jueves, 16 de febrero de 2006

UNOS CUERPOS COMO FLORES, de Luis Cernuda

Unos cuerpos son como flores,
Otros como puñales,
Otros como cintas de agua;
Pero todos, temprano o tarde,
Serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden,
Convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre.

Pero el hombre se agita en todas direcciones,
Sueña con libertades, compite con el viento,
Hasta que un día la quemadura se borra,
Volviendo a ser piedra en el camino de nadie.

Yo, que no soy piedra, sino camino
Que cruzan al pasar los pies desnudos,
Muero de amor por todos ellos;
Les doy mi cuerpo para que lo pisen,
Aunque les lleve a una ambición o a una nube,
Sin que ninguno comprenda
Que ambiciones o nubes
No valen un amor que se entrega.

Del libro "Los placeres prohibidos" (1931)

6 comentarios:

El pez dijo...

Les doy mi cuerpo para que lo pisen...


No paras...
Yo tengo mi pecera descuidada estos dias.

Estupor dijo...

Qué triste me ha sonado el poema. "No valen un amor que se entrega"...Cuánto dolor en los placeres prohibidos. Grandísimo Cernunda.

Aura dijo...

Como si él se sintiera incapacitado para participar activamente. Sólo tenderse y observar las delicias del jardín, mientras los pies le pisan.
El que espía las flores.

Saludos Nicho.

Paco dijo...

En la tradición poética amorosa del "dolorido sentir", Garcilaso y Cernuda son, en mi opinión, los mejores.

Anónimo dijo...

Amar es una de las formas posibles del sufrimiento

Rain dijo...

Y desfallece el que ama, cae y se levanta, o toca las flores brevemente...

Entrañable Cernuda...