martes, 16 de mayo de 2006

SONETO QUE FUE TRUNCO PARA SALAMANDRIA, Alejo Pepper


La culpa es del pezón. Yo no sabía
que la turgencia hipnotizaba tanto.
Tibia alcazaba donde fui vigía,
montículo febril donde levanto

mi barricada personal. Diría
que por su culpa escribo, lloro o canto.
Tu pezón, todo el mundo lo sabía,
oscuro y frágil, mágico y de espanto,

me seduce y reduce, me convierte
en débil alpinista, en mártir triste,
budista catatónico y sin suerte.

Tú eres sólo pezón. El resto existe
en la mente de los que quieren verte
mientras este soneto te desviste.

Para don Relataduras

6 comentarios:

anag dijo...

conoce usted salamandria?
Personalmente?

JON MIKEL ALTUNA dijo...

Precioso el poema, precioso el pezón, preciosa la piel. Es por la belleza que podemos vivir sin espanto, cuanto tiempo tiempo TIEMPO...

Rain dijo...

Tan intenso y celestialmente físico.

Y pensar que me da respuestas ...

Estupor dijo...

me recuerda a un video de Yoko Ono y John Lenon en el que una mosca recorría el cuerpo de una mujer, y se paraba a contemplar feliz el pezón.

Juan Carlos Márquez dijo...

Muchas gracias, Nicho, a Pepper y a ti. Impagable pezón de eternas infancias.

Alejo Pepper dijo...

Buenooooooo, hacía mucho tiempo que no releía este soneto, y sí, me gusta, lo reescribiría tantos años después. Es una de las pocas veces en mi vida que he escrito poesía por encrgo, pero valió la pena. Gracias a todos por sus comentarios.

Alejo Pepper (que es un seudónimo, pero como el soneto ha vivido y sobrevivido así, tal vez mejor dejarlo)