jueves, 23 de febrero de 2006

OTTO DIX

Marsella (Marinero y chica), 1922

Los cuadros de prostitutas
... Pero, hombre, ¿por qué pintas eso? Nadie quiere colgarlo. Nadie quiere verlo. Sí, qué sentido tiene en realidad todo eso. Pero tu vas y lo pintas. Las malditas putas y las malditas beldades ajadas y todas esas tristezas de la vida. Quién diablos va a disfrutar con eso. A nadie le gusta. No hay galería que quiera exhibirlo. Para qué lo pintas... Bueno, tengo que decirlo: Prefiero seguir a mi voz interior, que me lleva a alguna parte sin que me diga qué sentido tiene (...) Sí, desde luego que no lo pinto para ésos. Ni para ésos ni para aquéllos. Lo siento. Y es que soy un proletario de pro, no es verdad, que digo: “¡Eso lo hago! Y podéis decir lo que se os antoje.” Para qué es bueno eso, ni yo mismo lo sé. Pero lo hago.
[Otto Dix habla sobre arte, religión, guerra, disco, Erker–Verlag, St. Gallen, 1963]

4 comentarios:

Aura dijo...

Me encantan esas máscaras animadas en paletas estridentes, los trazos violentos que rasgan diagonales.
Puede pintar lo que se le antoje.
Ah, le fou, le fou.

Estupor dijo...

qué gran artista es Otto Dix.

El pez dijo...

esos pezones color púrpura

Rain dijo...

Esa vitalidad de los trazos y lo que decía tan francamente... me hace más que apreciar al gran Otto.