jueves, 9 de marzo de 2006

UNA EXCUSA (muy conocida, pero hay que recordar)

Salinger, defendiéndose
"Los cuentos de El llano en llamas estuvieron a punto de titularse Los cuentos del tío Celerino. Rulfo dejó de escribir poco después de que éste muriera. La excusa del tío Celerino es de las más originales que conozco de entre todas las que han creado los escritores del No para justificar su abandono de la literatura.
- ¿Que por qué no escribo? -se le oyó decir a Juan Rulfo en Caracas, en 1974-. Pues porque se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias. Siempre andaba platicando conmigo. Pero era muy mentiroso. Todo lo que me contaba eran puras mentiras, y entonces, naturamente, lo que escribí eran puras mentiras. Alguna de las cosas que me platicó fueron sobre la miseria en la que había vivido. Pero no era tan pobre el tío Celerino. Él, debido a que era un hombre respetable, según dijo el arzobispo de allá por su rumbo, fue nombrado para confirmar niños, de pueblo en pueblo. Porque esas eran tierras peligrosas y los sacerdotes tenían mucho miedo de ir por allí. Yo le acompañaba muchas veces al tío Celerino. A cada lugar donde llegábamos había que confirmar a un niño y luego cobraba por confirmarlo. Toda esa historia no la he escrito, pero algún día quizá lo haga. Es interesante cómo nos fuimos rancheando, de pueblo en pueblo, confirmando criaturas, dándoles la bendición de Dios y esas cosas, ¿no? Y él era ateo, además."
Tomado del libro de Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía.

8 comentarios:

Nicho dijo...

Antes de irme a dormir doce horas seguidas (lo tengo programado), les dejo estas dos palabras sublimes:
Primera: coñomadricé a...
Segunda: trasxcendente.

Hasta dentro de doce horas.

El pez dijo...

12 horas, qué envidia. Yo la última vez que estuve 12 horas metido en la cama no dormí nada :-P

Aura dijo...

Duerma bien.
Entraba para decir una cosita: Hay que conversar a menudo con ese tío Celerino que llevamos con nosotros. De ahí surgen las mejores historias, con vida autónoma, como un deseo de la lámpara de Aladino.
Me ha gustado mucho la entrada del señor Marías. Me pongo a escribir.

Un beso.

noemi dijo...

¿Será por eso que no escribo? No tengo un Tío Celerino, ni siquiera Despacino.

anag dijo...

ojalá puedas dormir, como insomne encadenada a la vigilia, te deseo los mejores sueños del mundo.
El post de Vilamatas es magnífico.

Rain dijo...

Todod un ppasillo de lecturas. en el pasillo me siento, leo este post, leo el,otro, me fascino, me desfascino. Respiro hondo.

Me quedo feliz y luego, algo sombrío pasa, otra vez miro bien a mi alrededor y sigo...


Nicho querido, gracias mil por este suculento post.

anag dijo...

gracias por el post, me alegra de que te gusten Quasimodo y mi blog.Respecto al poema de Estocolmo...es lo que pasa, que hay muchos poetas "frustradillos" que lo tienen todo muy claro.
A mí también me parece un buen poema.

Barbie no puede hacer estallar parlantes como Ana Bratz dijo...

Yo tenía un tío pero mejor no hablemos dé él... escribía muy mal y contaba historias peor. Arreglaba huesos con agua y jabón. Un oficio muy pe-culiar que la maldita kinesiología exterminó.


Sobre coñomadricé (debió escribir ud. cognomadricé)
Segunda: trasxcendente. Esta es faxcinante muy muy eXXXtraña
¿ levitar desde atrás' ? ¿ UN POLVO INOLVIDABLE? ( polvo; polvo, vease diccionario de la sucia lengua chilena)

Dormir, dormir. y dormir. Hay uncuento de Donoso acerca de un nuño que cumplía todas sus tareas a cambio de dormir . No jugaba, no salía. Dormía dormía hasta que ya no volvía.
Si he contado el final me disculpan pueden leerlo, os insomnes tienden a mentir.