jueves, 9 de febrero de 2006

LA ZAMBULLIDA, de Ezra Pound

Querría bañarme en extrañeza:
estas comodidades amontonadas encima de mí,
me asfixian!
¡Me quemo, ardo en deseos de algo nuevo,
amigos nuevos, caras nuevas
y lugares!
Oh, estar lejos de todo esto,
esto que es todo lo que quise
...salvo lo nuevo.

¡Y tú,
amor, la que mucho, la que más he deseado!
¿Acaso no me repugnan todas las paredes,
las calles, las piedras,
todo el barro, la bruma, toda la niebla,
todas las clases de tráfico?
A ti, yo te querría
fluyendo encima de mí como el agua,
¡oh, pero fuera de aquí!
Hierba y praderas y colinas
y sol
¡oh, suficiente sol!
¡Lejos y a solas, en medio de
gente extraña!
También es suyo lo siguiente:
"Los hombres no entienden los libros hasta que han vivido un poco. O de todos modos, ningún hombre entiende un libro profundo hasta que no ha visto o vivido, por lo menos parte de su contenido. El prejuicio contra los libros ha aumentado por culpa de la estupidez de los hombres que sólo han leído libros".

5 comentarios:

Rain dijo...

Qué arrasador Pound.

Sobre libros, sí, claro: la pontificación o rechazo de sus mundos limita mortalmente...

Aura dijo...

Leer ya es vivir y comprender, al menos así pienso. Es otra forma de acercarse al mundo, sin la necesidad de haberlo vivido concretamente en la existencia física.
Yo también me quemo, como dicen los versos.

Un beso.

GUSSANITA dijo...

¿enza?

Nicho dijo...

Aura, a veces, incluso, lo que se vive leyendo es mucho más intenso que lo que se vive sin leer, a pelo. Entonces estamos ante el artista. Pero, quizá, si se tiene una buena base de vida en bruto, esa intensidad sea todavía mayor.

Vir, a veces, hay que arrasar un poco, para que nazca hierba joven.

Gussanita, gracias por indicarme el error.

Rain dijo...

Me dejé arrasar entonces un buen tiempo, mas creo que fue demasiado...

Viví encerrada entre libros...