viernes, 29 de abril de 2005

jueves, 28 de abril de 2005

RAMÓN DEL VALLE-INCLÁN. Los cruzados de la causa

¡El genio del linaje"... Lo que nunca pudo comprender el liberalismo, destructor de toda la tradición española. Los mayorazgos eran la historia del pasado y debían ser la historia del porvenir. Esos hidalgos rancios y dadivosos venían de una selección militar. Eran los únicos españoles que podían amar la historia de su linaje, que tenían el culto de los abuelos, y el orgullo de las cuatro sílabas del apellido. Vivía en ellos el romanticismo de las batallas y de las empresas que se simbolizaban en un lobo pasante o un león rapante. El pueblo está degradado por la miseria, y la nobleza cortesana por las adulaciones y los privilegios, pero los hidalgos, los secos hidalgos de gotera, eran la sangre más pura, destilada en un filtro de mil años y de cien guerras.

"Soy el historiador de un mundo que acabó conmigo"

Escena quinta. Acotación primera. "Romance de lobos". DON RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN Y MONTENEGRO

La alcoba donde murió DOÑA MARÍA. Es el amanecer. Uno de esos amaneceres adustos e invernales en que aúlla el viento como un lobo y se arremolina la llovizna. En la alcoba, la luz del día naciente batalla con la luz de los cirios que arden a la cabecera de la muerta, y pasa por las paredes de la estancia como la sombra de un pájaro. La lluvia azota los cristales de la ventana y se ahíla en un lloro terco y frío, de una tristeza monótona, que parece exprimir toda la tristeza del invierno y de la vida. La ventana se abre sobre el mar, un vasto mar verdoso y temeroso. Es aquélla una de esas angostas ventanas de montante, labradas como confesionaios en lo hondo de un muro, y flanqueadas por poyos de piedra donde duerme el gato y suele la abuela hilar su copo. Dos mujeres velan el cadáver: La una, alta y seca, con los cabellos en mechones blancos y los ojos en llamas negras, es sobrina de la muerta y se llama DOÑA MONCHA. La otra, menuda, compungida y melosa, con gracia especial para cortar mortajas, es blanca, con una blancura rancia de viejo marfil que destaca con cierta expresión devota sobre su hábito nazareno: Se llama BENITA LA COSTURERA.

LAS ACOTACIONES SIGUIENTES CORRESPONDIENTES A ESTA ESCENA DICEN:

DOÑA MONCHA aprueba con un gesto. BENITA LA COSTURERA dobla la mortaja y espabila los cirios con las tijeras que lleva pendientes de la cintura y se balancean al extremo de una cinta azul que llaman hospiciana.
Sale la costurera con una andar leve, como si temiese que la muerta se despertase. DOÑA MONCHA reza en voz baja todo el tiempo que permenece sola, y la estancia oscura se llena de misterio con aquel vago murmullo de rezo que se junta al chisporroteo con que los cirios se derraman sobre los candelabros de bronce. Un gato empuja la puerta y llega sigiloso hasta la cama de la muerta, donde comienza a maullar tristemente, con largos intervalos. Tras el gato entra BENITA LA COSTURERA.
BENITA LA COSTURERA moja una toalla en la jofaina que trajo llena de agua caliente y comienza a lavar el rostro de la muerta. Entre los labios azulencos, renace siempre una saliva ensangrentada bajo la toalla con que los refriegan aquellas manos irreverentes, picoteadas de la aguja, y la cabeza lívida rueda en el hoyo de la almohada.
Seria y brusca, coge la mortaja y se acerca apartando a BENITA LA COSTURERA. Con un brazo quiere incorporar a la muerta, y aquellas manos frías, cruzadas sobre el pecho, se desenredan topes y caen flojas a lo largo del cuerpo, en tanto que la cabeza ya rueda sobre los hombros, ya se hunde en el pecho.
BENITA LA COSTURERA obedece con un gesto compungido, y después, graves y silenciosas, las dos mujeres amortajan el cuerpo de DOÑA MARÍA.

martes, 26 de abril de 2005

LOS OFICIOS

- Dijo Camilo:
- Ropavejero, vaquero, solador, afilador, estucador, porquero, paragüero, cantero, peletero, viñador, cristalero, fontanero, aserrador, yerbero, cofrero, trapecista, carbonero, grabador, confitero, camisero, ascensorista, maestresala, camillero, pocero, escribiente, cerrajero, podador, horchatero, talabartero, panadero, especiero, basurero, tornero, aguador, calefactor, amolador, leñador, telefonista, mercero, esportillero, camarero, albañil, mandadero, sajador, carpintero, camionero, pescadero, forjador, zahorí, herrador, zapatero, vinatero, curtidor, persianero, ovejero, lampista, cordelero, fumista, vendimiador, encofrador, jabonero, hebillero y delineante, que con sus manos hacen. ¡Esto no soy, sino diplomático!

Pedigüeño, cuentacéntimos, oficioso, esperadádivas, lomocurvo, quitamotas, sablesta, parchista, acatante, implorante, cedepasos, entrometido, mendigón, reverente, melosillo, postulante, salivilla, indigente, complaciente, respetuoso, pelón, sumiso y paciente, que temen y sufren: ¡Esto no soy, sino diplomático!

Tampoco soy desmayado, abatido, cavilante, apurado, menguado, asilado, postrado, famélico, extenuado, consumido, angustiado, azorado, afligido, derrotado, inseguro, arredrado, encogido, atribulado, desalentado, amilanado, aplanado, acogido ni remediado.

Galeno, regalón, exigente, arrogante, incompasivo, desdeñoso, inamovible, aplaudido, poseyente, obedecido, insolente, dirigente, áspero, despectivo, opulento, regente, ordenante y dómino: ¡Esto soy!

También estoy vivo, rozagante, satisfecho, sinecurado, encrestado, encastillado, bienvestido, prebendado, ufanísimo, radiante, jubiloso, hinchado, impune, complacido, saciado, a cubierto y respaldado.

Descansó, y manifestó gesticulando:
-¡Diplomático, diplomático! Conmigo un sueño de goce se ha agarrado a la Tierra.

¡Diplomático, diplomático! Mis padres, mis hermanos, las multitudes, la biografía de cualquier individuo, y tu propia existencia, resultan para mí formas del chiste y del divertimento.

¡Diplomático, diplomático! Siempre limpio, siempre brillante, siempre reluciente de ropas nuevas, yo acepto la convención de que los hombres son cuanto su exterioridad expresa, y así juego a ser lo que aparento, pese a Dios.

¡Diplomático, diplomático!

La fea burguesía, de Miguel Espinosa.

sábado, 23 de abril de 2005

TIESTOS DE GERANIOS


Patio cordobés, en el barrio de la Judería.

FERLOSIO

Vendrán más años malos
y nos harán más ciegos;
vendrán más años ciegos
y nos harán más malos.

Vendrán más años tristes
y nos harán más fríos
y nos harán más secos
y nos harán más torvos.

The Mountain Goats

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Fijaciones (pique en el título, no se corte)

jueves, 21 de abril de 2005

EL ORDEN NO IMPORTA

EL ORDEN NO IMPORTA SGEUN UN ETSDUIO DE UNA UIVENRSDIAD IGNLSEA, NO IPMOTRA EL ODREN EN EL QUE LAS LTEARS ETSAN ERSCIATS, LA UICNA CSOA IPORMTNATE ES QUE LA PMRIREA Y LA UTLIMA LTERA ESETN ECSRITAS EN LA PSIOCION COCRRTEA. EL RSTEO PEUDEN ETSAR TTAOLMNTEE MAL Y AUN PORDAS LERELO SIN POBRLEAMS. ETSO ES PQUORE NO LEMEOS CADA LTERA POR SI MSIMA, SNIO LA PAALBRA EN UN TDOO. PRESNOAMELNTE ME PREACE ICRNEILBE. TNATOS AOÑS DE COLGEIO A LA BASURA.

martes, 19 de abril de 2005

domingo, 17 de abril de 2005

BAÚL

Si a ustedes les gusta la pintura, y otras cosas, pinchen (clicleen) ["La edad de los hombres termina. El tiempo del orco ha llegado"] aquí.

El chivo expiatorio (William Holman Hunt entre 1854 y 1855)

sábado, 16 de abril de 2005

LA GILDA

LA "GILDA", la cabra, tiene la frente cóncava, la cola corta y la barba joven y alegre, como postiza. La Gilda tiene algo de niña disfrazada de cabra. Cabra o cabritilla, aunque esto último suena a guante. El pelo de la Gilda es muy fino, como si la cabra viniese de Cachemira, de Angola, de Anatolia. Pero sólo viene de las carboneras de la Hueva, donde su abrigo blanco de cabra se le pone negro. La Gilda es salvaje, montaraz y así como un poco afganistana, aunque se ponga tierna con Jerónimo, que la quiere, la mima y gusta de esconder sus manos largas y seguras entre el finísimo pelo de la Gilda. La Gilda, cuando mira a Jerónimo, tiene en los ojos una cosa entre nubia y palestina, entre abisinia y alpestre. A lo mejor, resulta que la Gilda no es más que una vulgar cabra hispánica, como las que vienen en los grabados, como las que venían en el libro de historia natural de Jerónimo, cuando chico. A lo mejor la Gilda hasta es de Gredos, lo cual quedaría un poco pobre y cerril contra las imaginaciones de Jerónimo sobre la cabra. Porque Jerónimo a veces tiene imaginaciones. Pero sólo con las cabras y con las chicas muy jóvenes. La Gilda es un poco cabra montesa, un poco gitana de Sierra Morena. La Gilda tiene cuerpo grande, lomo ancho, cabeza pequeña y ubres grandes. La Gilda, a días, tiene un día un poco como granaíno. Padece pocas enfermedades, salvo la roña, que se la lava Jerónimo con agua, jabón y estropajo de alambre, arriba de la renfe, y el bicho parece que le gusta le raspen. La Gilda también tiene, según, días tibetanos, que van bien con su pelo largo y fino, y días blancos blanquísimos de antílope lírico, montañoso y roqueño. La Gilda no tiene cuernos, o sólo tiene unos cuernecitos tiernos de inmenso caracol femenino, cabra o capella de magnitud rara, que viene cuando quiere de la constelación del Cochero, espectral como el sol, a cuarenta y cinco años luz de su amo, o sea Jerónimo, luminosa como el sol por los agostos, cuando la Gilda sólo pasta luz y ramonea tiempo caído y tierno, algo de manantial y algo de griego enseña la Gilda, huida de dios sabe qué cabrada.

Madrid 650, Francisco Umbral, Editorial Planeta, 1995.

CERONADA

CUESTIÓN DE ESTILO, EL ENEMIGO ES CICERÓN
Huye del noble periodo ciceroniano y a la gravedad el cuerpo hurta (será levitar en lo vivo, será levitar en lo pintado), que te tilden de frívolo procura, escribe al paso como los mal tomados peones, escribe de paso, al desgaire escribe.
¡Elipsis, elipsis! Yuxtapón.
Segunda parte.
No pontifiques, sino que regurgite él, vale decir: dale rienda suelta al lector, no le espines de alambre el paso, que venga a lo tuyo, se acerque, entre, mire, se pasee y paste, pasme acaso, recorra y discurra, trisque. Retoce. Cree. Autor que no brinda a su lector la oportunidad de pensar, entusiasta y entusiasmado, "Esto mismo tenía yo pensado", tiranuelo y pocas luces. Que el lector poscree, porque lo insoportable es esto: al adelantarse a crear, el que escribe se arroga en el acto una superioridad para con el que le leerá después. Matón.
Muestrario y buhonero, yuxtapón. Lo demás es azorinismo y miroísmo, irisado Levante refulgente.
A. Y que "esto mismo" sea mismamente diferente, todo lo contrario a lo mejor incluso casi, bien pudiera ser y bienvenido.
B. "No le espines de alambre el paso" no me gusta, hay artificio.
Julio CERÓN

viernes, 15 de abril de 2005

Batería

LA PIANISTA

Lean ustedes aquí una crítica de esta película. Isabelle Huppert (de joven, de menos joven y en la película) ejerce de despiadada dominanta sadomaso que es un primor.

martes, 12 de abril de 2005

viernes, 8 de abril de 2005

LA PEQUEÑA DURMIENTE, de Carlos Marzal

No es que el mundo esté bien: es que no existe.
No hay nada alrededor:
sólo tu sueño.
Nada tiene más ley que tu abandono,
tu suave abjuración,
la dulce apostasía que te ausenta.

No hemos fundado el mundo: nunca cambia.
Pero este cuadro es nuevo
–padre e hija–,
porque sólo el amor es diferente,
sin por ello dejar de ser lo mismo.

El anchuroso mundo, que no importa,
gravita en torno a ti: lo has imantado,
y vive irreprochable hacia tu brújula.
Lo innúmero se rinde a tu unidad sencilla.

Durmiente flor desnuda en mis palabras,
adormidera de los desencantos,
prístina amapola pálida.

jueves, 7 de abril de 2005

PREFIERO LA OTRA, POR ESPAÑOLA

Si no nos diera tanto miedo la muerte, no nos gustaría tanto la primavera.

Personalmente prefiero la otra versión: si no nos diera tanto miedo la primavera, no nos gustaría tanto la muerte.

JULIO CERÓN

martes, 5 de abril de 2005

NEIL YOUNG, grande.

My My Hey Hey

Nota: Ha sido intervenido de una aneurisma cerebral.

domingo, 3 de abril de 2005

sábado, 2 de abril de 2005

EL PROTOCOLO TRAS LA MUERTE


Tras la muerte de un Papa en el Vaticano se llevan a cabo toda una serie de actos protocolarios, algunos de ellos dictados por la tradición religiosa, pero otros muchos resultado de las normas establecidas por los propios Pontífices a lo largo de la historia de la Iglesia católica.

La certificación de la muerte
Antiguamente se comprobaba con la llama de una vela.
En los primeros siglos, para saber si el Papa estaba muerto el médico aproximaba a sus labios una vela encendida. Si la llama se movía significaba que aún conservaba un hálito de vida. La operación se realizaba varias veces hasta que la llama permanecía inmóvil. Actualmente las técnicas han cambiado y lo que se hace es determinar la defunción con los métodos médicos habituales.
El turno de vela
Primeros responsos
Una vez que el médico (antiguamente el arquiatra - médico personal del Papa) confirma la defunción del Papa el prefecto de la casa pontificia anuncia oficialmente la muerte con una sencilla fórmula: El papa ha muerto. Todos los presentes se arrodillan y comienzan los primeros responsos. Después, por orden jerárquico se acercan al cadáver, y besan la mano del difunto Pontífice. Inmediatamente comienza el turno de vela por parte de los canónigos penitenciarios. Se encienden cuatro cirios a los pies de la cama y se coloca un acetre y el hisopo con agua bendita junto al lecho mortuorio para los responsos de los prelados visitantes.

El martillo de plata
El camarlengo confirma la muerte mediante un antiguo rito

Nada más recibir la noticia del fallecimiento, el camarlengo, en esta ocasión el español Eduardo Martínez Somalo, que viste de violeta en señal de duelo y que es durante la sede vacante la más alta autoridad de la Iglesia, entra en la habitación escoltado por un destacamento de la Guardia Suiza con alabardas, símbolo de la nueva autoridad, para asegurarse oficialmente de la muerte del Pontífice. El camarlengo deberá confirmarla con un viejo rito que consiste en golpear tres veces la frente del Pontífice con un martillo de plata, que figura en el escudo de armas pontificio, mientras llama al difunto por su nombre de pila. El acto debe realizarse en presencia del maestro de celebraciones litúrgicas y del secretario y el canciller de la Cámara Apostólica. Este último es el encargado de rellenar el acta de defunción del Pontífice.

El anillo del Pescador
Los sellos del Papa son destruidos

A continuación retira del dedo el anillo del Pescador, símbolo del poder pontificio. Esta es la señal de que el reinado ha concluido. El anillo será machacado junto con el sello de plomo del Papa ante los cardenales. Se hace para evitar cualquier eventual falsificación de documentos papales. A continuación, el camarlengo deberá cerrar con llave la habitación de Papa y su estudio. Estos aposentos no podrán abrirse hasta que no se elija un nuevo Papa.

La notificación pública
Suenan las campanas de San Pedro

Hecho esto, el camarlengo notificará la muerte del Santo Padre al vicario de Roma, quien transmitirá a su vez la noticia al pueblo de Roma. En ese momento, se abrirá a medias la puerta de bronce del Vaticano y las campañas de la Basílica de San Pedro comenzarán a sonar. El notario de la Cámara Apostólica levanta acta y las campanas de San Pedro doblan a muerto, anunciando al mundo y a Roma de la muerte del Papa.

Vestido con los símbolos pontificios
El Pontífice es investido con símbolos de dignidad
El cuerpo del Pontífice, tras ser preparado por los médicos, será vestido con los símbolos pontificios: la mitra blanca en la cabeza, la casulla, es decir, el manto que utiliza cuando celebra misa de color rojo, que es el color de luto de los Papas, y el palio, una faja de lana blanca con cruces negras, símbolo de dignidad.

Cierre del portón de bronce
Señal de duelo
La tradición manda que llegada la noche se cierre el Portón de Bronce del Vaticano en señal de duelo.

Féretro de ciprés
El coro entona el 'Libera me Domine'
El cuerpo del Papa es llevado hasta la Basílica de San Pedro en una solemne procesión encabezada por el cardenal decano y el camarlengo, mientras los coros entonan Libera me, Domine, de morte aeterna (Líbrame Señor de la muerte eterna).

Exposición pública
Prohibidas las fotos

El cuerpo se expondrá para que los fieles puedan rendirle un último homenaje durante tres días en la Basílica de San Pedro. En cuanto a la capilla ardiente las normas son muy estrictas y aunque se podrá ver al Pontífice no se podrán tomar fotografías si no se cuenta con la autorización expresa del camarlengo.

Medallas y monedas
Lectura de los hechos importantes del pontificado
Una vez en la Basílica un prelado lee los hechos más importantes de su pontificado y al final mete el pergamino en un tubo de cobre que se introduce en el féretro junto con saquito de terciopelo con monedas y medallas de su pontificado.

Los funerales
Tres días después de la muerte
Los solemnes funerales del Papa se celebran, por norma general, tres días después de la muerte. En ese periodo, el colegio cardenalicio, que debe dirigir la Iglesia mientras se designa a un sucesor, debe decidir el momento en el que se destruye el anillo del pescador, que representa al Apóstol San Pedro, y el sello de plomo con el que se expiden las cartas apostólicas.

Conservación del cuerpo
Extirpación de las vísceras
Hasta el momento de los funerales, los forenses del Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Roma serán los encargados de velar por la buena conservación del cuerpo del Pontífice. Antiguamente, para su mejor conservación se retiraban los órganos internos que se introducían en ánforas especiales que se depositaban en las iglesias de los Santos Anastasio y Vincenzo, en la Fontana de Trevi. Todavía hoy se conservan las ánforas de 22 Papas entre 1390 y 1903, pero el Papa Pio X abolió esta tradición.

Misa y sepelio
Triple féretro
La Missa poenitentialis, es decir, el funeral, se celebrará en San Pedro y a él se espera que acudan delegaciones de todo el mundo. Corresponde a la Santa Sede fijar el nivel de las delegaciones que acudan a los actos. Terminada la misa, los restos mortales son introducidos en una triple caja -una de ciprés, otra de plomo y una de nogal-. Sobre esta última se coloca un simple crucifijo y una Biblia abierta. El Pontífice es sepultado en la cripta vaticana, donde permanecerá hasta que se disponga su sarcófago definitivo. En cuanto al modo en el que se les da sepultura son los propios Pontífices los que eligen cómo quieren que se les entierre.

Testamento
La labor del ejecutor testamentario
Por otra parte, si el Sumo Pontífice difunto ha hecho testamento de sus cosas, dejando cartas o documentos privados, y ha designado un ejecutor testamentario, corresponde a éste establecer y ejecutar, según el mandato recibido del testador, lo que concierne a los bienes privados y a los escritos del difunto Pontífice. Dicho ejecutor dará cuenta de su labor únicamente al nuevo Papa.
(Fuente: El País)

viernes, 1 de abril de 2005

CRISTO EN LA CRUZ

Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro con los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?

Jorge Luis Borges

CAMARLENGO

Aquí.

Las maravillosas THE LONESOME SISTERS actuando

THE LONESOME SISTERS, parientes de Emily Dickinson, emigradas al Medio Oeste

Portada de un disco de las SISTERS