEW AND IN A THIRD VIEW SPOT SEVEN LINES AT ONCE THEN TWICE THEN THRICE THEN A FOURTH TIME A FIFTH A SIXTH A SEVENTH AN EIGHTH


sábado, 29 de enero de 2005

DESPUÉS


DURANTE


Latitud

No quiero más que estar sobre tu cuerpo
como lagarto al sol los días de tristeza.

Se disuelve en el aire el llanto roto,
el pie de las estatuas
recupera la hiedra
y tu mano me busca
por la piel de tu vientre
donde duermo extendido.


De Mandorla (José Ángel Valente)

viernes, 28 de enero de 2005

jueves, 27 de enero de 2005

13 (Espantapájaros (Al alcance de todos))

Hay días en que yo no soy más que una patada, únicamente una patada. ¿Pasa una motocicleta? ¡Gol!... en la ventana de un quinto piso. ¿Se detiene una calva?... Allá va por el aire hasta ensartarse en algún pararrayos. ¿Un automóvil frena al llegar a una esquina? Instalado de una sola patada en alguna buhardilla.
¡Al traste con los frascos de las farmacias, con los artefactos de la luz eléctrica, con los números de las puertas de calle!...
Cuando comienzo a dar patadas, es inútil que quiera contenerme. Necesito derrumbar las cornisas, los mingitorios, los tranvías. Necesito entrar -¡a patadas!- en los escaparates y sacar -¡a patadas!- todos los maniquíes a la calle. No logro tranquilizarme, estar contento, hasta que no destruyo las obras de salubridad, los edificios públicos. Nada me satisface tanto como hacer estallar, de una patada, los gasómetros y los arcos voltaicos. Preferiría morir antes que renunciar a que los faroles describan una trayectoria de cohete y caigan, patas arriba, entre los brazos de los árboles.
A patadas con el cuerpo de bomberos, con las flores artificiales, con el bicarbonato. A patadas con los depósitos de agua, con las mujeres preñadas, con los tubos de ensayo.
Familias disueltas de una sola patada, cooperativas de consumo, fábricas de calzado; gente que no ha podido asegurarse, que ni siquiera tuvo tiempo de cambiarle el agua a las aceitunas... a los pececillos de color...

Es de Oliverio Girondo.

miércoles, 26 de enero de 2005

JULIO CERÓN NÚMERO SIETE

UN RASGO DE PUDOR Y COMPOSTURA
Estaban reunidos en consejo mixto de administración para tratar de la fusión de los dos órganos, hasta ayer furiosamente rivales. Dijo de pronto el recién nombrado vicepresidente común:
- Voy a escurrir el bulto, vuelvo en seguida.
Se maravillaron los asistentes, aquello habiendo oído. Al que mejor le conocía:
- ¿Adónde va, por qué se ha ido?
- Su tumor cerebral exuda él por los oídos. Tiene que escurrirlo cada dos o tres horas, como los orientales con su toallita hirviendo. Se retira entonces a otra sala.
Celebraron todos la delicadeza:
- Que tal se vea... ¡Rasgo de urbanidad, en nuestros días, ay, perdida!

martes, 25 de enero de 2005

TRATADO DE CULINARIA PARA MUJERES TRISTES


A ese insolente que te busca sin darse cuenta de que tú no quieres; a ese que te apoya el muslo en la rodilla y te pone la mano sin gracia y sin efecto o con efectos repelentes en tu cuerpo; a ese más fastidioso que mosquito al conciliar el sueño, más molesto que guijarro en el zapato, importuno como un barro en la nariz, como piquiña en mala hora y peor parte, nauseabundo como hediondez al momento del almuerzo, como un pelo en la sopa, a ese empalagoso como miel con panela y mermelada, aborrecido como ave de mal agüero, a ese bostezo humano, a ese impertinente, te dirá cómo sacártelo de encima.
Prepara este potaje: dos onzas de estrictina, seis gramos de cicuta, una pizca de arsénico y tres cucharaditas de sales de mercurio, todo bien mezcladito con azul de metileno. Ya lo sé, eres muy educada y el boticario no querrá despacharte la receta. Por los dos motivos, aquel impertinente del que hablamos volverá a la carga con sus majaderías y manitas.
Puedes dejar a un lado tus modales, por un instante, pegarle un grito inmenso que lo envíe a esa infinita e infranqueable distancia designada por la palabra porra. Pero mejor aún, sin perder las maneras, usar una receta –horrible- para echarlo, un plato que bocado tras bocado vaya haciendo estragos en lengua y paladar, y produzca catástrofes en el esófago y en la barriga.
Haz una mayonesa con huevos no podridos ni muy frescos más el aceite rancio que usaste para freír pescado. Mucha, muchísima mayonesa. Pon mientras tanto a cocinar un puñado abundante de tallarines y déjalos hervir tres veces el tiempo que recomiendan en la caja. Licúa los frisoles que sobraron del almuerzo del miércoles, con trocitos de hígado de buey y un tanto de pezuña. Saca los tallarines blancuzcos y babosos, ponles la mayonesa y los frisoles y desmenúzales encima un poco del quesito que sobró del otro día.
Niega que tengas hambre y sírvele la mezcla más bien tibia, casi tirando a fría. No vayas a probar este mejunje. Mira más bien como se van nublando los ojos del impertinente. Elogiará, por zalamero, tu plato. Pedirá incluso un bis. Se tomará dos vasos de agua tibia (ponla en la mesa así, templada en la cocina). En un momento dado preguntará por los servicios. Poco después recordará un olvido, algo urgente, y ganará la puerta. Tanto como tu plato serás inolvidable. Pero no volverá. Al fin, no volverá, te lo habrás sacado para siempre de encima.
Si vuelve, cianuro o estricnina (imaginarios).

Héctor Abad Faciolince, Suma de Letras, Madrid, 2001

lunes, 24 de enero de 2005

domingo, 23 de enero de 2005

jueves, 20 de enero de 2005

MALDICIÓN DEL ECHACUERVOS, de Marcos Taracido


A su clínica acudían centenas de parejas en busca de ayuda para salvar su matrimonio. Su fama era legendaria, pues aun en los pocos casos en que la reconciliación era imposible, la ruptura, después de la terapia era siempre modélicamente amistosa y cordial, y ambas partes rehacían su vida con entusiasmo y éxito. Sin embargo, sus hijas acabaron sus matrimonios malamente. La primogénita se casó tres veces y se divorció otras tantas, con peleas fastuosas, juicios eternos y odios secos. La segunda asesinó a su marido y cumple condena. La más joven es la esclava sexual del alcalde del pueblo mientras su esposo se acuesta con las vecinas. Y él se desprecia profundamente por no tener valor para dejar a la vieja bruja con la que vive en santo matrimonio.

PROFESOR KARIM

Gran ilustre vidente africano con rapidez, eficacia y garantía
NO HAY PROBLEMA SIN SOLUCIÓN

El maestro chamán africano, gran médium espiritual, mágico con poderes naturales, 26 años de experiencia en todos los campos de la alta magia africanos, resuelve todo tipo de problemas y dificultades por difícil que sean: enfermedades crónicas, judiciales, matrimoniales, conocedor de los secretos, protección quitar hechizos depresión, mal de ojo limpieza, suerte romper ligadura impotencia sexual. Y lo más eficaz para recuperar la pareja y atraer personas queridas, contraer pareja, amarres y cualquier problema matrimonial trabajo y negocios. Él tiene espíritus mágicos más rápidos que existen y cualquier otra dificultad que tengas en el amor la soluciona inmediatamente con resultados al 100% garantizados. Recibo todos los días de 8 h. a 22 h.
Recuperación de pareja en 3 a 7 días.
C/ Fuencarral, nº 98, bajo, izq
Metro-Bilbao línea 1 y 4 Tribunal línea 10.
91-5324822 - 660777325

miércoles, 19 de enero de 2005

QUIZÁ EL MUNDO SEA HORIZONTAL

http://www.lamalarosa.com/

LES DÉSERTS DE L'AMOUR (segunda parte). Rimbaud traducido por Magdalena Cámpora

Cette fois, c'est la Femme que j'ai vue dans la Ville, et à qui j'ai parlé et qui me parle.
J'étais dans une chambre sans lumière. On vint me dire qu'elle était chez moi: et je la vis dans mon lit, toute à moi, sans lumière. Je fus très ému, et beaucoup parce que c'était la maison de famille: aussi une détresse me prit : j'étais en haillons, moi, et elle, mondaine, qui se donnait, il lui fallait s'en aller! Une détresse sans nom : je la pris, et la laissai tomber hors du lit, presque nue; et, dans ma faiblesse indicible, je tombai sur elle et me traînai avec elle parmi les tapis sans lumière. La lampe de la famille rougissait l'une après l'autre les chambres voisines. Alors la femme disparut. Je versai plus de larmes que Dieu n'en a pu jamais demander.
Je sortis dans la ville sans fin. Ô Fatigue! Noyé dans la nuit sourde et dans la fuite du bonheur. C'était comme une nuit d'hiver, avec une neige pour étouffer le monde décidément. Les amis auxquels je criais: où reste-t-elle, répondaient faussement. Je fus devant les vitrages de là où elle va tous les soirs: je courais dans un jardin enseveli. On m'a repoussé. Je pleurais énormément, à tout cela. Enfin je suis descendu dans un lieu plein de poussière, et assis sur des charpentes, j'ai laissé finir toutes les larmes de mon corps avec cette nuit. - Et mon épuisement me revenait pourtant toujours.
J'ai compris qu'elle était à sa vie de tous les jours, et que le tour de bonté serait plus long à se reproduire qu'une étoile. Elle n'est pas revenue, et ne reviendra jamais, l'Adorable qui s'était rendue chez moi, - ce que je n'aurais jamais présumé. - Vrai, cette fois, j'ai pleuré plus que tous les enfants du monde.
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Esta vez, se trata de la Mujer que vi en la Ciudad, a quien hablé y que me habla.
Estaba en un cuarto sin luz. Vinieron a decirme que ella estaba en mi casa: y yo la vi en mi cama, toda mía, sin luz. Me emocioné, y mucho, porque era la casa de mi familia : también me agarró una desesperación : yo vestía harapos y ella, mundana, que se entregaba, ¡debía irse! Una desesperación sin nombre: la tomé, y la dejé caer fuera de la cama, casi desnuda; y en mi debilidad indecible, caí sobre ella y me arrastré con ella sobre los tapices sin luz. La lámpara de la familia enrojecía uno tras otro los cuartos vecinos. Entonces la mujer desapareció. Derramé más lágrimas que las que Dios jamás ha podido pedir.
Salí a la ciudad sin fin. ¡Oh Fatiga! Ahogado en la noche sorda y en la fuga de la felicidad. Era como una noche de invierno, con una nieve para sofocar al mundo, realmente. Los amigos a quienes gritaba: dónde está ella, contestaban falsamente. Estuve ante los vidrios donde ella va todas las noches : yo corría en un jardín sepultado. Me empujaron. A todo esto, yo lloraba enormemente. Al final bajé a un lugar lleno de polvo, y sentado sobre unas vigas, dejé terminarse con la noche todas las lágrimas de mi cuerpo. - Pero mi agotamiento regresaba siempre.
Entendí que ella seguía con su vida de todos los días, y que el golpe de suerte tardaría más en reproducirse que una estrella. Ella no regresó, y no regresará jamás, la Adorable que vino hacia mí, - cosa que jamás hubiera presumido. - De veras, esta vez lloré más que todos los niños del mundo.

martes, 18 de enero de 2005

Luto


Virginia Mayo

"Tout langage est un écart de langage" (Beckett)

Lo que hay que decir es que siempre se dice demasiado. La multiplicidad de los discursos, informativos o edificantes, persuasivos, entusiasmados o curiosos, tiene algo de nauseabundo. El hombre es un animal ávido de creencias, de seguridades, de paliativos, y consigue todo eso merced al lenguaje. Pero sus creencias son deleznables, sus seguridades ilusorias, sus paliativos risibles: ¿por qué no decirlo así? Una vez que por un azar o improbable ejercicio se ha conquistado la lucidez, la condición enemiga de las palabras, nada puede ya decirse, excepto lo que revele la oquedad del lenguaje de los otros, frente al que el discurso del escéptico es pleno, pues asume su vacío como contenido, mientras que los demás discursos, pretendidamente llenos de sustancia, se edifican sobre la ignorancia de su hueco. Pero, ¿qué propósito puede tener proclamar la inanidad que acecha tras las palabras, salvo excluir al escéptico de la condición de engañado, de drogado por el humo verbal, excluirle de la condición humana, en suma? Por encima o por debajo de los hombres, quien conoce la mentira de las palabras y su promesa nunca puede volver a contarse entre ellos. Será una roca que no se ignora, un árbol que se sospecha o un dios consciente de que no existe: un hombre, jamás.
(Fernando Savater)

sábado, 15 de enero de 2005

ACOJODIDO, de Guillermo S.O.

LES DÉSERTS DE L'AMOUR (primera parte). Rimbaud traducido por Magdalena Cámpora

C'est certes la même campagne. La même maison rustique de mes parents: la salle même où les dessus de porte sont des bergeries roussies, avec des armes et des lions. Au dîner, il y a un salon avec des bougies et des vins et des boiseries rustiques. La table à manger est très grande. Les servantes! Elles étaient plusieurs, autant que je m'en suis souvenu. - Il y avait là un de mes jeunes amis anciens, prêtre et vêtu en prêtre, maintenant: c'était pour être plus libre. Je me souviens de sa chambre de pourpre, à vitres de papier jaune ; et ses livres, cachés, qui avaient trempé dans l'océan !
Moi j'étais abandonné, dans cette maison de campagne sans fin: lisant dans la cuisine, séchant la boue de mes habits devant les hôtes, aux conversations du salon: ému jusqu'à la mort par le murmure du lait du matin et de la nuit du siècle dernier.
J'étais dans une chambre très sombre: que faisais-je ? Une servante vint près de moi: je puis dire que c'était un petit chien: quoique belle, et d'une noblesse maternelle inexprimable pour moi: pure, connue, toute charmante ! Elle me pinça le bras.
Je ne me rappelle même plus bien sa figure: ce n'est pas pour me rappeler son bras, dont je roulai la peau dans mes deux doigts; ni sa bouche, que la mienne saisit comme une petite vague désespérée, minant sans fin quelque chose. Je la renversai dans une corbeille de coussins et de toiles de navire, en un coin noir. Je ne me rappelle plus que son pantalon à dentelles blanches. - Puis, ô désespoir, la cloison devint vaguement l'ombre des arbres, et je me suis abîmé sous la tristesse amoureuse de la nuit.
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Es ciertamente el mismo campo. La misma casa rústica de mis padres: la misma sala donde arriba de las puertas se ven caseríos quemados, con armas y leones. Para la cena, hay un salón con velas y vinos y maderas rústicas. La mesa del comedor es muy grande. ¡Las sirvientas! Eran varias, según recuerdo. - Había también uno de mis antiguos jóvenes amigos, sacerdote y ahora vestido de sacerdote: lo hacía para ser más libre. Me acuerdo de su cuarto de púrpura, de vidrios de papel amarillo; ¡y de sus libros escondidos, que se habían mojado en el océano!
Me habían abandonado en esa casa de campo sin fin: leyendo en la cocina, secando el barro de mis ropas ante los anfitriones, en las conversaciones del salón: conmovido hasta la muerte por el murmullo de la leche de la mañana y de la noche del último siglo.
Yo estaba en un cuarto muy sombrío: ¿qué hacía? Una sirvienta se me acercó: puedo decir que era un perro pequeño: aunque bella, y de una nobleza maternal inexpresable para mí: ¡pura, conocida, encantadora! Me pellizcó el brazo.
Ya no recuerdo bien su figura: no es para recordar su brazo, cuya piel yo retorcía entre mis dos dedos; ni su boca, que la mía tomó como una pequeña ola desesperada, desgastando algo sin fin. La arrojé en una canasta de almohadones y de telas de navío, en un rincón negro. Sólo recuerdo su pantalón de encajes blancos. - Luego, oh desesperación, la pared se convirtió vagamente en la sombra de los árboles, y me abismé en la tristeza enamorada de la noche.

viernes, 14 de enero de 2005

JULIO CERÓN NÚMERO SEIS

SERÉ RECIÉN NACIDO

La edad adulta es un paréntesis execrable. (Quien esto dice lo dice con conocimiento de causa: he sido niño, he sido adolescente, he sido adulto, adulto inseguro, adulto imperial, adulto senescente, y esto y lo otro y lo de más allá). (Sólo me falta ser recién nacido, que nadie sabe cómo es). (Lo fui antiguamente, recién nacido, pero para los demás, ¿y cómo es que nadie echa en falta el no haber sido nunca, subjetivamente, recién nacido?). (Hasta el niño sabe que lo es).


Pues que solemos decir "de niño, yo creía que dentro de la radio había un señor", que podamos decir: "De recién nacido yo creía que los senos de mi madre eran una galaxia".

jueves, 13 de enero de 2005

love

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love love love
love love
love lo
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Nevada histórica en Burgos

http://www.meteoburgos.com/nevadahistorica271204/nevadahistorica.htm

martes, 11 de enero de 2005

NIEBLA, de Jorge Guillén

El cielo de color ya casi abstracto
Confina, aunque ideal, con la arboleda.
¡Oh masa de figuras sin memoria,
Oh torpe caos! Todo se es remoto.
Lo gris relaja al árbol, ya inexacto.

domingo, 9 de enero de 2005

A veces, uno quiere poner la mente en blanco o empezar de cero u olvidarse de todo o simplemente descansar

http://www.ubu.com/concept/38.pdf

P.D. : También puede ser el temor del escritor ante la hoja en blanco o mi/tu currículo o la lista de la compra o los planes para mañana o las sábanas blancas de la cama de tu novia o ...

sábado, 8 de enero de 2005

I will not make any more boring art. (De John Baldessari)


ROCK ME BABY, de B.B. King

Rock me baby, rock me all night long
Rock me baby, honey, rock me all night long
I want you to rock me baby,
like my back ain't got no bone

Roll me baby, like you roll a wagon wheel
I want you to roll me baby,
like you roll a wagon wheel
Want you to roll me baby,
you don't know how it makes me feel

Rock me baby, honey, rock me slow
Yeah, rock me pretty baby, baby rock me slow
Want you to rock me baby, till I want no more

viernes, 7 de enero de 2005

Imagen de Madrid, elaborada por la NASA con datos obtenidos por el transbordador espacial Endeavour


JULIO CERÓN NÚMERO CINCO.

A LA DESESPERADA

Escribo a la desesperada. En este nicho ceniciento vengo escribiendo a la desesperada desde hace tiempo y tiempo.
Si lento es siempre el presente, sierpe el silencio creciente que se embosca y se te enrosca. El jueves, por fin, muy de mañana salieron de mi fax estas palabras:
"También tú estás desesperado".
Y la firma era: "La desesperada".
No es verdad, no estoy desesperado. Escribo a la desesperada para consolarla y confortarla, pero no estoy desesperado. Me encuentro muy bien como estoy. Como estoy, no estoy desesperado. Como soy, pues como usted, como todos.

lunes, 3 de enero de 2005

LE BAISIER, de Joel-Peter Witkin


ESPAÑA

Más allá de los símbolos,
más allá de la pompa y la ceniza de los aniversarios,
más allá de la aberración del gramático
que ve en la historia del hidalgo
que soñaba ser don Quijote y al fin lo fue,
no una amistad y una alegría
sino un herbario de arcaísmos y un refranero,
estás, España silenciosa, en nosotros.
España del bisonte, que moriría
por el hierro o el rifle,
en las praderas del ocaso, en Montana,
España donde Ulises descendió a la Casa de Hades,
España del íbero, del celta, del cartaginés, y de Roma,
España de los duros visigodos,
de estirpe escandinava,
que deletrearon y olvidaron la escritura de Ulfilas,
pastor de pueblos,
España del Islam, de la Cábala
y de la Noche Oscura del Alma,
España de los inquisidores,
que padecieron el destino de ser verdugos
y hubieran podido ser mártires,
España de la larga aventura
que descifró los mares y redujo crueles imperios
y que prosigue aquí, en Buenos Aires,
en este atardecer del mes de julio de 1964,
España de la otra guitarra, la desgarrada,
no la humilde, la nuestra,
España de los patios,
España de la piedra piadosa de catedrales y santuarios,
España de la hombría de bien y de la caudalosa amistad,
España del inútil coraje,
podemos profesar otros amores,
podemos olvidarte
como olvidamos nuestro propio pasado,
porque inseparablemente estás en nosotros,
en los íntimos hábitos de la sangre,
en los Acevedo y los Suárez de mi linaje,
España,
madre de ríos y de espadas y de multiplicadas generaciones,
incesante y fatal.


(Es de Borges)