miércoles, 11 de enero de 2006

LAS REGADORAS VOLADORAS

las regadoras voladoras
descansan después de regar
fotografiadas por la más rezagada
todo ello en un patio
de la ciudad de Córdoba


Añadido: POLEN, de Manuel Vicent
Los soldados de Atila, que no tenían dientes, con las encías peladas trituraban habas secas antes de entrar en combate. Atila asoló ciudades y reinos. Durante muchos años impuso el terror a los papas y fue el enemigo mortal del imperio cristiano, pero cada primavera caía derrotado por el polen de las rosas amarillas hasta que finalmente sucumbió de muerte por esta causa. El polen de las acacias en las ciudades modernas también ataca a los asesinos. Me subyuga la idea de que Atila dejara de asaltar Roma en el mes de mayo porque las flores le tenían abatido en su petate de campamento rodeado de cofres repletos de joyas, que eran producto de su rapiña. La misma sensación tuve el otro día cuando vi estornudar a un navajero que estaba esperando la caza como un alcotán apoyado en la pared de una calle desierta. En ese momento una anciana se acercaba por la acera con un bolso en la mano. De los árboles floridos del paseo se desprendía un polvillo en forma de lluvia que el sol de media tarde ponía incandescente. El navajero tenía los ojos enrojecidos y sin duda había empezado a abrir los muelles de la faca en la espalda a medida que la víctima se iba acercando a su jurisdicción. Percibí perfectamente que se disponía a atacar. La anciana se hallaba ya a sólo tres pasos y cuando el tipo levantó el arma hacia el cuello de la dama y en un acto felino la inmovilizó con una llave de yudo, de pronto soltó un estornudo que le doblegó el tronco y por este motivo se le desprendió la navaja. Al agacharse para recuperarla volvió a estornudar y esta vez el estornudo fue tan violento que terminó por derribarlo en el suelo. Sobre el cuerpo del navajero caía el polen de las acacias mientras la anciana pedía auxilio. El polen de las flores ejerció sobre él un efecto mortal. Tengo entendido que Atila fue un jefe militar prodigioso. Sabía que las flores eran su principal enemigo. Y aunque se defendía de ellas dejando de asaltar las ciudades durante la primavera, murió a causa del polen de las rosas amarillas.

6 comentarios:

Nicho dijo...

Debe de ser que estoy deseando que llegue la primavera

Aura dijo...

Bueno, yo también, ya dura demasiado el frío.
Creo que hay que utilizar la capa de superheroe para regar esas macetas.
Un beso.

El pez dijo...

¿El polen no me dejará tranquilo? Un poquito más de duro invierno no me viene mal. Febrero es mi mes, y si me toca la lotería, pues mira, me piro al caribe escapando del polen con un poco de suerte !!

Nicho dijo...

Tuve un profesor de Historia que, cuando no te sabías la lección, te decía: "Te doy un polen".
Daba igual la época del año. Nos daba clase a las cuatro de la tarde. Se pasaba toda la hora fumando un puro, intentando explicar qué era eso de la Ilustración (Voltaire, El Espíritu de la Leyes, etcétera) y dando pólenes.

Rain dijo...

Qué poetica la muerte de Atila. Aunque derrotado, entre polen de rosas, muriendo ...

:)

Salutes.

Rain dijo...

Olvidaba decirte que esa reghadera se ve preciosa, preciosa y es bella la que lá regó...