sábado, 30 de julio de 2005

VERANO

El Pez said...
"Subía una escalera muy larga, larguísima, tan larga como las jerarquías de las pesadillas. Hasta que encontré una puerta, al final, en su cúspide. Entonces, me desperté."
JOB 2004

No duermas, la noche te sienta bien.
Buenas noches desde Amsterdam.

RELOJ DE ARENA

COJONUDO
COJONUD
COJONU
COJON
OJON
OJO
OO
O
CO
COJ
COJO
COJON
COJONU
COJONUD
COJONUDO
JULIOCERÓN

jueves, 28 de julio de 2005

Have a great summer.

Dear friends:

El Nicho is offline for the summer (august, september perhaps, who knows!) to clean house.

Maybe I'll be back, I hope.

Have a great summer.

Sincerely,

Julio CERONE

Una lectura imprescindible posteo: "Estoy viendo vivir a una esfericidad".

ESTOY VIENDO VIVIR A UNA ESFERICIDAD. Francisco Umbral (Mortal y Rosa).

Estoy viendo vivir a una esfericidad. Glúteo y culo son palabras que le van bien. Esa aglomeración de la ele y la u acentuada compone bien la elasticidad, la dureza de lo que se quiere sugerir. Estoy viendo vivir a una esfericidad. A veces ocurre que vas por la calle y la esfericidad se te pone delante. Ella va con su pantalón ceñido, generalmente rojo, y ni siquiera es necesario verle la cara para saber que la tiene adoradamente vulgar, con el pelo marrón corriente, los ojos grandes, pero no profundos, la nariz pequeña y la boca descarada. Una muchacha. Al principio, la esfericidad camina delante de nosotros, reparamos en ella varias veces, pero seguimos con nuestros pensamientos. Hasta que decidimos seguirla.

En la media tarde, solitario por la ciudad, como otras veces, estoy viendo vivir a una esfericidad. Esa aglomeración de eles y úes, esa elasticidad, esa manera de combarse y de vivir que tiene el cuerpo de la mujer. Naturalmente, no pienso acercarme a la muchacha, ni hablarle. Pasaron aquellos tiempos. Sería un mal negocio, por otra parte. De lo que se trata es de seguir sus pasos, de ver cómo va y cómo viene eso, como salta un poco dentro del pantalón. A la mujer que llevamos a nuestro lado no la vemos bien. La ven mejor los que van por la calle, los que se cruzan con nosotros, los que vienen detrás, sobre todo los que vienen detrás.

De modo que decido ser quien viene detrás. Esto es el arte por el arte, mirar por mirar, seguir por seguir. No tendría nada que decirle a la muchacha, salvo algunas imágenes literarias sobre sus esfericidades posteriores, y esto no iba a entenderlo. Quizá llamaría a un guardia, que tampoco iba a entenderlo.

El desinterés, el platonismo, la gracia de todo esto es que la siga un rato, que siga a esa esfericidad, que la vea subir escaleras mecánicas de grandes almacenes, doblarse por la mitad modelando el pantalón, apresurarse en los pasos de peatones, aparecer y desaparecer entre la gente. La esfericidad es perfecta, ni alta ni baja, más bien alta, en todo caso, con relación a la cintura, y más alta aún cuando salta un poco en los andares. La esfericidad es esférica, no alargada, no abombada, y está más cerca de la manzana que de la pera, como debe ser. Dos frescas mitades de manzanas, dijo el poeta.

Es la hora de la media tarde, la hora en que yo debiera estar viajando en ese cometa quieto que es el cóctel de cada atardecer, con su cola de luces y damas, de copas y risas, gozando de lo que llamaremos mi pequeña gloria literaria. O sea, lo que me corresponde, aquello a lo que tengo derecho. Uno ha trabajado, ha hecho unos libros, unos artículos, unas cosas. Uno ha tenido constancia, paciencia. Uno debiera estar ahora recaudando todo eso, recibiendo sonrisas, felicitaciones, parabienes, el beso húmedo y falso de la gloria, la copa venenosa de la fama, el picoteo malicioso de la popularidad. Uno ha sido tan estúpidamente paciente como para perder el tiempo y la vida en fabricar rectángulos impresos de grosor variable, nunca con más entidad que una caja de puros llena. Uno podría ir ahora por la vida repartiendo y recibiendo puros.

A la mierda con todo.

Uno está aquí, en mitad de la calle, en invierno, cuando cae la tarde en la ciudad, lejos de la dorada y lamentable galaxia que le corresponde, viendo vivir a una esfericidad. A lo mejor me compro un cucurucho de castañas, y el papel de periódico se calienta en mis manos con el calor de las castañas, y la tipografía atrasada y mentirosa se recrudece, y todo me huele a tinta impresa, que es al fin y al cabo el olor de mi vida, de mi trabajo, y las castañas asadas me huelen a infancia, que es mi única verdad.

Como castañas y me alegro cuando no me salen podridas o locas. Como castañas y voy detrás de la esfericidad, y atravesamos, la muchacha y yo, uno detrás del otro – procuro que ella ni siquiera me advierta -, almacenes, tiendas, escaleras, metros, calles, cafeterías. Sólo quiero ver una vez más el prodigio de una adolescencia que se redondea y canta, la vida nerviosa y dura, ese lujo innecesario de la vida que es el cuerpo de la mujer, de la niña, esa curvatura ociosa, perturbadora por gratuita, que tiene de pronto la criatura, un adorno, un asa de la naturaleza que no sirve para nada, que no contribuye a la marcha de las especies ni al comercio de las mercancías. Pero que va siendo una de las pocas verdades diarias y ciertas que atisbo en el disparate del vivir. Como castañas como otras veces voy con una barra de pan en la mano. Llevo un cucurucho de castañas en alto como algunos mediodías llevo el pan, la barra dorada en el día azul. Magritte, que era un surrealista modesto y genial, belga e iluminado, pintaba barras de pan voladoras por el cielo azul.

Me siento un Magritte, un personaje de Magritte, un cuadro de Magritte cuando voy con mi barra de pan a través del mediodía, como con una lanza de oro obrero para arremeter contra los gules del cielo. Vivo dentro de un cuadro de Magritte y soy el vecino que pasa, me fisgo a mí mismo en los escaparates y el pan que llevo en la mano me emparenta con el pan que iba a comprar en la infancia, porque el pan siempre es el mismo, y vuelvo a ser aquel chico que hacía recados. En lugar de la gloria literaria del mediodía, ir a comprar el pan y pasearlo por la calle, como se pasea un periódico doblado, porque la barra de pan es el periódico de la panadería y trae las últimas noticias de lo que pasa en la tahona. En lugar de la gloria literaria del atardecer, un duro de castañas y el ver venir a esa esfericidad, no porque yo haya renunciado a nada, ni porque hubiese nada a lo que renunciar, sino porque yo soy el hombre de la calle, el señor que pasa, ése que yo veía pasar de niño.

De niño, yo veía pasar a un señor tranquilo, en el atardecer, sin prisa, dueño de sí, y le envidiaba, y quería llegar a ser aquel señor, y creo que ya he llegado o estoy llegando. O sea, que todo consiste en lograr esa despreocupación, esa facundia, esa indiferencia, ese dejarse llevar por el oleaje manso de la ciudad en el anochecer, a ver qué pasa. Con una barra de pan en la mano, poniendo oro en el escudo del mediodía, o con un oscuro revoltijo de castañas en la noche, echando humo, me libero del gran error literario y estoy viviendo vivir a esa esfericidad.

Cruzamos luces, noches, esquinas, gentes, y esa doble esfericidad, o esfericidad partida por dos, según los momentos, tiene gracia, agilidad, nerviosismo, altura, juventud, optimismo y alegría. Es conveniente que el pantalón sea rojo, y que ella haya salido a cuerpo, a pesar del frío, y que el pantalón le esté ceñido, ajustado. Lo que le imagino cuando anda, y el movimiento selvático que le imagino cuando se detiene y reposa. En fin, lo demás lo hace la locomoción. Y la inmovilidad escultórica abundancia correcta y graciosa de la vida. Nada más que eso. No quisiera hablar con la muchacha, ya digo. Seguramente iba a decepcionarme, pero tampoco es por eso. Ni siquiera le he visto la cara, apenas. Sólo el perfil, en algún momento, el ojo bosquimano en el rabillo pintado. Aunque la chica fuera genial. Qué pena si fuera genial. Sólo quiero ver vivir dos masas de vida que cantan en libertad, gemelas, parejas, armónicas, imprevisibles.

Todo lo más, le haría a la niña las uñas de los pies. Y me pregunto si alguna vez le he hecho las uñas de lo pies a una mujer. No sé. Lo he vivido o lo he soñado. Lo he leído o lo he imaginado. Tomar sus pies blancos, de una materia pueril y saludable, hacer algo con aquellas uñas. Pintarlas, cortarlas, no sé.

Acariciar el pie, el pequeño animal, la bestia muda y breve, la alimaña graciosa con sus cinco armas breves. Sólo eso. Los pies de una muchacha, cuatro dedos como cuatro niños dormidos. Un dedo que se quiere más adulto y agresivo, un dedo efébico, con algo del torso desnudo de no sé qué adolescente. Y la coraza de la uña. Un pie de muchacha. Esta muchacha, su prisa, el momento en que desaparecerá de mi vista, para siempre, o el momento en que dejaré de seguirla, sin cansancio ni razón para ello. Qué bien, lejos de la astronomía convencional de las fiestas literarias. Qué lejos del que creen que soy, del que esperan, del que conocen, del que aman, del que odian. Qué bien lejos de mí, de ese en el que torpemente me he convertido. Cómo se aleja, cantando en rojo, esa esfericidad. Los surrealistas creían en el vagar por la ciudad y en el encuentro mágico de la mujer. A mí me basta con la mujer de espalda. Ni siquiera he necesitado verla de frente. Cómo se aleja, viviente y pugnaz, esa grupa de muchacha.

Una temporada en el infierno

La bitácora de Juan Pedro Quiñonero.

APUNTE CALLEJERO, de Oliverio Girondo

En la terraza de un café hay una familia gris. Pasan unos senos bizcos buscando una sonrisa sobre las mesas. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de los árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al abrir de par en par una ventana.

Pienso en dónde guardaré los quioscos, los faroles, los transeúntes, que se me entran por las pupilas. Me siento tan lleno que tengo miedo de estallar... Necesitaría dejar algún lastre sobre la vereda...

Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía.
Tomado de VEINTE POEMAS PARA SER LEÍDOS EN EL TRANVÍA (1922)

LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y AUTORÍA O LA VERDAD (INCOMPLETA) DE ATLETA SEXUAL

Cierro hoy el chiringuito revelando en parte mi verdad (en parte, porque esta revelación será incompleta). Ante todo quiero darle las gracias a Arcadi, mi gran amigo Arcadi, por haberme permitido este juego. Muy fecundo en todos los sentidos.
Yo soy eso que se conoce como "autor consagrado", aunque no me gusta para nada esa denominación. Publico libros apreciados por crítica y público (con las pertinentes excepciones, of course). Mis artículos salen con regularidad en la prensa. He sido entrevistado más de una vez en televisión. Doy conferencias, voy a congresos... En fin: vivo de la literatura.
Pero una duda me atenazaba: ¿en qué medida mi "consagración" coartaba mi libertad expresiva? Decidí hacer el experimento de abrir un blog (que luego cerré) y de colgar mis textos en otros sitios, como éste de Arcadi. Se trataba de comprobar en qué medida el anonimato me hacía funcionar creativamente. El resultado ha sido aterrador: en tanto autor tengo ya unas cortapisas y autocensuras de las que no puedo librarme; unas cortapisas y autocensuras que desaparecen cuando escribo y cuelgo textos anónimos; o mejor dicho, con el nombre de un "personaje" que no soy yo: Atleta Sexual.
Pensé, naturalmente, en Derrida, en Foucault y en todos esos autores que avisaron en los sesenta de la constitución del "sujeto" en tanto cepo y cárcel. Pero ya Nietzsche lo había dicho en su tiempo: a todo ese entramado metafísico que dispone de un sujeto con libre y albedrío y responsabilidad le llamaba "la metafísica del verdugo". Dicho sujeto, con firma, cara y domicilio, con número en el DNI y en Hacienda, con cuerpo concreto que puede ser lastimado, torturado o descuartizado, no es más que un pobre esclavo que poco puede hacer en este mundo atroz.
En el caso Echevarría lo hemos visto: nadie dijo nada, ¿pero cómo iban a decirlo si se estaban jugando el pan? Curiosamente ha venido a asistirme este *caso* durante esta temporada en que he estado practicando este experimento. Sólo en internet, sólo en el reino (¿por cuánto tiempo?) del anonimato han tenido rienda suelta, curso libre, las palabras. Las palabras, el discurso o el lenguaje (como lo queramos llamar) emanando libremente, sin las cortapisas del sujeto. Internet, en realidad, es la manifestación de aquel sueño de los futuristas: las palabras en libertad. Y están en libertad precisamente porque ningún sujeto se responsabiliza o tiene que responsabilizarse de ellas.
Me he acordado también de una de las más frecuentes prédicas de García Calvo: la de que "individuo" es idéntico a "masa". Un "individuo" no es más que una partícula de la "masa", con todo el esquema de la "masa" ya incrustado dentro de sí. Y García Calvo contrapone a ello, optimistamente, a mi juicio, lo que llama "la voz del pueblo". Yo lo llamo sin más la voz de la libertad. La libertad de la palabra y del pensamiento, dándose libre y salvajemente gracias a que nadie tiene que "responsabilizarse" de ellas, ni pagar por ellas, ni luego justificarse con ellas, ni sufrir sus consecuencias...
Esa es la lección, que está bien saberla. Aunque yo sigo publicando mis libros con mi firma, y mis artículos, y dando conferencias y saliendo en televisión. Al menos sé que es un teatro. Que lo hago para ganarme la vida. Porque la libertad está en otra parte: aquí, de donde ya me voy.
NOTA: Despedida del famoso "Atleta sexual", que nos hizo disfrutar a muchos con sus libérrimas, o simplemente libres, prosas.

miércoles, 27 de julio de 2005

Siete ángeles con siete plagas (APOCALIPSIS, 15)

(Ap. 15:1) Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios. {2} Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. {3} Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. {4} ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre?, pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios han manifestado. {5} Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio; {6} y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. {7} Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos. {8} Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles.

CINCO PELÍCULAS

"Yo no veía nada, pero lo sentía en el estómago. Era como un sapo en una roca mojada. Sentía que alguna serpiente tenía la vista puesta en mí".
"Scottie, ¿tú crees que una persona del pasado, un muerto, llegue a tomar posesión de un ser viviente?"
"He tenido suerte en el orden, pero siempre he tenido suerte cuando se trata de matar".
"Os recomiendo que enterréis a Ned. Y otra cosa: no se os ocurra maltratar a ninguna otra puta, porque volveré y os mataré a todos, hijos de perra."
"- Lamento tener que hacerle estas preguntas, pero quieren un informe completo.
- Lo comprendo, cuando un policía se suicida, el departamento se siente preocupado.
- Eso depende de las circunstancias."
"- Tengo una extraña sensación, me parece que no estoy sola.
- ¿Cómo?
- ... que no estoy sola en el mundo"

IDENTIFICACIÓN

− Es ella – le dijo ella a él -. ¡Que es ella!
− Sí, claro que es ella – dijo él.

Ella venía acercándose aparentemente distraída por el otro lado de la calle. Hasta que no tuvo más remedio que reconocer que, efectivamente, ella era ella.

− Sí, soy yo – dijo ella-. A él le he reconocido, pero a ti, con esas enormes gafas oscuras y ese peinado... pero he imaginado que serías tú.

Y tú, para identificarte, no tuviste más remedio que quitarte las gafas y la peluca. No pudiste seguir simulando que no eras tú.

martes, 26 de julio de 2005

Y TODO SE DICIEMBRA

«la lábil luz del alba lame el lecho liviano»

«Y todo se diciembra»

«un súbito descielo»

OSCURO DE LUNA. Carlos Murciano. Hiperión. Madrid, 2005.

lunes, 25 de julio de 2005

EXALTACIÓN DEL HIPERENLACE

A una amiga muy apreciada por mí, ella sólo por la literatura, por la sintaxis ("la sintaxis es una facultad del alma", me dice de vez en cuando), le di a leer, para descargar un poco mi timidez, el rencor/remordimiento de hacer el ridículo, mismamente por el textículo del hoy, y ella indicándome, señalándome con el dedo, me estaba regañando, yo lo sentía así:
- Hay que poner (hiper)enlaces, (hiper)vínculos, "links" dicen algunos. El avance de internet es ese, el del clicleo, la conexión, la causa de la causa es la causa del mal causado (mi amiga dijo esto, aunque no se lo crean, la próxima vez la grabo, para que usted se lo crea, porque, qué quiere que le diga, siempre exigiendo pruebas, documentación, hipervínculos), todos unidos por una tela de araña inmensa, el mercado de competencia perfecta en su puro auge, aunque, bueno, algunas imperfecciones tiene, no vamos a cerrar los ojos, hay que hacerse autopublicidad, movilizar a todos los conocidos, inscribirse en determinadas esferas, pero eso siempre ha pasado, ¿o no?. Hay que darse a conocer, exhibirse... Pero a lo que iba, "linkea", "enlacea", "hipervinculea" tus "post", tus textículos quiero decir, relaciónalos, airéalos. Por ejemplo, en esa prosita de la que me hablas, algunos puedes poner. Grosso modo (yo pensaba que aquello iba a pasar a mayores, pero no):
Pierdes/ganas media hora, y todo te queda tan bonito...
Así fue como concluyó.
Julio Cerone
¡¡¡Socorro!!!

domingo, 24 de julio de 2005

PLAZA MAYOR DE SALAMANCA, 250 AÑOS

EL PAN DISPUTADO

I. Versión árabe

Un musulmán, un cristiano y un judío van de viaje; agotaron sus provisiones y aún les quedan dos días de camino por el desierto. Esa noche encuentran un pan. ¿Qué hacer? Bastaría para uno, pero es poco para tres. Deciden que lo coma el que tenga el sueño más hermoso. A la mañana dijo el cristiano: Soñé que un demonio me llevaba al infierno, al que pude apreciar en todo su horror. Dijo el musulmán: Soñé que el ángel Gabriel me llevaba al paraíso, al que pude apreciar en todo su esplendor. Dijo el judío: Soñé que un demonio llevaba al cristiano al infierno y que el ángel Gabriel llevaba al musulmán al paraíso, y me comí el pan.
Nuzhetol Udeba.

II. Versión judía

Jesús, Pedro y Judas viajan juntos. LLegan a una posada. Hay un solo pato... Pedro: Soñé que estaba sentado junto al Hijo de Dios. Jesús: Soñé que Pedro estaba sentado a mi lado. Judas: Soñé que estabais sentados juntos y que me comía el pato. Los tres buscaron el pato. No había pato.
Historia de Jeschuae Nazareni.

SANTO QUE VEO, SANTO QUE BESO

JUAN ARIAS - RÍO DE JANEIRO
EL PAÍS - Gente - 23-07-2005


Hay una palabra que no existe en el lenguaje de los brasileños: ateo. El brasileño necesita creer en algo. Un ejemplo palmario lo acaba de dar el senador Delcídio Amaral, del Partido de los Trabajadores (PT), que se ha convertido en el político más popular del país, a quien la gente para en la calle por ser el presidente de la Comisión de Investigación del Parlamento que estudia el gran escándalo político que se ha cernido sobre el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo partido es acusado de haber sobornado a diputados. Las sesiones son retransmitidas por varias televisiones. Delcídio, hombre de izquierdas, amigo de Lula y que está demostrando al frente de la comisión una imparcialidad envidiable, en una entrevista al diario O Globo, a la pregunta de por qué se santigua cada vez que comienza una sesión, responde: "Sí, me santiguo siempre, porque yo soy una persona muy religiosa. Vengo de una familia de gran religiosidad. Soy ex alumno de los jesuitas. Mi casa está llena de santos y de biblias. Mi salmo favorito es el 91, donde dice: 'Mil caerán a su lado, diez mil a tu derecha, pero tú no serás alcanzado'. La imagen de Nuestra Señora de la Concepción me la dio un compañero del PT. Me acompaña a todas partes. Está en mi despacho, en la entrada de la casa, en mi dormitorio. Yo soy también medio místico, llevo el rosario y un escapulario en el bolsillo. Y tengo otra costumbre: santo que veo, santo que beso, se halle donde se halle. Es que no me resisto". Brasil es así.-

PRÓLOGO INÚTIL, de Óscar Orellana

Polvo viviente buscamos en vano.
Cada segundo nos exige un ¿por qué? que no tenemos. Nos queda entonces : Reir sin dientes, hacer cualquier cosa. Como huérfanos que el tiempo desfigura.
Apenas polvo que ningún aire reclama.

sábado, 23 de julio de 2005

CONCIENCIA PLENA, de Juan Ramón Jiménez

Tú me llevas, conciencia plena, deseante dios,
por todo el mundo.
En este mar tercero,
casi oigo tu voz;
tu voz del viento
ocupante total del movimiento;
de los colores, de las luces
eternos y marinos.
Tu voz de fuego blanco
en la totalidad del agua, el barco, el cielo,
lineando las rutas con delicia,
grabándome con fúljido mi órbita segura
de cuerpo negro
con el diamante lúcido en su dentro

HISTORIA DE UNOS PIES (UNA HISTORIA MORAL)













Una bruma de caricias húmedas y extrañas le devolvieron - me llamo Mohamed- a la consciencia. Se sentía como un árbol centenario arrancado de cuajo, con sus raíces embarradas/ensangrentadas, de la mismísima felicidad del vivir/dormir. Estaba soñando, borrosamente, entre telaráñicas brumas, que viajaba a la velocidad del vuelo del halcón peregrino, con la dicha añadida de la lenta nieve descendiendo, impasible, como que parecía que tuviese todo el eterno tiempo por delante.
- Mohamed, es la hora, cariño. levanta.
Y sintió la inmensa pereza que produce el estrés.
- Que se hace tarde, levanta, cariño, ánimo. Mientras te duchas te voy preparando el desayuno.

El agua caliente anulando como un deicida toda la realidad, salvo la de su presencia totalizadora sobre mi cuerpo abandonado, ese es el último recuerdo, el penúltimo, mejor dicho, que me queda.

El último no es un recuerdo propiamente dicho. Es la nítida imagen fija, estampada como un espejo frío en mi memoria, de una mujer acariciando con sus morenas y secas y calientes manos los secos y morenos y aún calientes pies de su marido recién...

viernes, 22 de julio de 2005

VERANO, MOSCAS Y LITERATURA



Moscas, de Juan C. Márquez.

Elogio de la mosca, de Luciano de Samosata (-fragmento-) . Una de las lecturas favoritas de Dalí.


Moscas, niñas y otros muertos.

La mosca pertetua.

Los testigos, de Julio Cortázar

BARDAMU

Estoy leyendo Viaje al fin de la noche (más, y más), de Céline, llevo pocas páginas. Por eso me he llevado un susto de muerte esta mañana, cuando veo un comentario de Bardamu al cuento EL SUEÑO DE CHUANG TZU. Acelerado, cardiaco, he pinchado el enlace. Y ha aparecido el DOKE LIBERTARIO, que me he puesto a ojear como un loco. Me he ido calmando poco a poco. Bardamu, no Ferdinand, sino Luis Felipe, tiene una página literaria de gran calidad que nos enseña y nos deleita. Gracias por aparecer, por revelarte.
Me he calmado, pero no del todo. La mariposa y Bradbury me han estado persiguiendo durante un buen rato.

Acabo con unos versos de un heterónimo:

recuerda aquellas mariposas elásticamente lentas
volando en tus pesadillas blancas
el silencio telaráñico del aire solo
poblado por vastedades de luces y lejanías
de celebraciones amortiguadas

EL SUEÑO DE CHUANG TZU

Chuang Tzu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre.

Herbert Allen Giles, Chuang Tzu. 1889.

UN MUSEO ALEMÁN (en español)

jueves, 21 de julio de 2005

¡Y yo qué sé!


Admirando a esta chica (¡qué remedio!), que ya he sacado otra vez, pero posando en otra postura, pues lo que importa es la perspectiva (¿Ortega?), me pregunto: se le aplica la ley de la gravedad, la de la relatividad, la de las cuerdas, la de la gravedad cuántica,...

AGUJEROS NEGROS, CUERDAS Y GRAVEDAD CUÁNTICA

Leer este artículo de divulgación parece que aclara algo, por lo menos a mí. Muy recomendable.

DE UNA CATÁSTROFE A OTRA

Entrevista con Thomas Bernhard, publicada en la revista Quimera, allá por 1987.
El humorismo es una manera encantadora de decir no a la vida.
Francisco Umbral

martes, 19 de julio de 2005

El tigre era fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo.
Jorge Luis Borges.

EL HOMBRE QUE MATÓ A LEOPOLDO MARÍA PANERO (The man who shoot Leopoldo María Panero)

Mi querido amigo Javier Barquín siempre creerá que fue él quien mató a Leopoldo María Panero. Pero eso no es cierto. No tenía entonces valor para hacerlo. El sujeto tenía entonces aterrorizada a toda la ciudad. Había raptado a varias mujeres y amenazaba con torturarlas. Así que esa tarde me decidí, fui a la armería de Jim y compré un revólver calibre 45. En el momento en que Leopoldo María Panero estaba intentando extorsionar una vez más a Javier Barquín, yo disparé desde lejos. Como Javier había sacado también una pequeña pistola, supuso haber sido él quien hiciera justicia. Toda su vida creerá que fue él quien mató a Leopoldo María Panero. Pero no fue así. Yo soy el hombre que mató a Leopoldo María Panero.
Tomado de Tres historias de la vida real, de Leopoldo María Panero (publicadas en 1980-1981, en al revista Estaciones).

DESNUDO, de Luciano G. Egido

Lo más profundo del ser humano es la piel.
Paul Valéry
Le dije: "Desnúdate". Y ella me dijo: "¿Tan pronto?". Y yo le dije: "Entiéndeme; lo que quiero decirte es que me hables de ti". Y ella me dijo: "Entonces, mejor será que me desnude".

EL CLAVO, de Ramón Gómez de la Serna

Decálogo (el diez me persigue, me acosa, me obsesiona, me desasosiega, hasta fiebre me da, calenturas me produce en la comisura de los labios, yo diría que me pone) del buen clavador de clavos.

lunes, 18 de julio de 2005

Días Robados: Estadística y poesía, de Juan Villoro

Hace poco coincidí en un avión con el poeta David Huerta. Entre la variada clientela que volaba a Guadalajara, él se distinguía por una gorra azul que le sentaba de maravilla y lo inscribía en la tradición de los poetas náuticos (Neruda, Mutis, Rojas, Barral, Alberti, entre muchos otros). Me pregunté qué pasaría si yo me pusiera la misma gorra: parecería un inspector de boletos. Los ciudadanos comunes usan gorras por frío, exigencia militar o quimioterapia. Los poetas son únicos. Capitanes de altura sin tripulación alguna, demuestran, como Paul Éluard, que "el mundo es azul como una naranja".
Esto viene a cuento porque en febrero la edición mexicana de Letras Libres decidió modificar la idea que tenemos de los poetas para convertirlos en sujetos populares. Nuestra redacción invitó al pueblo provisto de Internet a escoger a los diez mejores poetas del país. A las muchas cosas que agradezco a esta revista se agrega la de brindarme el tema de un artículo y permitirme ejercer los favores de la discrepancia.
Debo decir de entrada que la búsqueda de un top-ten poético me parece menos dañino que el maíz transgénico que determina nuestra dieta. Estamos ante un problema pequeño que sin embargo suscita reflexiones. La más significativa es: ¿tiene sentido calcular la popularidad de la poesía? ¿Vale la pena someter a los poetas a un criterio similar al de Gran Hermano? La confusión sería menos aguda si Letras Libres hubiera anunciado a los poetas preferidos de los lectores y no a los mejores. Al identificar popularidad con calidad la revista sigue un cuestionable criterio de hit-parade.
Al finalizar el siglo XX, la FIFA invitó a votar a través de Internet por el mejor futbolista de todos los tiempos. La prensa criticó este ejercicio susceptible de manipulaciones y ajeno a los aficionados que confían en su criterio pero no en la vulgar tarea de comunicarlo con arrobas. Ahora Letras Libres nos brinda a los diez poetas mexicanos con más mails a sus espaldas.
Pasemos al resultado: diez poetas notables,1 con José Emilio Pacheco a la cabeza, autor muy leído y admirado. "¡Uf!, el ejercicio salió bien", clama un amigo del sentido común. "¡¿Realmente fue así, en nombre de las musas y Netzahualcóyotl?!", pregunta el lector insomne. Más allá de que en la lista falten poetas insoslayables (Tomás Segovia, Gerardo Deniz o, por hablar de mi generación, Fabio Morábito), ¿podemos confiar en el proceso? ¿Es por definición una revista cultural más honesta que un ayuntamiento de Guerrero y no requiere por tanto de un compromiso de transparencia? ¿Los datos se filtraron sin manipulación alguna? ¿También las mujeres votaron del 1 al 9 por hombres y luego pensaron en alguien de su sexo como "excepción cultural"? ¿Sólo una entre diez? ¿Y Ulalume González de León, Elsa Cross y Tedi López Mills? ¿Cómo explicar que en una votación abierta no aparezcan poetas de probada popularidad como Juan Bañuelos, Alejandro Aura, Silvia Tomasa Rivera o Germán Efraín Bartolomé? Para garantizar la credibilidad, hubiera sido elegante invitar a un auditor externo como José Woldenberg, director de otra revista, Nexos, e histórico ex presidente del Instituto Federal Electoral. El muy sensato resultado contraviene incluso las expectativas de la redacción. La nota que presenta la lista comunica que, aunque la convocatoria se hizo en serio, en el fondo se trataba de una broma para "alebrestrar susceptibilidades y vanidades, aguijonear egos inflados, espolear a los más circunspectos". No sé si yo estaba circunspecto pero fui espoleado. En este sentido el sondeo resultó un éxito. Me asombra que no haya ninguna de las sorpresas previstas por la propia redacción, pero sobre todo que la encuesta haya sido respondida por...¡283 lectores!, cantidad ridícula, considerando un tiraje de treinta mil ejemplares. ¿Quiere esto decir que nadie lee poesía? No demos más oportunidad a la estadística. Prefiero suponer que la gran mayoría de los lectores desautorizó la pretensión de buscar en verso a Britney Spears. La encuesta se ahorca con sus cifras.
La nota también nos informa que ciertos poetas recurrieron a "pequeñas campañas al viejo estilo priísta". Si la muestra consta de 283 personas, bastarían treinta para quedar en buena posición. Un tema para Agatha Christie: ¿alguno de los elegidos está ahí por fraude? De no ser así, ¿cómo se detectó a los manipuladores?
Cuando Letras Libres lanzó su convocatoria, aún vivía Francisco Cervantes. Me hubiera gustado verlo en la lista de los mejores poetas vivos para que confirmara desde el más allá su apodo de El Vampiro. La sola mención de sus títulos revela el alcance de su poética: Los varones señalados, Los huesos peregrinos, Regimiento de nieblas, Heridas que se alternan... Con todo, hubiera sido incongruente que el gran traductor de Pessoa, "el desconocido de sí mismo", muriera como un hombre de confluencia.
Arte de la singularidad, la poesía no existe para crear consensos y se alza contra las imposturas de la celebridad. Los propios finalistas han escrito en contra de la feria de las vanidades. En el número de enero de Letras Libres Gabriel Zaid ofreció un lúcido recuento de los malentendidos que ocurren en nombre de la fama, y hace años José Emilio Pacheco tradujo de manera admirable estos versos de Malcolm Lowry: "Ah, que nunca me hubiera traicionado el triunfo con besarme". ¡Que los poetas usen gorras de marineros en tierra, se roben el fuego, hagan lo que les venga en gana, sin someterlos a estadísticas sólo aptas para los incapaces que nunca lograremos un poema!

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1. La lista completa es: 1.José Emilio Pacheco, 2.Eduardo Lizalde, 3.Alí Chumacero, 4.Gabriel Zaid, 5.Rubén Fonifaz Nuño, 6.David Huerta, 7.Ramón Xirau, 8.Francisco Hernández, 9.Homero Aridjis, 10.Coral Bracho.

Artículo publicado en la revista mexicana, de suscripción gratuita, Letras libres.
NOTA: Se ensancha el campo: pues va a ser que habrá que hacer una lista (top-ten) de todo lo que pille: poetas, poemas, novelas, películas y peliculeros, cuentos y cuentistas, etcéteras y etcetereros. No hay prisa, sólo la muerte acosa, la etceterera por antonomasia.

Alianza de civilizaciones

BENJAMÍN EMILIO ROBERTO HAEBIG TORREALBA

Dedicado, en expectativa de destino, a El Exhibido Perturbador, que nos ha revelado la existencia de este poetastro.
Cultivemos ante todo la voluntad de rechazar.
Juan Ramón Jiménez.

GENIO Y FIGURA, de Luciano G. Egido

Su primer no lo pronunció a los dos años, con una seguridad y una terquedad suicidas. Desde entonces el no se le hizo habitual en la boca, con una inverosímil fidelidad a sí mismo que no se concedió un solo fallo. Les dijo no a los padres, a la familia, a los amigos, a la escuela, al pueblo, a la religión, al trabajo, al amor, a la patria, a la guerra, a la memoria, al porvenir, por supuesto a los hijos, a la esperanza, a la resignación y al dolor. Un día se encontró a la muerte y también se le enfrentó con un no contundente; pero no le sirvió de nada, con gran sorpresa por su parte.

domingo, 17 de julio de 2005

viernes, 15 de julio de 2005

RAFAEL ALBERTI dedicó a EL BOSCO, en 1948, este poema:

El diablo liebre,
tiebre,
no tiebre,
sipilipitiebre,
y en comitiva,
chiva,
estiva,
sipilipitriva,
cala,
empala,
desala,
traspala,
apuñala,
con su lavativa.

UN CANTO, de José Ángel Valente

Quisiera un canto
que hiciera estallar en cien palabras ciegas
la palabra intocable.
Un canto.
Mas nunca la palabra como ídolo obeso,
alimentado
de ideas que lo fueron y carcome la lluvia.

La explosión de un silencio.

Un canto nuevo, mío, de mi prójimo,
del adolescente sin palabras que espera ser
nombrado,
de la mujer cuyo deseo sube
en borbotón sangriento a la pálida frente,
de éste que me acusa silencioso,
que silenciosamente me combate,
porque acaso no ignora
que una sola palabra bastaría
para arrasar el mundo,
para extinguir el odio
y arrasarnos...

EL SUEÑO DE MELANIA

Yo iba por la nieve, creo, en un carro arrastrado por caballos. La luz era ya sólo un punto; me parecía que se acababa. La tierra se había salido de la órbita y nos alejábamos más y más del sol. Pensé: es la vida que se apaga. Cuando desperté, mi cuerpo estaba helado. Pero hallé consuelo porque un piadoso cuidaba de mi cadáver.

GASTÓN PADILLA. Memorias de un prescindible. 1974

MareNostrum

jueves, 14 de julio de 2005

Spanishlegs

El Antidalí Masturbatorio se ha descolgado en este haiku:

YO MÁS JE MÁS IO
MULTIPLICADO POR JA
EGO INFINITO

DIEZ PALABRAS, por El Antidalí Masturbatorio

Mis Diez Palabras favoritas son:

JO
YO
EGO
I
JE
EU
ICH
JA
IO
JEG

Y los Diez Alimentos:

Mi polla despellejada
Mi alma calmada
Mi conturbación
Mi olor mañanero
Mi sandalia vieja
Mi desteñida mirada
Mi redundancia
Mi sobaco rasurado
Mi primera cana bañada con el rocío de hace tres meses
Mi olvido de mí mismo

OCTUBRE

Se perfecciona la redondez del mundo. Los árboles son violines cuya música es el azul del cielo. El bosque juega con mi hijo como un tigre verde con un jilguero. Somos el interior de una lentísima manzana cayendo silenciosamente en el tiempo.
Francisco Umbral. Mortal y rosa. 1975.

EL VASO, de Roger Wolfe

Siéntate
a la mesa.
Bebe un vaso
de agua. Saborea
cada trago.
Y piensa
en todo el tiempo
que has perdido.
El que estás perdiendo.
El tiempo
que te queda por perder.

miércoles, 13 de julio de 2005

PALABROS

Absterger, Bebistrajo, Contrasuegra, Chamelo, Desbadajado, Epigastrio, Fiacre, Gañido, Hurgamanderas, Ítem, Janelas, Katiusca, Lorzas, Llanote, Nacionalista, Osteoporosis, Piorrea, Quinquis, Rastrojo, Soconusco, Tonsurado, Uñada, Verdín, Wáter, Xilópalo, Yo, Zurriago.

martes, 12 de julio de 2005

Viejo blues

Para los que nos gusta el blues, una página excelente.
Destaquemos esta canción de John Lee Hooker:
Annie Mae

Y la canción de donde viene el nombre del grupo angloamericano:
Rolling Stones, por el enorme Muddy Waters.

EL PREDICADOR, de Carlos Edmundo de Ory

Un cierto predicador de una de las tantas religiones menores que pueblan la tierra, no incluida en las estadísticas, pero cuyo número de adeptos había crecido últimamente en medida considerable (hasta promover la alarma en los partidarios de otras sectas), se puso un buen día a predicar a voz en cuello ante un grupo, harto nutrido, de celosos neófitos, quienes, pendientes de los proféticos labios, sintiéndose gradualmente iluminados, finalizaron por caer en éxtasis.
Esto ocurría una mañana de domingo en un amplio local cerrado al que sólo tenían acceso los miembros de la fe, de la cual era el que hablaba dignísimo custodio, a justo título, tanto por ser jefe máximo en la actualidad como animador candente de su propagación.
Los creyentes allí congregados, una vez que el oficio solemne fijara una tregua a la ceremonia que solíase celebrar cada domingo a la misma hora, sentáronse como de costumbre en sus respectivos bancos a fin de, en actitud reposada, mantener firme la atención en las palabras que les dirigía.
Apenas había levantado los brazos el fogoso predicador y lanzara las llamas de las primeras frases –fuego en la voz-, he aquí que, soliviantados sin duda por un sentimiento unánime de fervor, como bajo la fuerza de un arranque imprevisto, cayeron nuevamente de hinojos y así permanecieron inmóviles, las cabezas inclinadas y ambas manos ocultando el rostro, mientras el místico apóstol proseguía su sublime sermón con el mismo ritmo de catarata desenfrenada con que lo había iniciado.
Ebrio de cólera celeste, pleno de irresistible autoridad, mostrando sin cesar la lava de su espíritu, con lenguaje tajante y sin embargo parabólico, les estaba diciendo estas cosas:
“Os exhorto, hermanos míos, a comulgar con la acción redentora de los sacrificios personales. Os exhorto a exponeros a la pira del sacrificio expiatorio. Pero escuchadme bien: nuestra fe pide un sacrificio sin tragedia; un sacrificio sin preámbulos, rituales, sencillo y silencioso. Que sea público, si se quiere, pero sin cálculos, sin miras a la santidad, sin mea culpa, sin pompa ni vanidades.”
Hizo una pausa para tragar saliva y apenas el silencio se tragaba los ecos de su última frase, mientras los fieles alzaban los ojos beatamente hacia el público, su voz volvió a resonar con vibración tan potente que todas las cabezas se inclinaron a un mismo tiempo, los párpados bajos, y de nuevo la voz del predicador se tragaba el silencio. Prosiguió diciendo:
“Una vez más os digo: ¡Pronto!¡Pronto!¡Pronto!¡Hundíos en las verdaderas ciénagas y pacificaos allí, envueltos en la sofocación del limo! Lo que nos hace falta es un sacrificio humilde. Un sacrificio que no deje huella ni deje nombre. ¡Algo que no se parezca en nada a lo que hizo Cristo! Que sea un sacrificio subterráneo, por decirlo con una imagen clara y precisa. Un sacrificio que mire hacia abajo. La cruz es un sacrificio cara a los aires; un sacrificio elevado en toda la extensión de la palabra. Era un sacrificio vertical, digno del Hijo del Hombre. ¿No fue un espejo de sacrificios en el que el hombre se miró y no quiso reconocerse? Ahora bien. No os pido que os miréis en ese espejo empañado por el vaho que arroja la peste del pecado. Hace falta en estos momentos de humanidad degenerada un sacrificio de bajos fondos, porque no somos dignos de la lección de Cristo. Cristo era el techo de la humanidad y nosotros somos eso: los bajos fondos. Que nuestro sacrificio sea digno de nosotros...¡Pronto!¡Pronto!¡Pronto!¡Buscad las simas...!”
Decía estas cosas levantando los brazos. Los brazos que nadie podía ver, curvados como estaban y paralizados por el recogimiento religioso. Esta vez, los fieles sabían que el predicador había dado fin a su sermón dominical, pero no se movieron, tan conmovidos estaban de lo que acababan de oír. ¿Lo comprendían? Más que comprenderlo. Un silencio sobrecogedor pesaba ahora sobre las meditaciones de los fieles. Cada cuerpo interrogaba a su alma acerca del recto sentido de la parábola de los bajos fondos. ¡Inesperado sermón!.
En medio de la capilla, entre todos esos cuerpos inclinados, uno se eleva de súbito: un hombre, y por un corto tiempo permanece de pie, extraordinariamente erguido, poderoso y duro; pesado, como si estuviera clavado en el suelo. Todo el mundo lo mira, habiendo levantado las cabezas simultáneamente como si hubieran sido mecánicas y un resorte las pusiera en movimiento al unísono.
El hombre enhiesto sale de la hilera. Avanza hacia la puerta. Como guiado por un impulso imperioso sale del recinto, dejando las puertas entreabiertas. El predicador suspende su propia meditación, oculta a las miradas, se levanta de su asiento y contempla la retirada solitaria de un miembro de la congregación. Al fin, desciende del púlpito. Pero nadie hace caso ya de él. Han visto al hombre, con paso lento, dirigirse a la puerta. Lo han visto desaparecer. Toda la congregación se estremece. Lo vieron erguirse y quedarse de pie sin movimiento. Todos se habían puesto de pie cuando el hombre abría la puerta para salir. Sin moverse de su sitio miran hacia fuera; el hombre, con andar pausado, se aleja. ¿Lo ven o ya no lo ven? Se dirige hacia el campo.
Entonces, sin previo aviso, los fieles abandonan las filas de bancos y se marchan a la zaga del hombre. Allá va. Silenciosamente marchan detrás de él. El predicador también. Donde va el hombre, ellos van a pocos pasos de distancia. Cuando el hombre se detiene, ellos se detienen. Haga lo que haga el hombre, ellos lo hacen. También el predicador.
Van a campo traviesa. Todos marchan ya con picos y palas, porque el hombre ha cogido pico y pala. La marcha continúa, silenciosa, extática. El hombre camina; eso es todo. Le siguen mujeres y hombres y también el predicador.
Llegando finalmente a una planicie, en plena extensión, el hombre cesa de caminar. Tras él, el cortejo interrumpe el paso. Sobre sus cabezas, el espacio inmenso. Bajo sus pies, la tierra llana y seca. El cielo está cubierto de nubes, y el sol invisible. Es mediodía.
El hombre, sin decir nada, comienza a cavar con sus instrumentos. Los demás cavan con él, con los suyos, en el mismo trozo de tierra. El predicador hace lo mismo. Por un breve tiempo, picos y palas funcionan supeditados al continuo vaivén de brazos. Cuando el agujero es bastante profundo y ancho, el hombre abandona sus utensilios y mira al cielo. En ese instante todo el mundo hace como él, deposita en tierra los instrumentos y miran al cielo. Pero el hombre ya se ha tendido dentro del agujero, más largo que ancho, hecho a la medida de su cuerpo: sobre la tierra escarbada, entre su pico y su pala, horizontal, rígido, ha cerrado los ojos. No dice nada y espera. Toda la gente rodea el hoyo y empuñan solamente las palas. Uno sólo de los presentes llora, sin ser visto, alejado del grupo. Es el predicador.
Todos los ojos miran al hombre, allí abajo, que parece dormir. Una mujer hunde la pala en el montón de tierra y arroja la primera palada sobre la cara del hombre. Inmediatamente, el resto de los testigos imita su acción. En un corto tiempo vierten la tierra extraída sobre el hombre horizontal, inmóvil y viviente, apelado por el sacrificio de los bajos fondos. Ya no vive, y marchan encima para aplastar la tierra y dejarla otra vez llana.
Las nubes se despejan ahora y el sol baña la llanura de luz.
Más allá, otro agujero se practica en tierra. La misma mujer de antes es enterrada viva. Se alejan de allí y cavan en otro sitio. Otro fiel descansa. Más allá otro agujero, y otro, y otro, y otro más allá. Y cada vez quedan menos fieles. El sol declina, apareciendo y desapareciendo entre espesos nubarrones. Antes de la hora del crepúsculo un grupito de fieles cubre un agujero con la tierra extraída de él. El cielo es de color gris plomo y el horizonte violeta lanza resplandores rojo sangre.
El sol declina. Dos hombres marchan llevando en las manos picos y palas. Se detienen, hunden los picos, remueven la tierra, luego trabajan con las palas. Han abierto, con dificultad, un hoyo como los anteriores y están cansados. Miran ponerse el sol en el horizonte, donde no hay más que leves cintas de nubes. Empieza a llover cuando el hombre que queda termina de tapar el hoyo. Se aleja de allí, con paso lento. Bajo las sombras del anochecer, camina de vuelta, llevando sobre los hombros un pico y una pala. Es el predicador.

lunes, 11 de julio de 2005

Alejandro

Maravilloso artículo de don Mario.

FAR AWAY EYES

I was driving home early Sunday morning through Bakersfield
Listening to gospel music on the colored radio station
And the preacher said, "You know you always have the
Lord by your side"

And I was so pleased to be informed of this that I ran
Twenty red lights in his honor
Thank you Jesus, thank you lord

I had an arrangement to meet a girl, and I was kind of late
And I thought by the time I got there she'd be off
She'd be off with the nearest truck driver she could find
Much to my surprise, there she was sittin in the corner
A little bleary, worse for wear and tear
Was a girl with far away eyes

So if you're down on your luck
And you can't harmonize
Find a girl with far away
And if you're downright disgusted
And life ain't worth a dime
Get a girl with far away eyes

Well the preacher kept right on saying that all I had to do was send
Ten dollars to the church of the sacred bleeding heart of Jesus
Located somewhere in Los Angeles, California
And next week they'd say my prayer on the radio
And all my dreams would come true
So I did, the next week, I got a prayer with a girl
Well, you know what kind of eyes she got

So if you're down on your luck
I know you all sympathize
Find a girl with far away eyes
And if you're downright disgusted
And life ain't worth a dime
Get a girl with far away eyes

Esa canción pertenece al disco SOME GIRLS, de los Rolling Stones.

LA PRUEBA, de S.T. Coleridge

Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño y le dieran una flor como prueba de que había estado ahí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano... entonces, ¿qué?

domingo, 10 de julio de 2005

Diez alimentos

10, los diez que más me gustan de... Iré, despacito, con tiento, todo muy improvisado, sacando listas de diez, indefinidamente, a ver cuántas salen.
Siguiendo el orden, hay que seguir siempre un orden, continuamos con los Diez Alimentos preferidos (sólidos, líquidos y gaseosos, se entiende), como ha sugerido El Pez:

Navaleiras
Sopa de cocido (con fideos finos y con garbanzos, espesa)
Dorada a la sal
Filete de ternera
Tomate (con cebolletas y aceite de oliva y al punto de sal)
Cerveza (mucha, da igual la marca)
Bonito/atún (como sea, incluso crudo)
Cigalas
Jamón/lomo/salchichón/chorizo ibérico
Melocotones

(Ya no fumo: pero fumar, lo que sea, eso sí que me gusta, pero hay que joderse).

LAS BRATZS, por Ana

ENFOCARTE

Si usted se suscribe a esta excelente revista digital, cada semana recibirá en su correo electrónico una poesía. ¡Qué bonito, verdad!
Esta poesía de Gil de Biedma fue la de la semana pasada:

Contra Jaime Gil de Biedma

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

No lo puedo evitar

uno, dos, tres, cuatro, cinco

sábado, 9 de julio de 2005

LETICIA BERGÉ

1, 2, 3, 4, 5

NO SEA VAGO, HAGA AL MENOS UN HAIKU CON SUS DIEZ PALABRAS FAVORITAS

Elegí, con un inspirado trabajo, estas palabras excelsas:
mujer
aire
pan
adolescencia
sangre
pañuelo
alféizar
carne
almohada
mano

Con ellas me han salido estos haikus:

ADOLESCENCIA
UN PAÑUELO DE AIRE
EN EL ALFÉIZAR

MANO DE AIRE
SOBRE LA ALMOHADA
CARNE DE MUJER

viernes, 8 de julio de 2005

GARFIELD, por Ana

PALABROS

Zaratán, Yogurina, Xifoides, Whisky, Verrionda, Urólogo, Transverberación, Secarral, Reborondeamiento, Quinquenio, Putarazana, Orífice, Nemorosa, Misacantano, Llueco, Languidecencias, Kitsch, Jarrapellejos, Izas, Hebdomedarios, Gualdrapa, Flais, Escroto, Desgualdrajado, Chancleta, Camastrón, Blenorragia, Abarraganado

QUE PASE, de Louis Aragon

- ¡Ah! ¡Muy bien! ¡Haced entrar al infinito!

jueves, 7 de julio de 2005

TONY BLAIR

Whatever they do, it is our determination that they will never succeed in destroying what we hold dear in this country, and in other civilised nations throughout the world.

... y como dijo JEAN COCTEAU:

Y tener que morirse sin poder expresar el grito de las gaviotas.

DIEZ PALABRAS

Si usted pica en el título, se encontrará con una bitácora que le ofrece participar en uno de esos concursos/proyectos que crean una afición inconmensurable. Nos piden que seleccionemos las diez palabras que más nos gustan del español. Difícil tarea, querido amigo, porque cuando se decida por unas, le gustarán otras, y luego le entrará la duda, etc. Emborrone hojas y hojas. Al final, a lo mejor se queda con las que le vinieron a la mente en primera instancia. Las que acudieron a mí, agolpándose multitudinariamente como si fueran a entrar en un concierto de los Rolling Stones, fueron estas:

mujer
aire
pan
adolescencia
sangre
pañuelo
alféizar
carne
almohada
mano

miércoles, 6 de julio de 2005

DOS HAIKUS MÁS

Juan José Domenchina
Pájaro muerto
¡Qué agonía de plumas
en el silencio!

José María González de Mendoza
El rojo acento
de tus labios me llama
donde me quemo

madridlovesme

FALACIAS Y ERRORES DE LA LÓGICA

Por aquí.

lunes, 4 de julio de 2005

COPA, en Fijaciones

Los curas y Cela (de "La Cruz de San Andrés")

A la señora Pilar Seixón le llaman la Virgen, con uve mayúscula, aunque había tenido tres maridos y amores pasajeros con todos los curas que habían ido pasando por la parroquia de San Cristóbal de Donalbai, algunos hacen terminar este nombre en y griega, con todos los curas sin dejar ni uno. Matilde Verdú puso la voz adecuada y le dijo a su confesor,
-Mire, usted, don Walter, yo soy una mujer que jamás acertó a ser feliz, quizá esté pagando ahora las atroces culpas de cualquier encarnación anterior, eso es algo que nunca podré saber, el pretérito de las almas es siempre un arcano en el que no se puede bucear, es inútil querer ver en la tiniebla, tan inútil como buscar nécoras en el horno de cocer las empanadas.
-Bien, hija, arrepiéntete de no haber sido feliz y aparta de tu mente las filosofías engañosas, reza con unción y recogimiento el confíteor, reza también un paternóster y tres avemarías de penitencia y vete en paz y gracia de Dios.
-Sí, padre.
A don Walter le gustaba mucho desayunar un cruasán relleno de tortilla francesa, jamón de York y lechuga, todo bien espolvoreado con azúcar de flor, para beber tomaba té de jazmín como los chinos y una o dos copitas de vino dulce, de oporto o málaga o pedrojiménez, don Walter era muy sibarita y laminero.
----------------------------
Don Severino Fontenla y don Severiano Franqueira, ambos curas castrenses, tampoco sabían la clasificación de Rutherford, la mayor parte de la gente la ignora, a don Severino y a don Severiano lo que les interesaba de verdad era el viaje del hombre a la Luna.
-¡Mira tú que si al final todo es una broma de los periodistas!
-Hombre, ¡no sé!, yo no creo que puedan mentir tanto.
-No te fíes, son capaces de todo.

Tres haikus de L.M. Panero

HAIKU

Te ofrezco en mi mano
los sauces que no he visto.
HAIKU
"A Vicente Aleixandre"
Lloras entre mis muslos, amada:
el cadáver de la poesía
es la sustancia de mis versos.
HAIKU
Sé más que un hombre
menos que una mujer.

domingo, 3 de julio de 2005

ALGO DE THOMAS HOBBES

Así pues, encontramos tres causas principales de riña en la naturaleza del hombre. Primero, competición; segundo, inseguridad; tercero, gloria.
El primero hace que los hombres invadan por ganancia; el segundo, por seguridad; y el tercero, por reputación. Los primeros usan de la violencia para hacerse dueños de las personas, esposas, hijos y ganado de otros hombres; los segundos para defenderlos; los terceros, por pequeñeces, como una palabra, una sonrisa, una opinión distinta, y cualquier otro signo de subvaloración, ya sea directamente de su persona, o por reflejo en su prole, sus amigos, su nación, su profesión o su nombre.
Es por ello manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que les obligue a todos al respeto, están en aquella condición que se llama guerra; y una guerra como de todo hombre contra todo hombre. Pues la GUERRA no consiste sólo en batallas, o en el acto de luchar; sino en un espacio de tiempo donde la voluntad de disputar en batalla es suficientemente conocida. Y, por tanto, la noción de tiempo debe considerarse en la naturaleza de la guerra; como está en la naturaleza del tiempo atmosférico. Pues así como la naturaleza del mal tiempo no está en un chaparrón o dos, sino en una inclinación hacia la lluvia de muchos días en conjunto, así la naturaleza de la guerra no consiste en el hecho de la lucha, sino en la disposición conocida hacia ella, durante todo el tiempo en que no hay seguridad de lo contrario. Todo otro tiempo es PAZ.
Lo que puede en consecuencia atribuirse al tiempo de guerra, en el que todo hombre es enemigo de todo hombre, puede igualmente atribuirse al tiempo en el que los hombres también viven sin otra seguridad que la que les suministra su propia fuerza y su propia inventiva. En tal condición no hay lugar para la industria; porque el fruto de la misma es inseguro. Y, por consiguiente, tampoco cultivo de la tierra; ni navegación, ni uso de los bienes que pueden ser importados por mar, ni construcción confortable; ni instrumentos para mover y remover los objetos que necesitan mucha fuerza; ni conocimiento de la faz de la tierra; ni cómputo del tiempo; ni artes; ni letras; ni sociedad; sino, lo que es peor que todo, miedo continuo, y peligro de muerte violenta; y para el hombre una vida solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta.
Puede resultar extraño para un hombre que no haya sopesado bien estas cosas que la naturaleza disocie de tal manera a los hombres y les haga capaces de invadirse y destruirse mutuamente. Y es posible que, en consecuencia, desee, no confiando en esta inducción derivada de las pasiones, confirmar la misma por experiencia. Medite entonces él, que se arma y trata de ir bien acompañado cuando viaja, que atranca sus puertas cuando se va a dormir, que echa el cerrojo a sus arcones incluso en su casa, y esto sabiendo que hay leyes y empleados públicos armados para vengar todo daño que se le haya hecho, qué opinión tiene de su prójimo cuando cabalga armado, de sus conciudadanos cuando atranca sus puertas, y de sus hijos y servidores cuando echa el cerrojo a sus arcones. ¿No acusa así a la humanidad con sus acciones como lo hago yo con mis palabras? Pero ninguno de nosotros acusa por ello a la naturaleza del hombre. Los deseos, y otras pasiones del hombre, no son en sí mismos pecado. No lo son tampoco las acciones que proceden de esas pasiones, hasta que conocen una ley que las prohíbe. Lo que no pueden saber hasta que haya leyes . Ni puede hacerse ley alguna hasta que hayan acordado la persona que lo hará.

Thomas Hobbes, Leviathan, Capítulo XIII: DE LA CONDICIÓN NATURAL DEL GÉNERO HUMANO, EN LO QUE CONCIERNE A SU FELICIDAD Y MISERIA

viernes, 1 de julio de 2005

SINCERIDAD, de Juan Carlos Márquez

A pasarlo bien.

Plastócrates de Efeso, el estólido

Yo sé, entre otras pocas cosas, que no sé.
Tú, si fallido, no sabes que no sabes.
Él sabe, pero no sabe si sabe. Es feliz.
Nosotros, en conjunto, no sabemos.
Vosotros definitivamente, no sabéis.
Ellos no son. Puede que ni los haya.

DISCIPLINE DOMESTIQUE

MARIPOSA

QUE TRATA DE DILUCIDAR CUÁL ES LA MANERA CORRECTA DE COLOCAR EL PAPEL HIGIÉNICO EN SU CORRESPONDIENTE DISPENSADOR

Julio CERONE
P.D.: Argumentos como éstos, ¿dónde?