martes, 28 de marzo de 2006

EMBRIAGAOS, de Charles Baudelaire (El spleen de París)

Hay que estar siempre borracho. Todo consiste en eso: es la única cuestión. Para no sentir la carga horrible del Tiempo, que os rompe los hombros y os inclina hacia el suelo, tenéis que embriagaros sin tregua.
Pero ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, de lo que queráis. Pero embriagaos.
Y si alguna vez, en las gradas de un palacio, sobre la hierba verde de un foso, en la tristona soledad de vuestro cuarto, os despertáis, diminuida ya o disipada la embriaguez, preguntad al viento, a la ola, a la estrella, al ave, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle la hora que es; y el viento, la ola, la estrella, el ave, el reloj, os contestarán: «¡Es hora de emborracharse! Para no ser esclavos y mártires del Tiempo, embriagaos, embriagaos sin cesar. De vino, de poesía o de virtud; de lo que queráis.»

5 comentarios:

El pez dijo...

me pongo a ello en un minuto

Aura dijo...

Uno de mis textos favoritos de mi maestro, el pequeño caballero parisino.
Cuanta razón en no controlar los excesos.
Disfrutemos cada minuto.

anag dijo...

por el camino del exceso....


a mi el señor de las flores del mal me produce un poco de hartazgo, a veces.

Respecto a lo del poema, tal vez tengas razón

anag dijo...

Señor Nicho, estoy segura de que le encantarán ambos libros.Son dos tesis doctorales, densas y sesudas, pero escritas de forma amena, (ambos autores son grandes poetas), y creo que de su lectura, aunque ardua, sólo pueden salir cosas buenas.
Un fuerte abrazo y gracias por no dejar de estar presente.

Rain dijo...

Así el tiempo ya no se percibe bólido.

Amo a Baudelaire.