jueves, 30 de junio de 2005

CON TODOS USTEDES: THE CLASH


La magdalena que produjo el milagro era así


Hacía ya muchos años que no existía para mí de Combray más que el escenario y el drama del momento de acostarme, cuando un día de invierno, al volver a casa, mi madre, viendo que yo tenía frío, me propuso que tomara, en contra de mi costumbre, una taza de té. Primero dije que no; pero luego, sin saber por qué, volví de mi acuerdo. Mandó mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino. Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios unas cucharadas de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía de ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos. Ya es hora de pararse, parece que la virtud del brebaje va aminorándose. Ya se ve claro que la verdad que yo busco no está en él, sino en mí. El brebaje la despertó, pero no sabe cuál es y lo único que puede hacer es repetir indefinidamente, pero cada vez con menos intensidad, ese testimonio que no sé interpretar y que quiero volver a pedirle dentro de un instante y encontrar intacto a mi disposición para llegar a una aclaración decisiva. Dejo la taza y me vuelvo hacia mi alma. Ella es la que tiene que dar con la verdad. ¿Pero cómo? Grave incertidumbre ésta, cuando el alma se siente superada por sí misma, cuando ella, la que busca, es juntamente el país oscuro por donde ha de buscar, sin que le sirva para nada su bagaje. ¿Buscar? No sólo buscar, crear.

SAN FRANCISCO EL GRANDE, borrosamente iluminado


Foto tomada por Vivas, la noche de San Juan

ENTRADA CORRESPONDIENTE AL 2 DE SEPTIEMBRE DE 1952.

«El peor pintor del mundo, desde todos los puntos de vista,
sin la menor vacilación ni duda posible, se llama Turner.»
SALVADOR DALÍ

Esta mañana, mientras me encontraba en el retrete, me ha asaltado una intuición genial. Por otra parte, mi deposición era a primeras horas increíblemente fluida e inodora. Me preocupa el problema de la longevidad humana, gracias a un octogenario que se ocupa de esta cuestión y que acaba de tirarse en el Sena en un paracaídas de color rojo. Mi intuición me dice que, si se lograra dotar al excremento humano de la fluidez de la miel, la vida del hombre se prolongaría, dado que el excremento (a juicio de Paracelso) es el hilo de la vida, y cada interrupción, o pedo, no es otra cosa que un minuto de la vida que se desvanece. Es el equivalente, en el tiempo, del golpe de tijeras de las Parcas, quienes también cortan el hilo de la existencia, lo hacen pedazos y lo utilizan. La inmortalidad temporal debe buscarse entre los desperdicios, entre los excrementos, y en ninguna otra parte… Y, puesto que la mayor misión del hombre en la tierra es la de espiritualizarlo todo, es el excremento en particular el que está más falto de esta virtud. Por eso precisamente abomino siempre más de todas las chanzas escatológicas y de todas las formas de frivolidad en esta materia. Al contrario, estoy asombrado de la poca atención filosófica y metafísica de que el espíritu del hombre ha dado prueba con respecto al tema trascendental de los excrementos. Y cuán desalentador es comprobar que, entre tantos seres de espíritu sensible, hay muchos que efectúan sus necesidades como todo el mundo. El día en que escriba un tratado general sobre el tema, suscitaré con toda seguridad la estupefacción del mundo entero. Este tratado será, por otro lado, completamente distinto al de Swift sobre las letrinas.

DIARIO DE UN GENIO, DE SALVADOR DALÍ

martes, 28 de junio de 2005

lunes, 27 de junio de 2005

Campo de nichos, de Zdzisław Beksiński

LOS CONEJOS

A través de elhombrequecomíadiccionarios descubrimos a Juan Rodolfo Wilcock.
Un texto suyo, pues éste de LOS CONEJOS:

"La primera pareja de conejos parecía bastante inocente, mejor dicho, no se dejaban ver nunca juntos, y ocupado como estaba en trabajar el huerto en seguida me olvidé de su existencia. Habían excavado una galería bajo tierra, una arcilla dura que no se derrumba fácilmente. Pero un día ví entre mis repollos un grupo de conejitos blancos, de hocico rosado, ocupado en comerse las hojas más bajas. Rápidamente, no es el caso de contar la previsible historia: los conejos se multiplicaron como moscas, se comieron toda la verdura de mi huerto y también la de los huertos cercanos y continúan reproduciendose a una velocidad que me atrevería a calificar de extraordinaria. Lo que no era previsible, en cambio, es la inmensa felicidad, la paz deliciosa que después de esa invasión de conejos se apoderaron, ya sea de mi ánimo, ya sea del ánimo de los vecinos, ya resignados al sacrificio de sus cultivos; mejor, para decir la verdad, de cualquier espacio verde, seto o matorral que todavía se pudiese encontrar en los alrededores. Y también de los árboles, porque estos conejos voraces roen la corteza hasta que la planta se debilita, las hojas se marchitan y caen, y son inmediatamente devoradas por los calmos roedores. Ahora por estos lados se come solamente conejos, en el almuerzo y en la cena; costumbre nueva que no consigue todavía hacer mella en la notable capacidad reproductora de la especie. Sea como sea, no hace falta creer que nuestra felicidad y nuestra paz se deban solamente, o en importante medida , a esta circunstancia banal de tener que comer conejo a la mañana y a la noche. No, nuestra felicidad es casi exclusivamente debida al color blanco de los conejos. En efecto, en este país templado no nieva nunca, y las únicas manchas blancas que hasta ahora reavivaban el paisaje eran los muros de las casas pintados a cal, pero que a causa de la peculiar composición química de la cal local se vuelven en seguida amarillas. Esta alegría particular que en otros países más afortunados se experimenta a la mañana, cuando uno se levanta de la cama y asoma por la ventana el paisaje armonizado por una neveda nocturna, nosotros por primera vez en nuestra vida, la tenemos aquí, delante de nuestros ojos día y noche. Una llanura ondulada de pieles blancas se extiende hasta el horizonte y el paisaje conocido por nosotros, erizado de árboles desnudos, brilla bajo el sol como una Antártida de sueño. Ninguna mancha roja, verde o marrón turba este candor, y la paz, una paz jamás imaginada, nos penetra por los ojos y nos vuelve más buenos y más comprensivos. Los conejos no se mueven , están allí quietos esperando que la hierba roída deje salir algún nuevo brote para comérselo en seguida; y las noches de luna, aquí donde el aire es siempre dulce, ¿quién podría resistir al placer de contemplar por horas y horas, con las ventana abierta, este milagro de nieve, estriado de largas sombras azules?"

de El libro de los monstruos , 1978, Ed. Sudamericana.

Más, ahora sí, aquí.

De todas formas, este Juan Rodolfo se me parece muchísimo a Marcos Taracido.

viernes, 24 de junio de 2005

Isabel Escudero

Para nada
para nada nadaba
el pez en el agua,
para nada
y nadaba y nadaba.
Más (el enlace que quiero poner no sale, pero merece la pena cómo ha quedado, ¿o no?)

BEATIFICACIÓN YA

Aquilino, beato súbito.
Julio CERONE
Esta mañana, pasando por la calle de Santo Tomás, súbitamente abordado por una duda, una zozobra, de esas que te corroen: origen, fundamento, enjundia del cocido madrileño ( hágalo con garbanzo Pedrosillano: debe su nombre a la población salmantina de donde trae origen. Pequeñito, muy liso, y de pico muy pronunciado). Agustín García Calvo, ayer noche, en los atrases de San Francisco el Grande, excelentemente iluminado, había una multitud de hogueras, barbacoas, hablando por un móvil a las doce y diez de la noche, a mí me dieron un vino zamorano de catorce grados con un plato de percebes, cuando la araña se manifestó (tormenta monumental, todos para casa). También por allí Isabel Escudero y un tío que era igual que Savater, hablaba tal cual ("pero no es vizco, y además es mucho más joven"). Luego, en un bar, con el Fiti de Los Serrano, estaba con una chica muy notable. Fui con mi amigo Vivas, amigo de Victor Erice, nuestro director de cine más japonés, que al final no fue a la fiesta de la noche de San Juan porque tenía que acabar la declaración de la renta, han hecho un documental juntos, en Arroyo de la Luz. Una mujer me dio su bolso, salió corriendo, saltó la hoguera, regresó, cogíó su bolso, y hasta ahora. Duermo tres horas, pongo la radio, Gabilondo en La Alhambra, la música del agua me alivia la resaca. Y entonces, dicen que Benigno, y quizá también Rouco, dice que se está linchando al mulo. Les deseo que pasen un buen día.

jueves, 23 de junio de 2005

RODNEY

Era alto, corpulento, ligeramente desgarbado; caminaba con la vista siempre fija en el suelo y como a trompicones, escorado a la derecha, con un hombro más elevado que el otro, cosa que dotaba a su paso de una inestabilidad bamboleante de paquidermo a punto de desmoronarse. Tenía el pelo largo, espeso y rubicundo, y una cara recia y ancha, de piel levemente rojiza y facciones como esculpidas en el cráneo: la barbilla dura, los pómulos prominentes, la nariz escarpada y la boca burlona o despectiva, que al abrirse mostraba una doble hilera de dientes desiguales, de color casi ocre, bastante deteriorados. Padecía de fotofobia en uno de sus ojos, lo que le obligaba a protegerlo del contacto con el sol cegándolo con un parche de tela negra sujeto con una cita a la cabeza, un pegote que le infundía un aire de excombatiente no desmentido por su andar trompicado ni por su averiada figura.

De la novela "La velocidad de la luz", de JAVIER CERCAS.
"Nada fue un error" es uno de los temas principales del disco en el que Coti ha contado con la colaboración de Andrés Calamaro. Un tema que Coti compuso en Madrid y que grabó con Calamaro en Buenos Aires.
"Calamaro se marca un dueto con Coti que demuestra, una vez más, la habilidad de los argentinos para convertir en delicias pop lo que en otros sería ñoñería."
El País de las tentaciones, Julio de 2002

Nada fue un error

Tengo una mala noticia
no fue de casualidad
yo quería que nos pasara... y tú, y tú
lo dejaste pasar

No quiero que me perdones
y no me pidas perdón
no me niegues que me buscaste
nada nada de esto
nada de esto fue un error
nada fue un error
nada de esto fue un error

Los errores no se eligen
para bien o para mal
no fallé cuando viniste... y tú, y tú
no quisiste fallar

Aprendí la diferencia entre el juego y el azar
quien te mira y quien se entrega
nada nada de esto
nada de esto fue un error
nada fue un error
nada de esto fue un error

miércoles, 22 de junio de 2005

Adiós, auf Wiedersehen, adéu, إلى اللّقاء, agur, au revoir, adeus, good-bye, arrivederci, vale!, aywa, hejdå, mirupafshim, 再见, na shledanou, fardel, ĝis, slán, До свидания, さようなら sayōnara, "aaaa... Tomár pol culo!"

Y DE LOS REPLANTEOS..., de Oliverio Girondo

Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimiento sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y
remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho a lo repoco y
lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes
de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara van en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogo y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidéfalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y libido y oficio
recansadísimo
de tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintos perversitos
y de las ideitas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo
o sensitivo tibio
o remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento
al engusanamiento
y al silencio.

martes, 21 de junio de 2005

Longtemps, je me suis couché de bonne heure.

Traducción de Pedro Salinas: "Mucho tiempo he estado acostándome temprano".

Traducción de Mauro Armiño: "Me he acostado temprano, hace mucho".

Esa coma, que aísla el adverbio temporal y rompe el ritmo lógico de la frase. Además, el párrafo que remata la novela total, en sus últimas palabras, dice: "dans le Temps".

SOBRE LOS COMENTARIOS EN LAS BITÁCORAS

Muchos están afeitados, son sedosos, como las piernas estivales de las mujeres, que en invierno tienen pelos y en verano, pues que no los tienen.
Julio CERONE
Bitácoras hay, las he visto, oye, que parecen una copia electrónica de aquellas convivencias donde fraternizaba todo el mundo.
P.D.: REFUGIO MARISTA NAVALGUIJO
05698 NAVALGUIJO/NAVALONGUILLA (AVILA)
Información y reservas: COLEGIO MARISTA CHAMPGNAT. Avda. Champagnat, 2155. 37007 Salamanca. Tel.: 923 269400
Nº de plazas: 50 Carácter: PRIVADO
Equipamientos: 3 Edificios con 4 habitaciones de 4, 4 habitaciones comunes para 100, servicios higiénicos, calefacción, agua caliente, chimenea, hay cocina pero no servicio de comidas, campo de deportes, estanque, zona de acampada
Requisitos: Grupos
Acceso: Carretera N_110 hacia Plasencia, desvío en el Barco de Avila, coger la carretera local hacia Navalonguilla_Navalonguijo.
Transportes: Tren y autobús (El Barco de Avila)
Observaciones: Abierto los fines de semana, en verano como campamento. Sierra de Gredos
Código: E4.8.1/E4.8.13 Modificación: 23.04.1997
"LLEVO UNA VIDA DURÍSIMA DE HOLGANZA" es, por supuesto, una frase genial de OSCAR WILDE

UN BUEN RESUMEN,

COÑO
Ahí va, si resulta que llevo un nivel de vida que no me lo creo ni yo.
Chumy Chúmez

Pero qué malo es este chico

lunes, 20 de junio de 2005

sábado, 18 de junio de 2005

UN LUGAR LIMPIO Y BIEN ILUMINADO, de Ernest Hemingway

SIESTA

Las altas hojas de los árboles, las de sus cúspides, acarician el cielo, hormigueando en su azul.

Julio CERONE

viernes, 17 de junio de 2005

CRISTALES DE TU AUSENCIA, de Gloria Fuertes

Cristales de tu ausencia acribillan mi voz,
que se esparce en la noche
por el glacial desierto de mi alcoba.
-Yo quisiera ser ángel y soy loba-.
Yo quisiera ser luminosamente tuya
y soy oscuramente mía.

HAGAMOS UN ESFUERZO DE SÍNTESIS

Proust.
Julio CERONE.

EL COÑO DE LAS PUTAS

Tan pronto como mis obligaciones laborales me lo permiten, corro al barrio de las putas, a enfangarme en el olor a vino barato y semen marchito de los burdeles. Las putas del barrio de las putas no gastan remilgos ni píldoras anticonceptivas, y son las únicas que se dejan querer sin la manopla impuesta desde el Ministerio de Asuntos Sociales. Las putas del barrio de las putas, y no esas señoritas que se anuncian en el periódico, ostentan la representación genuina de un oficio que las enaltece, de tan limosnero y menesteroso. Son mujeronas amplias, deslavazadas, de greñas alborotadas y senos que a duras penas son sujetados por unos sostenes que parecen alforjas. Pero la mejor parte de sus anatomías es el coño, ese coño de labios gigantescos, curtido por las hazañas mercenarias de una vida entera, ese coño virginizado por tantos hombres que lo bendicen con el incienso apresurado de la prisa, ese coño fiambre, cárdeno casi, que me reconcilia con el barro del que procedo y me hace sentir algo más humano. El coño de estas putas es un coño trabajado hasta el insomnio, desflecado como una rosa mustia, con unos labios que se abren al estilo de las solapas de un caserón dieciochesco. El coño de estas putas tiene un lustre especial, un prestigio de guardarropía o tienda de disfraces donde se almacenan uniformes de tiempos perdidos (por el coño de estas putas deambula Proust, que no se atreve a hincarle el diente por un prejuicio sodomita). Yo, cuando visito a mis queridas putas, les ruego que me enseñen su coño baqueteado, arrugado y hermoso, y les pido que se abran las solapas de los labios, esas pieles lacias que las adornan y las incendian con un esplendor cardenalicio, a juego con el empapelado de las paredes, y tan mugriento o más. Al acabar la sesión las beso a todas en la frente, que es el lugar donde los israelitas ungían a sus reyes y donde los curas manchan de ceniza a sus feligreses.
Y así, santificadas, las abandono, porque me reclaman las obligaciones laborales.
Tomado del libro "Coños", de Juan Manuel de Prada Blanco. Editorial Valdemar. Mediados los años 90.
NOTITA: Este libro es alegre (y cachondo), fresco, imaginativo, ramoniano y umbraliano, escrito por un adolescente (el autor nació en 1970) borracho de literatura. Más de cincuenta prosas sobre el tema. Luego ... Pero esa es otra historia diferente, quizás.

jueves, 16 de junio de 2005

CONVOCATORIA

El sábado, justamente, me voy a manifestar contra mí mismo, después de comer, durmiendo la siesta. Reservado el derecho de admisión.
Julio CERONE

RIÑONES

A Mr. Leopold Bloom le gustaba saborear los órganos internos de reses y aves. Le gustaba la sopa de menudillos espesa, las mollejas que saben a nuez, el corazón asado relleno, los filetes de hígado empanados, las huevas de bacalao fritas. Lo que más le gustaba eran los riñones de cordero a la plancha que le proporcionaban al paladar un delicado gustillo a orina tenuemente aromatizada. Tenía los riñones en mente mientras se movía por la cocina con suavidad, ajustando las cosas del desayuno para ella en la bandeja gibosa. Luz y aire helados había en la cocina pero fuera una mañana agradable de verano por todas partes. Le abrieron un poco la gazuza. El carbón se enrojecía.
Toda labor intelectual es humorística.
BERNARD SHAW

TAL ESCRIBES, ASÍ MORIRÁS (y III), de Julio CERÓN. (15 de diciembre de 1988, una Tercera de ABC)

Lo que le puedo asegurar al lector es que los retoques ex post facto a este presente texto no irán en el sentido de “hacerlo bonito, más bonito” y menos en el de meter estilo puesto que lo que aspiro a lo cual es a oponerme y refutar esa plaga del estilo que, cuando menos, como ya he señalado, en castellano te seca y agosta al forzarte casi, o sin casi, darte cuenta a quitar lo que querías decir, sacrificarlo a otra cosa para que quede, insisto, bonito. Aunque lo que te apetecía primigeniamente significar quede con ello mucho más impreciso, desdibujado y hasta invalidado.¡Una lengua, óiganme, cuyos usuarios decidieron un día desorbitar por el horror que nos inspira la cacofonía, con poner e, u, en vez de y, o: no tiene nombre! Cuatro folios.

¿Hay alguna relación entre la forma de escribir y la forma de morirse? ¡Claro que la hay!, se constituya si no. Que si alguien escribe enredado, sin parar entretenido en paréntesis, incisos y rodeos, no me cabe la menor duda de que al morir se enredará igualmente. Será su agonía espeluznante, larga, premiosa, teatral, aparatosa. Cansará a los circundantes, por muy deudos.

Que si, en cambio, es su estilo conciso, morirá zas, deudos aliviados.

Pero ¿estará bien así? ¿Es lícito, es decoroso hurtarse –y el cuerpo y el alma- a la agonía? (Porque con el razonamiento antes apenas insidiosamente defendido y propugnado, resultaría que la muerte perfecta y codiciable habría de ser el infarto brutal, la embolia, el derrame. Estafas los tres). La agonía pide tiempo y el tránsito no puede hacerse a la ligera, como cuando es en el mar aquello de entrar y salir, un chapuzón. Agonizar procede cumplidamente, coronación de una vida.

Pero todo esto es literatura, y ojalá yo me muera de golpe, y a mis lectores eso mismo es lo que les deseo, que se mueran en el acto y, a ser posible –vanidad de autor muy comprensible que a nadie debe escandalizar-, si se mueren de sopetón que sea a punto de acabar de leer este artículo, porque para mí será un honor, miel sobre hojuelas.

miércoles, 15 de junio de 2005

TAL ESCRIBES, ASÍ MORIRÁS (II), de Julio CERÓN. (15 de diciembre de 1988, una Tercera de ABC)

El estilo debe ser destruido, como Roma de haber sido Catón del otro bando. Y es doctrina constante en quien esto apresuradamente escribe opinar con fundamento que nuestra lengua y señora se singulariza en esto, por cuanto es la que más sensible es al estilo. Vale decir: impone a sus cultores o devotos el terrorismo de los finos modales por escrito. Te obliga, sin darte cuenta casi tú, a hacer bonito. De ahí que sea tan dificultoso filosofar en castellano, lo haya sido, será. (En francés conocemos algún caso de ser filosofal coartado parecidamente por ese pujo, prurito. Y fue Camus. Pascal es asunto diferente: purísimo por su estilo, en cada frase de él presente excelentísimamente, pero, ya digo, es distinto en el sentido de por cuanto, fuera aposta o venturosa para nosotros vicisitud, han quedado sobre todo sus puntos redondos, textiles suyos que eran notas, aforismos, hilvanes). (Recordando a este respecto la tesis de servidor [yo] y es esta: la superioridad de aforismo, de la sentencia corta y de otros textos por el estilo es que, por su misma naturaleza [brevedad], no cabe en ellos el estilo. No hay estilo posible si las unidades que componen la frase, la cual escribes –pocas por muy largo que te salga el aforismo-, son pocas.)

Intercalo esta otra tesis reciente de servidor (servidor, mon oeil!), como reciente es la máquina de escribir electrónica, ojo que pienso en la pequeña, de dos quilos a lo sumo, la cual puedes llevar a la cama, usarla en el autobús, el tren, tumbado en la playa, la cama, el diván. O sea: no la perfección suma de la computadora con todo aquello de la pantallaza que hace las veces de papel. Sino, repito, la más simple, la que te permite escribir como ahora escribo, sin meter papel sino viendo tan solo, de lo que vas escribiendo (tercer folio que empiezo), contadas letras deslizarse en una como mirilla –“pantalla” ni siquiera “del pobre”-, que las letras se van corriendo hacia la izquierda y ya no puedes ver cómo te empezaba la frase del momento, y una vez he escrito un texto en trance de juego limpio, porque todo lo que es corregir, pulir y masuñar, toquetear, vicio resulta ser, fraude para el lector que no puede saber cómo discurre su autor, la musa en él opera, ya que luego el muy sinvergüenza lo ha modificado y cambiado, y en ese texto que digo nada fue nunca después por mí añadido –salvando errores de tecleo o de falta de atención a la mirilla- y de acuerdo con que salió un texto flojo; honrado por lo menos, no se puede negar. Que este de ahora no es lo mismo: al poner luego la máquina en la función de transcripción pienso mejorar, repuntuar; amañar, en suma. Segunda vez que, por cierto, no viene a lo mejor mal meter ahora esto cuyo me enteré hace poco y se me cayó el alma al suelo: un erudito de aquellos que viven de otros, proxenetismo a él sometido todo autor si acaba siendo notorio o de fama, los tales lucirse a expensas suyas buscan y para ello recurren al análisis, el estudio, la glosa, el desmenuzamiento, y el que digo una vez lo vi en televisión exhibir más chulo que un ocho manuscritos del llorado Proust y hasta había una página que con sus pegotes inacabable medía casi un metro, y de paso nos explicaba el precito que “Long-temps je me suis couché de bonne heure” no había sido frase de “premier jet” en Proust, sino que de ella se conservan tachaduras a partir de la primera, la cual ni remotamente: “acostarse” y no salía, “pronto” tampoco; frase otra que se le ocurrió de entrada hasta acabar en esa tan bonita. Hasta treinta y cuatro versiones previas, y yo respetando como respeto a Proust, venerándolo incluso tanto o más que usted, comento: catástrofe y desilusión. (Y ni siquiera insistiré en la agravante de que la frase lleva built-in “de bonne heure”.) Siendo seguirá grande Proust, pero nada entre nosotros dos ya como antes.

martes, 14 de junio de 2005

TAL ESCRIBES, ASÍ MORIRÁS (I), de Julio CERÓN. (15 de diciembre de 1988, una Tercera de ABC)

Quieren algunos que este texto se titulaba al principio “La destrucción del estilo”. Otros pretenden que se llame “El estilo, la obsesión por el mismo y el afán correspondiente, pretexto son para encubrir la circunstancia de que al autor no se le ocurre nada, nada nunca, nunca nada, no tiene cosa en absoluto que comunicarnos”.
Su subtítulo, de todas maneras, es:
“La destrucción del estilo”.
Su texto, el que pongo a continuación:
Tal escribes, así morirás.
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Pero Bitzoc, su intención ha sido pedirme, como efectivamente me ha pedido, diez folios a máquina, en máquina mejor pudiésemos (“podríamos” es más comprometido, “pudiéramos” igual de correcto que “podríamos”, bastante más que “pudiésemos”, a menos que sea todo lo contrario, y tampoco debe importarnos mucho esto o aquello) decir. Se adentra, pues, enfrascará a partir de aquí este autor en borra y paja, relleno. Hasta cumplir los diez folios del contraído compromiso. Lo primero que le viene a las mientes es denunciar la impostura del mísero arbitrio mecánico, necio y ocioso, que fue aquello de la escritura automática, del siniestro Bretón, cuya nombradía, laboriosamente edificada por –en persona- él, durará -gracias a Dios- lo que la flor del heno. ¡Como si no fuese automática toda escritura! ¿Qué salió por lo demás de ella? Nada (nunca mejor dicho) que algo realmente valga.

La única preceptiva es la que con delicadeza apenas perceptible, burla burlando, nos legó (“legara” quieren igualmente algunos, con dudosa legitimidad) Lope de Vega en un soneto.

Las máquinas electrónicas, si se las pone en la doble tesitura de “Retén” y “No imprimas”, la ventaja tuya es que vas viendo sucederse, ordinalmente, las líneas; en el caso que nos ocupa –usted, más tardío, leyendo; escribiendo, precoz, yo- vamos ya por la trigésima quinta (y justo al poner quinta era ya la sexta), que es decir: un folio ha caído.

“La preocupación por la estética es la primera señal de impotencia” es frase de Dostoyusqui que dos veces nos colocara, colocó, Cela allá por cuando creaba: en “Pisando la dudosa luz del día” y en un texto suyo más. Ahora bien, ¿qué es el estilo sino estética laboriosamente aplicada?

Ah, y que se devuelvan a sus propietarios las 180 piezas usurpadas que se encuentran en el MUSEO MARÉS

Sí, sí, que las devuelvan.

LA NOCIÓN DE NACIÓN, de Jesús Mosterín

El lenguaje sirve para muchas cosas: para desvelar, conocer y analizar la realidad; para ocultarla y confundirla; para excitar y exacerbar los sentimientos y las emociones, etcétera. Estas diversas funciones del lenguaje se manifiestan ya en la elección de las palabras.Si queremos analizar y entender, usaremos conceptos claros y precisos. Es lo que hacemos en la ciencia, pero también en cualquier otro discurso (político, periodístico...) lúcido e informativo. Si queremos manipular los ánimos y agitar las pasiones, usaremos conceptos oscuros y ambiguos, cargados de resonancias viscerales. En definitiva, elegiremos unos términos u otros según que queramos apelar a los cerebros o a las hormonas de nuestros oyentes. Dime las palabras que usas y yo te diré la intención con que hablas.

...

El concepto de nacion, es un concepto confuso, oscuro y resbaladizo. ¿Qué diantres es una nación?

Muchas veces se utiliza la palabra nación como sinónimo de Estado. Así, la organización que reúne a los diversos Estados del mundo no se llama los Estados Unidos, sino las Naciones Unidas. Y muchos Estados (EE UU, México, Brasil, etcétera) aplican el nombre de Estados a sus divisiones regionales, reservando el de nación para sí mismos. Si nación significa lo mismo que Estado, no hay problema semántico, pero los nacionalistas en seguida nos ilustrarán al respecto. La nación de que ellos hablan no tiene nada que ver con el Estado.

A veces la nación parece ser la religión. A raíz de la retirada inglesa de la India, el Pakistán se desgajó como nación independiente, identificada con el islam. Y sin ir tan lejos, muchos intelectuales de nuestro país han identificado la nación española con la religión católica. En palabras de Manuel García Morente, "entre la nación española y el catolicismo existe una identidad profunda y esencial". Si nos tomásemos esto en serio, los católicos polacos formarían parte de la nación española.

La nación se identifica a veces con la lengua. Es quizá la concepción predominante entre los catalanistas. En ese caso, la mitad o más de la población de Cataluña no participaría de la nación catalana. Por otro lado, los mexicanos, los puertorriqueños o los argentinos de la Patagonia formarían parte de la nación española. Otras veces la nación se identifica con la raza. Quizá es así como Hitler concebía la gran nación alemana, o como algunos conciben la nación surafricana. El nacionalismo vasco fue en sus orígenes una especie de nacionalcatolicismo racista.

En resumen, no sabemos lo que es la nación. Todas las posibles definiciones que se nos ofrecen son oscuras y mutuamente contradictorias.

La nación fue inventada por los románticos, a los que molestaba la complejidad étnica y cultural de la población real existente, y que soñaban con una entidad misteriosa, al mismo tiempo abstracta (una especie de población ideal inexistente, étnica y culturalmente homogénea) y personal, dotada de atributos (como carácter, lengua, religión, etcétera) personales. Este tipo de conceptualización (la personificación de abstracciones) es típico del pensamiento arcaico. Michelet decía que "Francia es una persona". Todavía en 1980, Sadat, a la vez que recomendaba tolerancia con los cristianos coptos, añadía que "no se puede olvidar que Egipto es una nación musulmana". Y los catalanistas repiten hasta la saciedad que el catalán es la lengua propia de Cataluña.

Decir que la nación tiene lengua, raza, religión o carácter es tan absurdo como decir que tiene grupo sanguíneo o dolor de muelas. Sólo los individuos concretos tienen tales atributos. La confusa jerga nacionalista comete el error categorial de atribuir predicados fuera de su ámbito de aplicación. Decir que el número 7 es azul no es verdadero ni falso. Simplemente, carece de sentido. Decir que el irlandés es la lengua propia de Irlanda carece de sentido. Lo que sí tiene sentido (y es revelador) es informar de que el 2% de la población irlandesa habla irlandés, mientras que el 98% habla en inglés. Pero hablar de la población basándose en estadísticas es algo frío, científico, incapaz de inflamar los ánimos románticos de los nacionalistas. Por eso prefieren las proclamaciones confusas, pero solemnes, sobre los presuntos atributos esenciales de la presunta nación.

Ninguna ciencia aceptaría un concepto tan opaco como el de nación, pero todas las religiones han usado conceptos de este tipo, como las nociones arcaicas de los dioses, capaces también de provocar románticos y místicos efluvios e iras (y guerras) santas. Toynbee dice que el nacionalismo constituye el 90% de lo que queda de religión en nuestro tiempo. En cualquier caso, la similitud entre religiones y nacionalismos salta a la vista.

Las naciones, como los dioses, ni se ven ni se entienden. En las naciones, como en los dioses, se cree. Para el creyente, son evidentes; para el agnóstico, meras palabras. El nacionalismo merece el mismo respeto que todas las religiones, pero no más ni menos. Hay que evitar que sea perseguido y hay que evitar que persiga. Y sobre todo, hay que propugnar una manera más precisa, objetiva y desapasionada de enfocar la realidad social.


Extractos de un artículo publicado en "El País", el 8 de febrero de 1984.
P.D.: A mí no me gusta ser neutral, vamos, que no lo soy. Nací en Salamanca, y por ello (voy a decir toda la retahíla): soy salmantino, castellano, español, ibérico, europeo, ciudadano del mundo ..., vamos, que no me pierdo nada. Pero esos papeles que se los lleven ya, ensucian mi ciudad natal.
Y a lo que iba: sobre los políticos implicados en este caso, (y no generalizo), vean.

lunes, 13 de junio de 2005

Para EL PEZ


Rainbow Fish and Friends (Marcus Pfister)

¡Ay, si estuviera buscando mi teléfono!


¡Ay, si estuviera buscando mi teléfono!

EN LA COLA DEL SUPERMERCADO: CÓMO REACCIONAR CUANDO UN JUBILADO SE CUELA

Susurra.
Julio CERONE
Ayer (subiendo a mi casa en el ascensor, inevitablemente acompañado por un simpático vecino, se presentó en el último momento, las puertas automáticas cerrándose, creo que metió su triste pierna, la puerta retrocedió de nuevo) sonreí. Nos saludamos.

domingo, 12 de junio de 2005

MOSCAS, de la novela "Vísperas, festividad y octava de San Camilo del año 1936 en Madrid", de CELA

... moscas hay muchas, las moscas de los muertos son más juguetonas y alegres, se conoce que están mejor alimentadas, las moscas de los amantes, incluso las de los rijosos amantes que deambulan por los alrededores del matadero, son muy circunspectas y acaban casi siempre ahogándose en un poso de café frío (o caliente, este dato no podrás precisarlo jamás). Sí, tú te encaras con el problema una y otra vez y sigues sin poder resolverlo, es probable que tenga una solución pero tú la ignoras. Llamar a las cosas por su nombre, no llamar a las cosas por su nombre, renegar de todo lo humano y todo lo divino, no renegar de todo lo humano y todo lo divino, acostarse con esta mujer que huele a sebo y a agua de colonia, no acostarse con esta mujer que huele a sebo y a agua de colonia, esta mujer que huele a sebo y a agua de colonia puede ser Magdalena alias Inmaculada Múgica y puede también no serlo, pasear por el parque y por los solares donde las parejas cometen sus inevitables cochinadas, no pasear por el parque ni por los solares donde las parejas cometen sus deleitosas e inevitables cochinadas que acabarán acarreándoles debilidad, ver complacidamente cómo apalean a un niño hasta matarlo, no ver complacidamente cómo apalean a un niño hasta matarlo, hay niños que tardan horrores en morirse, hacerle una higa al paralítico que vende tabaco (a lo mejor es un héroe de cualquier guerra), no hacerle una higa al paralítico que vende tabaco (a lo mejor es un héroe de cualquier guerra), quitarse la vida con gas, no quitarse la vida con gas, dar de comer al hambriento, no dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, no dar de beber al sediento, llevarle un chivatazo a la policía, no llevarle un chivatazo a la policía, componer sonetos, no componer sonetos, jugar al dominó, no jugar al dominó, asesinar alevosamente a un compañero de colegio, no asesinar alevosamente a un compañero de colegio, etc. No, es inútil, tú no eres Napoleón Bonaparte ni el rey Cirilo de Inglaterra, tú eres carne de catequesis, carne de prostíbulo, carne de cañón, tú eres el soldado desconocido, el hombre a quien no le brilla una estrellita en la frente, los hombres que son carne de horca suelen tener más aplomo, la historia da mucha confianza, tú estás entre el público -en la catequesis, en la ramería, en el frente- y .aunque a veces te crees el eje del mundo, no saldrás nunca a cuerpo limpio por encima o delante de los otros catecúmenos, de los otros frecuentadores de mujeres públicas, de los otros soldados, nadie se fijará en ti jamás pero no debes lamentarlo, cada cual llega hasta donde puede y los demás le dejan y a ti se te permite vivir, ¿te parece poco?, y aprender la doctrina e ir con mujeres y hacer la instrucción, y también recapitular, sobre todo recapitular.

sábado, 11 de junio de 2005

Vuelvo irritado

-mas luego, en el jardín:

el joven sauce.

Oshima Ryata (1718-1787)


Noche de estío:

el sol alto despierto,

cierro los párpados.

Arakida Moritake (1473-1549)


Año del tigre:

niebla de primavera

¡también rayada!

Matsunaga Teitoku (1571-1653)


¡Ah, el mendigo!

El verano lo viste

de tierra y cielo.

Enamoto Kikaku (1661- 1707)


Para el mosquito

también la noche es larga,

larga y sola.


En esa cara

hay algo, hay algo ¿qué?

Ah, sí, la víbora.

Kobayashi Issa (1763-1827)


Peces voladores:

al golpe del oro solar

estalla en astillas el vidrio del mar.


Juntos en la tarde tranquila

vuelan notas de Ángelus,

murciélagos y golondrinas.


Bajo mi ventana la luna en los tejados

y las sombras chinescas

y la música china de los gatos.

José Juan Tablada (poeta mejicano)


Un viejo estanque:

salta una rana ¡zas!

chapaleteo.


Admirable

aquel que ante el relámpago

no dice: la vida huye.


Matsuo Basho (o a la occidental: Basho Matsúo) nació en 1644

DIME QUÉ QUIERES LEER

Espectacular página para lectores compulsivos.
Una biblioteca completa.
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QUE CONSTE ESTE HAIKU DE EL PEZ

Pétalos rosas,
caricia de la tarde
tus parpadeos

SONETOS DEL AMOR OSCURO

Esta luz, este fuego que devora. / Este paisaje gris que me rodea. / Este dolor por una sola idea. / Esta angustia de cielo, mundo y hora.

Primer soneto del amor oscuro, que es más bien soneto de desamor. El amor es amarga ciencia. La música y la voz de Amancio Prada, vueltas sobre sí mismas, triste/leonesas, verde/galaicas, expresan bien, de vivo grito, lo que el poeta póstumo expresó/exhumó en silencio. Sólo Amancio Prada podía cantar el Federico tardío del Amor oscuro. Sólo Amancio Prada porque es un cantor de postrimerías, un cantor de los "tiempos míseros" del corazón, de los tiempos ya sin apenas tiempo para vivir ni para morir.Tengo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua... El poeta tiene miedo, su amor tiene ojos de estatua (ojos distantes, no/ojos). El poeta en todos estos sonetos, se muestra siervo sentimental, tronco sin ramas, gusano de sufrimiento, cruz y dolor mojado, perro de tu señorío. El último libro de Lorca, grandioso, es el libro de la sumisión a un deseo. Lorca era –contra su leyenda de alegría- un sufridor profesional, digamos.

La voz de Amancio Prada, castigada de siglos, lírica de humildad, da bien la medida de esa sumisión. Es como un joven doctrino laico cantando a un dios pagano y a un sentimiento inconfesable. Amancio Prada pone un dolor legendario en el concretísimo/actualísimo dolor de Lorca, y en este sentido lo dimensiona, lo engrandece,...que si vivo sin mí, quiero perderte. Aquí el Lorca místico suena a una Santa Teresa enamorada. La complicidad de sexo y misticismo, siempre. ¿San Juan? Amancio Prada tiene una voz sujeta a una pasión.

Amancio Prada tiene una voz sujeta a un sentimiento. Amancio Prada tiene una voz sujeta a un dolor. Una voz que expresa todo el tardolorquismo. No sabe uno muy bien si hay que decir la poesía lírica, pero, en todo caso, hay que decirla así, como Amancio Prada, un doliente profesional, un fino profesional del dolor que ha encontrado para estos versos la música y el acento más transparentes, más inexistentes. Es como si Lorca y Prada hubiesen llegado, por caminos bien distintos, caminos de la sangre, a un mismo sentimiento, a un mismo pensamiento del sentir amoroso.

Más que a un recital, asistimos a una conjunción milagrosa de sensibilidades. Lorca, aquí, ya no hace el soneto gongorino, ni el soneto lopesco, sino que desgarra la fórmula tradicional, llenando de cadáveres líricos el interior de la preceptiva. Todo el libro de Lorca es un lamento y una distancia. Todo el recital de Prada es un acercamiento y una asonancia. El amor de Lorca, por no correspondido o correspondido frívolamente, se sublima en amor oscuro. La música y la voz de Amancio Prada, lluviosas nos dan el clima exacto de estas penas de amor perdidas. Y de otras.

FRANCISCO UMBRAL (Prólogo al disco de Amancio P.)


viernes, 10 de junio de 2005

ÉXTASIS

Toco tu mano con el pensamiento de mi mano.
Julio CERONE

martes, 7 de junio de 2005

Algo del final del "Tractatus logico-philosophicus", del profesor Wittgenstein

6.4311. La muerte no es ningún acontecimiento de la vida.
La muerte no se vive.
Si por eternidad se entiende no una duración temporal infinita, sino la intemporalidad, entonces vive eternamente quien vive en el presente. Nuestra vida es tan infinita como ilimitado nuestro campo visual.

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6.4312. La inmortalidad temporal del alma humana, esto es, su eterno sobrevivir aun después de la muerte, no solo no está garantizada de ningún modo, sino que tal suposición no nos proporciona en principio lo que merced a ella se ha deseado siempre conseguir. ¿Se resuelve quizás un enigma por el hecho de yo sobreviva eternamente? Y esta vida eterna ¿no es tan enigmática como la presente? La solución del enigma de la vida en el espacio y en el tiempo está fuera del espacio y del tiempo. (No son los problemas de la ciencia natural los que hemos de resolver aquí.)

-------------------------

6.521. La solución del problema de la vida está en la desaparición de este problema.
(¿No es ésta la razón de que los hombres que han llegado a ver claro el sentido de la vida después de mucho dudar, no sepan decir en qué consiste este sentido?)

6.522. Hay, ciertamente, lo inexpresable, lo que se muestra a sí mismo; esto es lo místico.

6.53. El verdadero método de la filosofía sería propiamente éste: no decir nada, sino aquello que se puede decir; es decir, las proposiciones de la ciencia natural –algo, pues, que no tiene nada que ver con la filosofía-; y siempre que alguien quisiera decir algo de carácter metafísico, demostrarle que no ha dado significado a ciertos signos en sus proposiciones. Este método dejaría descontentos a los demás – pues no tendrían el sentimiento de que estábamos enseñándoles filosofía-, pero sería el único estrictamente correcto.

6.54. Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas.
(Debe, pues, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido.)
Debe superar estas proposiciones; entonces tiene la justa visión del mundo.

7. De lo que no se puede hablar, mejor es callarse.

lunes, 6 de junio de 2005

DICEN QUE NOSOTROS, ANDA QUE ELLA

Para instintos bestiales, la sociedad.
Julio Cerón

domingo, 5 de junio de 2005

EL HOMBRE QUE COMÍA DICCIONARIOS

Es una de las mejores páginas que existen all over de world:

http://www.elhombrequecomiadiccionarios.com

Su última entrega: Algunas Z

Visítenla. Lean sus archivos.
Deléitense con su carne.

sábado, 4 de junio de 2005

FOSA

Esto que se nos viene apisonando, apisonando, apisonando, a lo largo de los años, en el alma, algunos quieren todavía ilusionarse pensando que es una carga explosiva, una reserva de energía,(¿para quién?); pero yo sé que no es más que un apelmazamiento de negro barro inerte, que aquí se ha de quedar para siempre sepultado. Pura losa de muerte, no fermento de vida que prometa resurrección o salvación, pero tampoco polvorín que amenace venganza.
Donde me veo no es en las tinieblas, sino en la opacidad: las tinieblas serán oscuras y espantables, pero están vacías, tienen distancias infinitas, por las que uno puede precipitar o vagar eternamente. La opacidad empieza a medio centímetro de la superficie de mi cuerpo y es de pared maciza y tan infinitamente gruesa como honda la tiniebla, pero de cal y canto.

Rafael Sánchez Ferlosio, en Vendrán más años malos y nos harán más ciegos.

REFUTACIÓN GLORIOSA (POR DUPLICADO) DE LA LEY DE LA GRAVEDAD

jueves, 2 de junio de 2005

Preestreno de W.C., de ENIO MEJÍA

Junio en Madrid. El cielo está primaveralmente anubarrado. Un torrente de piel encendida inunda las aceras. Camino confiado y curioso, y sin embargo algo nervioso, a mi primer preestreno cinematográfico. Estrena película Enio Mejía, hombre alto, moreno, suave de carácter, fuerte de talento, con la cabeza bien organizada. Es intérprete de destinos. Debe de llevar en las manos algún don mágico, algo inexcrutable, ese no sé qué que tienen algunas personas que les hace especiales. Los pájaros viven plenamente en su burbuja de vuelo. Estaré muy bien acompañado. El largo atardecer es un clamor teñido de rojo.
Por fin llego al cine, en Chamberí (después de la caña de rigor, obligada en ese barrio). Un fragor de nombres se agolpa para disfrutar del estreno. Un reguero de luz encerada nos espera en la puerta. Saludos, comentarios, risas. Los autores atentos, cercanos, diríase que algo tímidos.
Ya en el cine, un enjambre de ojos mira la pantalla. Vemos la película: la calle en un cuarto de baño. Sexo intenso y variado, violencia cotidiana, pasión, narcisismo, costumbrismo moderno, gentes naufragadas, gentes al borde de la tristeza, gentes ardientes y gentes frívolas, gentes sencillas. Lo que ve el espejo de un cuarto de baño en un hotel de la playa. Los personajes se miran en el espejo y dibujan en su reflejo sus historias, sus sueños, sus pecados. En esta idea se justifica la cámara fija, inmóvil. Gusta mucho la interpretación de las chicas de la limpieza (Teresa, Anamari). Al final de la peli, fuertes aplausos sentidos, ha gustado.
Salimos a la noche cerrada. Miro, descaradamente, a los demás espectadores y los veo/imagino en sus baños. Ay, ese misterioso secreto del baño. La intimidad cotidiana es lo que me (¿nos?) suscita más curiosidad. Me intriga más lo que hace cierta vecina (he dicho cierta, no cualquier vecina) en la intimidad que todo eso de La Guerra de las Galaxias. Parafraseando aquello de que todos somos iguales ante la ley, sí, pero algunos somos/(o son) más iguales que otros, quizá todos seamos también muy parecidos en un W.C., aunque, posiblemente, unos sean más parecidos que otros. De ahí el deseo de ver, de imaginar.
En esta película no hay ningún héroe, pero hay un espejo. Éste es el que diferencia a W.C. de La Soga o de otras propuestas o hipótesis de cámara fija. El espejo (ese gran voyeur). A primera vista sería un narrador objetivo, indiferente, "invisible". Y muy paciente. Pero también podríamos pensar que estamos ante una especie de modernas meninas en un baño: de alguna manera, el retratado, cada retratado, es el narrador de su historia. ¿Actuamos, nos interpretamos también en la intimidad del baño?.
Y nos seguimos preguntando, borgesianamente: ¿tendrán memoria los espejos, quedarán grabados en los espejos las luces, las sombras, las figuras, los vacíos, los espasmos, el cansancio, la rígida repetición de inercias, ciertos automatismos inanes, el brillo salvaje de una mirada enamorada, o desesperada, o inocente, o vulgarmente criminal?
Quizá esta película merezca un continuación (o varias). Podríamos ver, en la calle, en sus casas, en sus domingos, en sus noches, cómo se cruzan, o no, las vidas de esta colmena de almas atrapadas en el espejo de un motel de carretera.

miércoles, 1 de junio de 2005

APOLOGÍA DEL RETRETE CASTELLANO (Fragmentos), de Pedro Sanz

Retrete: palabra oriunda de la catalana "retret" —hija del "retractum" latino—, que se decía de la persona tímida, recatada o retraída, pronto bautizó con su nombre al aposento de la casa que gozaba de estas mismas características, haciendo que el retrete castellano fuera aquel lugar reservado y discreto al que nos referíamos antes.
Pero, ¿qué es, realmente, un retrete?
El padre Rivadeneyra, ilustre teólogo del siglo XVII, señala en uno de sus famosos sermones que el arcángel San Gabriel, cuando se llegó a la Virgen María para anunciarle el misterio de su concepción virginal, la encontró orando en su retrete, porque éste era el lugar ideal para el recogimiento y la elevación mística. En un retrete, pues, se gesta el mayor milagro de todos los tiempos.
El Diccionario de Autoridades de 1737 señala que retrete es el cuarto en la casa o habitación destinada a retirarse, sin especificar más detalles. En cambio, don Pedro Calderón de la Barca en su obra Fineza contra fineza nos da una pista de los usos a que se puede destinar este aposento, verbi gratia tener citas amorosas:

Entró —el enamorado— a lo más escondido
de un enmarañado retrete,
que el natural sin el arte
fabricó...

Esta pureza original de la palabra poco a poco se fue contaminando con otros significados espúreos fruto de asociar el apartamiento con las necesidades fisiológicas. Y así el Diccionario de la RAE de 1832 ya define retrete como sinónimo de letrina y excusado, pasando a significar específicamente un lugar apartado para evacuar, que es como lo recoge el María Moliner acompañándolo con una serie de sinónimos tan peregrinos como: beque, común, excusado, garita, jardín (¡?), tigre, necesario, ciento, casa Felipe...
Me detendré brevemente en estas dos últimas acepciones ("ciento" y "casa Felipe") porque atañen a la historia moderna de Cataluña, aunque lo cierto es que el número 100 escrito en la chapa de unas letrinas lo vi de joven en un bar de Soria sin saber entonces la razón de este dígito en la puerta de un urinario.
Resulta que en la corte de Felipe IV (1640), tal vez con la idea de desprestigiar las instituciones catalanas de la época se decía "ir al ciento" cuando querían decir "ir al retrete", aludiendo maliciosamente al famoso Consejo de Ciento que regía la ciudad condal; pronto en Cataluña se inventaron la antimonárquica expresión: "ir a casa Felipe" cuando les apretaba la necesidad aparejando la idea de retrete con el nombre del monarca, y de este intercambio de pullas políticas derivan los sinónimos que trae el citado diccionario.

La forma, tamaño y sofisticación del retrete han ido variando con el tiempo. Sin tener que remontarnos a la prehistoria, en la que me imagino predominaría el campo abierto, los romanos ya disfrutaban de letrinas públicas para las que construyeron complicadas redes de alcantarillado y hermosos pebeteros de incienso con que disimular los malos olores de los sumideros. Los árabes también fueron muy artificiosos en el arte mingitorio, como todo el mundo sabe, siendo sus palacios y mezquitas modelo de higiene y limpieza, cosa que no fue secundada en absoluto por los bárbaros monarcas del norte.
En algunos castillos medievales (recuerdo el de Tarascón en la Provenza francesa) se puede ver un rudimentario evacuatorio adosado a una ventana que, curiosamente, siempre mira al norte; consiste en una simple losa de piedra horadada cuyo agujero se abre a un despeñadero, o cae a pico sobre el río que lame las murallas del castillo, quedando todo ello absolutamente natural y aireado.

Desde el humilde orinal o bacinilla hasta las sofisticaciones actuales hay un largo recorrido histórico que pasa por artilugios más o menos ingeniosos. El Vaticano, por ejemplo, contaba ya de antiguo con la llamada sedia estercoraria (retrete-móvil que diríamos hoy) que acompañaba al Papa allá donde se desplazara. Y fue a raíz del descubrimiento de la impostora papisa Juana en el año 857, cuando la curia cardenalicia dio un uso inimaginable al que era propio y específico de esta "silla estercolera" (que sería su traducción). No sé si sabrán ustedes que el papa Juan VIII fue en realidad una mujer la cual, disfrazada de cardenal, llegó al trono de San Pedro ocultando su condición femenina bajo los ropajes de Sumo Pontífice; y la trampa funcionó bastante bien hasta que le tocó parir a renglón seguido del encontronazo que tuvo en una noche loca de amor con el embajador Lamberto de Sajonia. El escándalo fue tan notable que el Sacro Colegio Cardenalicio decidió usar desde aquel día el retrete portátil como método para reconocer los genitales papales, haciendo un palpo discreto de las partes pudendas del Santo Padre electo a través del agujero de la sedia estercoraria, y evitar otro engaño tan sonado como el de la papisa Juana. Esto es lo que dice la leyenda, no sé hasta qué punto será verdad.

Lo cierto es que en la corte francesa del rey Francisco I se reconocía la alcurnia de las damas por el retrete que llevaban discretamente detrás. O sea, portátil. Por ejemplo: Anne de Quesnay fue una hermosa joven que enviudó súbitamente al morir su marido, Jerôme Buteaut, cervecero mayor del emperador Carlos V, porque no supo decirle que «no» cuando le pidió que bajara el precio de la bebida, y antes de verse arruinado o arrojado de la corte prefirió la muerte y se ahorcó.
Esta Anne tuvo la suerte de que el rey Francisco I solicitara su compañía para que le amenizara las tediosas tardes de cautiverio en su palacio-prisión de Madrid. De vuelta a París, la nombró amante real en exclusiva, hasta que el envidioso duque de Clèves se encaprichó de su belleza y accedió a compartir sus encantos a cambio de su fortuna. Para mayor escarnio de sus detractoras, Anne se hizo construir un retrete portátil lujosísimo: la taza era de Sèvres guarnecida con maderas nobles, disponía de un depósito de agua perfumada, jofaina y jarra de cristal para las abluciones, paños de Malinas, pomos de esencias exquisitas, cepillos de cerda de elefante para el pelo, espejos de Bohemia... : todo el mundo estaba de acuerdo en que era le dernier cri en cuestión de retretes. ¿De dónde tomó la idea? Pues muy sencillo: de un viaje que hizo a Roma y vio la stuffetta maravillosa que lucía el papa Clemente VII (stuffetta era como se llama en aquella época al retrete papal, de donde se infiere que el Vaticano siempre ha estado a la cabeza del arte coprólico).

No se puede decir lo mismo de la capital del reino de España, que era bastante más cutre y maloliente que París, a juzgar por el testimonio de la condesa de Aulnoy que anduvo por aquí en el año 1679. Se queja en una carta de que los vecinos de Madrid eran tremendamente guarros porque, aprovechando la oscuridad de la noche, aliviaban los orinales de una forma contundente y desaprensiva arrojando su contenido por la ventana al grito de "agua va", zulliscando al pobre transeúnte embozado que pillaban en aquel maldito fuego cruzado de bacinillas. Ésta, señala la condesa, era la forma tan poco saludable de evacuar que tenían los madrileños del siglo XVII.

Pero dejando escatologías aparte y volviendo a la apología filológica de nuestro querido y olvidado retrete castellano, hemos de confesar que ni con todos los neologismos o barbarismos del mundo podrán quitarnos la idea que subyace en tan entrañable palabra: la de que es un lugar para la soledad, íntimo y placentero, al que Lope de Vega —tal vez— aludía al escribir estos sentidos versos:

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.


O estos otros del romancero:

Firmó la sentencia el rey,
y dejando sus estados
en su real retrete llora
a su amigo y fiel vasallo...

Ya ven, señoras y señores: en él llora el rey, piensa el filósofo, reza el Papa..., y es que por él todo el mundo pasa. Por esta misma razón: ¡larga vida al castellano retrete!

Pedro Sanz Lallana

ROSE

LA VIRGEN DE LA ENCINA, (FRAGMENTOS), de Mateo Bautista

Te miro y admiro
hermana de Eva,
hija del Padre,
que también es madre,
hecha de polvo de estrellas,
mujer y tierra.

...

Miro al fruto en la cruz,
te nombró Madre nuestra.
Me miro,
me veo en miserias.
Te miro,
me veo en tus brazos
y tan cerca de ti,
ya en tu regazo,
me veo en el niño
que estaba buscando.

...

Te miro, nos miras,
nos haces hermanos.
Y cuando me bajo
para hacer un recado
no sé si soy yo
o soy yo mi hermano.
Pero al pisar tierra
y verme renovado
vuelvo a las andadas:
me creo que soy el que mando.

...

Desde tu ermita atalaya contemplas
a tus pies al pueblo postrado.
Desde esa colina nos ves,
mira:
en tu espejo vemos a nuestros antepasados
pues contigo moran ya resucitados.

NOTA: Hermosos y sentidos versos, Mateo.