martes, 29 de noviembre de 2005

INVITACIÓN AL AIRE, de Rafael Alberti

Te invito, sombra, al aire.
Sombra de veinte siglos,
a la verdad del aire,
del aire, aire, aire.


Sombra que nunca sales
de tu cueva, y al mundo
no devolviste el silbo
que al nacer te dio el aire,
el aire, aire, aire.


Sombra sin luz, minera
de las profundidades
de veinte tumbas, veinte
siglos huecos sin aire,
sin aire, aire, aire.


¡Sombra, a los picos, sombra,
de la verdad del aire,
del aire, aire, aire!

domingo, 27 de noviembre de 2005

el nicho de aire

"No había aire. Tuve que sorber el mismo aire que salía de mi boca, deteniéndolo con las manos antes de que se fuera. Lo sentía ir y venir, cada vez menos; hasta que se hizo tan delgado que se filtró entre mis dedos para siempre.
Digo para siempre."

Sacado de Pedro Páramo.

viernes, 25 de noviembre de 2005

“He gastado mucho dinero en borracheras, mujeres y coches. Lo demás, simplemente, lo he derrochado”, dijo George Best (Belfast, 1946 - Londres, 2005), quizá el jugador británico más brillante y, desde luego, el más carismático.

jueves, 24 de noviembre de 2005

Le Cimetière du Père-Lachaise

LA JOVEN DEL ABRIGO LARGO, de Vicente Huidobro

Cruza todos los días la plaza en el mismo sentido.
Es hermosa. Ni alta ni baja, tal vez un poco gruesa. Grandes ojos, nariz regular, boca de fruta madura que azucara el aire y que no quiere caer de la rama.
Sin embargo, tiene un gesto amargado y siempre lleva un abrigo largo y suelto. Aunque haga un calor excepcional. Esa prenda no cae jamás de su cuerpo. Invierno y verano, más grueso o más delgado, siempre el sobretodo como escondiendo algo. ¿Es que ella es tímida? ¿Es que tiene vergüenza de tanta calle inútil?
¿Ese abrigo es la fortaleza de un secreto sentimiento de inferioridad? No sería raro. Por eso tiene un estilo arquitectónico que no sabría definir, pero que, seguramente, cualquier arquitecto conoce.
Tal vez tiene el talle muy alto o muy bajo, o no tiene cintura. Tal vez quiere ocultar un embarazo demasiado largo, de algunos años. O será para sentirse más sola o para que todas sus células puedan pensar mejor. Saborea un recuerdo adentro de ese claustro lejos del mundo.
Acaso quiere sólo ocultar que su padre cometió un crimen cuando ella tenía quince años.

miércoles, 23 de noviembre de 2005

Imbécil

Pasa en la novela "Todas las almas", de Javier Marías. Clare Bayes está casada con Edward (Ted) Bayes, pero le pone los cuernos con el narrador. Éste es muy suspicaz, receloso, desconfiado (éstos dos últimos adjetivos sobran). No quiere que Ted les pille. Por eso, no quiere dejar cabos sueltos, ni pistas, ni indicios. Mientras el engaño sea perfecto (todas las previsibles preguntas de él tengan respuesta) seguirá tranquilo.
Después de una de esas aventuras que practican los adúlteros, el narrador le dice a Clare: "Es mejor que pensemos algo en seguida, yo me he pasado la noche pensando respuestas". Y aquí es cuando viene lo interesante:
"- Eres un imbécil -me dijo Clare Bayes-. Por suerte tú no eres mi marido. Eres un imbécil con mente detestivesca, y con esa clase de imbécil no se puede estar casado. Por eso tú nunca te casarás. Un imbécil detestivesco es un imbécil listo, un imbécil lógico, los peores, porque la lógica de los hombres, en vez de compensar su imbecilidad, la duplica y la triplica y la hace ofensiva. La imbecilidad de Ted no es ofensiva, y eso es lo que me permite y hace que me guste vivir con él. Él la tiene asumida, y tú todavía no. Eres tan imbécil que aún confías en la posibilidad de no serlo. Aún te esfuerzas. Él no.
- Todos los hombres somos imbéciles.
- Todo el mundo es imbécil. Yo también.-Con el dedo índice soltó ceniza de su cigarrillo, pero calculó mal y cayó sobre la moqueta, junto a sus pies descalzos. Yo miraba los pies deseados y oscuros y miraba la ceniza, esperando el momento en que aquéllos la pisarían y se mancharían de gris.- Si tú fueras Ted no me harías esas preguntas porque sabrías que yo podría contestártelas o no contestártelas y que a la larga daría lo mismo, uno busca la paz con la persona con la que vive mientras comparte con ella la vida diaria. Si te las contestara podría mentirte (y tendrías que aceptar la mentira como verdad) o decirte la verdad (y no estarías seguro de querer la verdad). Si no te las contestara podrías seguir insistiendo y yo podría enfadarme y discutir contigo o hacerte reproches y seguir sin contestar, o bien mirarte perpleja y quedarme callada durante días y seguir también sin contestar, hasta que te cansaras de mi mirada y de no oír mi voz."

martes, 22 de noviembre de 2005

El alegre funerario

Introdujo sus numerosos trajes, algunos carísimos, otros simplemente cómodos, u oficiosos, en su bolsa correspondiente. Cerró cada cremallera con resolución y vigor, como si fuera el forense de esos cadáveres. Les rezó un responso inconsciente de olvido. Los colgó donde la ropa vieja, en un rincón oscuro. En cada traje muerto iba cada uno de sus odiados disfraces.
Postpost: ("Cuando la fatalidad aparece disfrazada nos da la ilusión de libertad", de Jean Cocteau)

lunes, 21 de noviembre de 2005

GALLIMARD

A lo mejor merece la pena leerse este pdf sobre la editorial de referencia.

domingo, 20 de noviembre de 2005

Conde Robert de Montesquieu

Giovanni Boldini

"La última aparición pública de Montesquieu ocurrió en diciembre de 1920, en ocasión del bautizo de Corisande, quinto y último fruto del matrimonio de Guiche con Elaine Greffulhe. El sacristán le preguntó: "¿Es usted el padre?" Y el Conde murmuró indignado: "¡Bautizo de gitanos, parece!" Luego conversó con Mme. de Clermont-Tonnerre, a quien habló de su común amigo Marcel. Y el Conde suspiró: "¡También a mí me gustaría gozar de un poquito de gloria...! Será el momento de comenzar a llamarme Montesproust" Mme de Clermont-Tonnerre informó a Proust: "Después de escuchar durante seis horas al Conde Robert, Guiche marchó más exhausto que su mujer después del parto". Montesquieu pasó una temporada, afectado de nefritis, en la clínica del doctor Couchoud, en Saint-Cloud; al salir, mantuvo por última vez amable correspondencia con Proust, y al terminar el verano, se encerró en el Palace Rose, en donde paseaba incesantemente, y se tomaba la presión sanguínea, en cuyos datos le parecía leer su epitafio. En cierta ocasión su fiel Henri Pinard le preguntó: "¿Llamo al doctor Robin?" Y el Conde contestó: "¿De qué imagina puede servirme ahora el doctor Robin? No, no llame a nadie. Moriré solo". Se refugió entre las mimosas de Menton, a donde Henri le trajo Elus et Appelés, recién salido de la imprenta, diciéndole: "Tome, ahí tiene a su nuevo hijo". El Conde Robert murió el día 11 de diciembre de 1921. Unos cuantos amigos leales asistieron a su funeral, que se celebró el día 21, entre los que cabe destacar al doctor Couchoud, quien pronunció un discurso, madame Delarue-Mardus, que recitó un poema, Ida Rubinstein, deshecha en llanto, la pintora Mlle. Breslau, madame de Clermont-Tonnerre y Coco de Madrazo. Mlle. Breslau dijo: "Todos le debemos mucho". Fue enterrado en el Cimetière des Gonards, en Versalles, junto a Yturri, que durante años le había aguardado bajo la estatua del Ángel del Silencio, con el dedo eternamente en los labios".
Marcel Proust 2, Biografía 1904-1922, de George D. Painter.

viernes, 18 de noviembre de 2005

jueves, 17 de noviembre de 2005

miércoles, 16 de noviembre de 2005

MI HERMANO MIGUEL, de Jerónimo Mihura

Como es el centanario del nacimiento de Miguel Mihura (ya lo sé, un pretexto como otro cualquiera, pero ¡qué importa!) completo la entrada de ayer con ésta de hoy, y me quedo tan tranquilo, tan agustito.
Se trata de unos versos dedicados por el director de cine Jerónimo a su hermano también director de cine Miguel. Dicen así:

"Es bueno y es sencillo, es tímido y huraño,
y se gasta fortunas en sales para el baño,
pues por las mañanas no quiere trabajar de ninguna manera
y para disculparse se pasa la mañana metido en la bañera.
Por la tarde, la siesta; la merienda en la cama
-pues se acuesta del todo y se pone el pijama-
y a las seis -más bien las seis y media-
empieza el melodrama
si tiene que escribir una comedia.
Inventa mil pretextos para no trabajar:
que le duele la pierna, que no escribe la pluma,
que en Madrid hay mucha gente,
y el ambiente
de Madrid, le abruma,
y que encuentra chillona
una butaca que tiene forrada de cretona.
Y entonces se larga a Barcelona
y vuelve a los diez días muy enfadado
porque se ha acatarrado
y han tenido que darle friegas en la espalda
y atiborrarse de pastillas Valda
y, naturalmente, tampoco ha trabajado.
Después de tres viajes,
y con el tiempo justo,
y a base de llevarse un gran disgusto,
se encierra en casa y, refunfuñando,
acaba terminando
la comedia en cuestión.
Pero entonces organiza una revolución
porque dice que no le gusta nada la función
y que aquello no debe figurar en el cartel.
Total, que mi hermano Miguel
es así y desde luego no tiene solución".

martes, 15 de noviembre de 2005

Miguel Mihura dixit

Como bien saben los que me conocen, a mí no me gusta nada escribir.
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Escribir una función de teatro es una de las cosas más endemoniadamente difíciles que se han inventado para ganar dinero, y por eso yo, siempre que puedo, me resisto a hacerla.
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Creo que en la vida hay dos clases de personas: los espectadores y los actores. Los que pagan por ver y los que cobran por dejarse ver. El león y los que detrás de la reja forman corro mirando al león. Y yo siempre, del grupo, el que me ha parecido más listo ha sido el león.
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Del mismo modo que otros se compran un despacho Renacimiento o una villa frente al mar, yo he comprado una gran pereza que cuido amorosamente para que no le falte ningún detalle. Todos los días ideo para ella una cama especial, una forma distinta de dormir la siesta, un nuevo pretesto para no hacer nada, una postura más cómoda para mirar al cielo...
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En resumen y para abreviar: había decidido prostituirme. Pero ¿sería tan fácil prostituirse a los cuarenta y seis años, que era la edad que yo tenía entonces? En todos los órdenes, incluso en los físicos, yo lo creía casi imposible. Era ya tarde... Así es que, como les vengo diciendo, decidí escribir teatro comercial.

lunes, 14 de noviembre de 2005

Maquillaje de la asfixia

POSTPOST: Por experimentar, trasteando en el internet estaba, aburrido quizá, no se me ocurría nada. Y, después de otros muchos intentos, aproximaciones, tanteos, improvisando de pronto, me dio por buscar (en el buscador de Yahoo, apartado Imágenes: Oscar Orellana Sanhueza)

miércoles, 9 de noviembre de 2005

BAJO EL AGUA

Como me han gustado mucho estas fotos, pues yo también las voy a poner aquí. Gracias a La Petite Claudine.

ALDABA DE NOVIEMBRE, de Antonio Carvajal

Una tristeza dulce y anterior
al suspiro y las lágrimas,
anterior al idilio de la tarde
azul y el jacaranda,
invade la memoria con su música,
su brisa, su nostalgia:
Es la tristeza de mirar el cielo
cautivo entre las ramas.

martes, 8 de noviembre de 2005

De la novela SÁBADO, de IAN McEWAN

Cortó el cuello de un aneurisma arterial en el cerebro medio -es casi un maestro en este arte- y realizó una biopsia de un tumor en el tálamo, una región donde no es posible operar. El paciente era un tenista profesional de veintiocho años, que ya sufría de una aguda pérdida de memoria. Cuando Perowne extrajo la aguja de las profundidades del cerebro vio con sólo echar un vistazo que el tejido era anormal. No esperaba gran cosa de la quimio ni de la radioterapia. La confirmación llegó en un informe verbal del laboratorio, y esa tarde comunicó la noticia a los ancianos padres del joven.
Y más tarde:
La culminación de la lista del día era la extirpación de un astrocitoma pilocítico a una niña nigeriana de catorce años que vive en Brixton con su tía y su tío, pastor anglicano. El mejor modo de llegar al tumor era por la parte posterior de la cabeza, por una vía supracerebelar infratentorial, con la paciente anestesiada en posición sedente. Esto, a su vez, creaba un problema especial en Jay Strauss, porque había una posibilidad de que entrase aire en la vena y produjera una embolia. Andrea Chapman era una paciente y una sobrina problemática. Cuando llegó a Inglaterra, a los doce años -el pastor y su mujer, consternados, mostraron a Perowne la foto-, era una chica achaparrada que llevaba un vestido, trenzas prietas y una sonrisa tímida. Algo que la vida campesina en el norte rural de Nigeria mantenía encorsetado en ella se liberó en su interior en cuanto ingresó en el instituto local de Brixton. Se aficionó a la música, la ropa, las charlas, los precios: la calle.

lunes, 7 de noviembre de 2005

BURRO


P.S.: Estaba de limpieza en el ordenador cuando me encontré con esta vieja historia, que pongo aquí, para que nunca se olvide
La práctica no perdona ni el menor error teórico.
León TROSKY

viernes, 4 de noviembre de 2005

Scarlett Johansson

LA CARENCIA, de Alejandra Pizarnik

Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.

Las aventuras perdidas, 1958