lunes, 17 de julio de 2006

DE LO RICO QUE HUELEN LAS MAMÁS

Mamá, por Ana Bratz

LAS MAMÁS HUELEN A SOPA Y
Uno quiere a su mamá porque huele a sopa

Primero de muy niño uno quiere a su mamá
porque huele a leche

A leche, y a miel

Luego las mamás huelen a jabón porque nos bañan

Y despuecito las mamás huelen a verdura fresca
y a frutas de la estación

Las mamás huelen en el recuerdo durante toda la vida de los hijos

Porque las mamás huelen en la piel y en la memoria

huelen a sopa, dije, a leche, a miel y
a hierbabuena huelen

Las mamás
Muchas mamás
Casi todas
Huelen a fresas recién cortadas

y las hay que huelen a guayaba
y a ciruela y a melocotón
y a frutos que
aún
no se nos ha ocurrido inventar

Y las hay, hermosísimas
que huelen exclusivamente a mango

Pero eso sí
que nadie diga que las mamás no huelen
porque
nomás cerrar los ojos
y saber que este mundo huele bien todavía
porque las mamás son las dueñas del aroma:
por donde pasan su olor hace
crecer las flores
resurgir el oxígeno
salir recién bañado el aire fresco

Todo el tiempo que viven
y luego cuando ya no
las mamás se la pasan
metidas
con su olor en el olfato
de nuestro pensamiento

Nada, sino la propia muerte,
nos quita de la piel el olor de mamá

Y las mamás huelen a miel
y a leche
y a sopa
y al jabón que nos baña
y a la fruta fresca
de cuando éramos hijos

El olor a mamá originó la vida en el planeta.

P/P: Es de DANTE MEDINA. Él mismo dice de sí mismo:
S
oy de Jilotlán de los Dolores, Jalisco. De allá vengo. Un pueblo que dicen que yo me lo inventé. Que no existe. Pero sí está en el mapa. Ahí nací. En día viernes, dice mi mamá, y mi papá no la contradice. Mis hermanas no se ponen de acuerdo sobre el año, por más que a mí me dijeron, me hayan dicho, me digan, que en 1954. Un 24 de septiembre. Nací en una quesería.
Nunca supe lo que era tener abuelos. De ninguna clase. Crecí rodeado de hermanas de todos los tamaños y colores. En cuanto me gradué de párvulos, me llevaron a los calorones de Nueva Italia a estudiar la primaria; en cuanto terminé la primaria, me llevaron al frío de Uruapan a terminar la secundaria y la preparatoria. Y lo mismo, me trajeron a Guadalajara a la licenciatura. Para mí, estudiar era mudarme, viajar. Aguanté sin moverme hasta la maestría —con muerte de padre, hermanas casándose— y luego emprendí, ya desfamiliado, el viaje a Francia, donde me gradué de Doctor en Letras en 1983, fui director de teatro, repartidor de periódico, ayudante de conserje, conductor de programas radiofónicos, y profesor universitario.
Hasta que me vine, en 1985, de regreso a Guadalajara, aunque pude irme más de regreso: a Uruapan, a Nueva Italia, a Jilotlán; pero no: mi regreso fue ya nomás a Guadalajara, donde me planto, y desde donde he publicado una treintena de libros en diferentes países y en todos (creo) los géneros literarios. Y aquí estoy, año de 2003, todavía.

Libros de poemas: Maneras de describir a ana. El agua, la luna, la montaña, y los puentes, México, DF, Conaculta, 1995. Libreta de poemas para enamorar a la amada, Guadalajara, edición clandestina, 2000.

5 comentarios:

Catriela Soleri dijo...

Lindo poema.

Mi mamá huele a pasteles y helados.

Nacho Montoto dijo...

Mi madre olía a flores de algodón, a azúcar y a brisa marina.

JON MIKEL ALTUNA dijo...

Si el mundo estuviera gobernado por las mamás, sería un lugar mucho más habitable.¡Y Ana Bratz es una gran artista! Siempre te lo digo, tiene un gran futuro. Un abrazo.

anag dijo...

me gusta, y me gusta eso de maneras de describir a ana...jajaja
buen día/tarde señor nicho de frase lapidaria

Catriela Soleri dijo...

Que ganas de ser niño siempre :(