martes, 18 de julio de 2006

PRIMERA NOTICIA DEL TESTAMENTO DEL SEÑOR NICHODADES

Llevaba todo el día con grandes dolores, caminaba dándose continuamente golpes con las paredes de la casa, un coágulo loco le recorría el lóbulo occipital de su cráneo privilegiado (1). Cogió lápiz (es un decir) y papel, con dos webs, y se puso a redactar su testamento (ológrafo, pues que no tenía ganas de salir a la calle para ir al notario, siempre había cola, en su situación, todo magulladuras, cardenales catedralíceos en sus costados frágiles, un estado de ánimo realmente adecuado para caligrafiar dubitativamente, como si fuese el dibujo del alma de una persona con un tembleque preocupante, le tiritaba el pulso, quizá padeciese de párkinson decisorio, seguro que no iba a dar en el clavo, pero quién).
Se addenda un resumen de un relato oral transmitido directamente varios años después de su redacción. El papel original se extravió, se rompió, se esfumó, se desme/morió. Tiene relevancia, y por eso se pone aquí, para poner en verdad la coherencia irresistible e implacable del señor Nichodades, q.e.p.d.

El señor Nichodades Tercero

ADDENDA RESUMEN:

En el día del Señor de tres de agosto de dos mil cincuenta y tres.
Tres y treinta y tres minutos, un calor de cojones, calle del León número tres.
Tercera planta.
Puerta tres.
Madrid.

Por fin he conseguido que mi nieto, el señor Nichodades Tercero, me proporcionase papel y bolígrafo bic con los que escribir mis últimas voluntades (nichodades, diría alguno que yo me sé), y así dejar ordenada la secuencia de sucesos que, inevitablemente, se producen cuando uno la casca.

No quiero ceremonias. Que me entierren en pelota picada en un nicho de desnuda tierra debidadamente regada con agua del río Tormes. Boca abajo, en la postura adorable del misionero. En el cementerio de mi pueblo. Que sólo me acompañen los de la funeraria y el señor obrero que tiene que echarme toda la tierra mojada sobre mi cuerpo enfriado. Este mismo señor debe dejar una espléndida rosa roja sobre el montón de mi tumba. Semanalmente, durante los tres años siguientes, debe regarla con una regadera de estaño que está en el sobrado de mi casa (ah, pero ya no será mía).

El recuerdo del primer beso adolescente que me dieron (una bella francesa mojó mi lengua con su dulce lengua de lluvia) se lo dono a los retóricos acantilados del olvido.

Los estreses de ciertos días de julio de no sé qué año, que se los quede la plaga de marrones mariposas que volaron en mis sueños de aquellos días.

A mis amigos, el arrobo que me poseyó infinidad de veces al escuchar ciertas músicas. Y a ese joven airado vestido con su jerséy colegial que llaman Orejallana le lego mi apreciadísima plantación de higos chumbos.

Las tardes de tormenta, los esfuerzos inútiles, la extraña felicidad de algunas ensoñaciones recurrentes, los largos paseos en bici, los huevos fritos con naranja y limón y pimentón y mucho pan para pringar en los lejanos y presentes desayunos de cuando entonces, el placer de hacer enumeraciones caóticas, los etcétera etcétera, los plagios furiosos, los momentos de desprestigio de mis manos, y todo lo demás, dejémoslo depositado en un banco del parque de mi barrio.

La demagogia testamentaria, que la metan también boca abajo en mi nicho mojado.

El resto de mis bienes y derechos se los dejo, a partes iguales, a mis enemigos, si es que los tengo (sería una decepción muy grande no tenerlos). Lo que quede, a las ánimas que vagan en pena eterna por el purgatorio.

(1) FINAL DE LUCES DE BOHEMIA:
"PICA LAGARTOS: ¡El mundo es una controversia!
DON LATINO: ¡Un esperpento!
EL BORRACHO: ¡Cráneo privilegiado!"

4 comentarios:

impostura dijo...

Sobre el testa y memento se ha des/memoriado acerca de si es conveniente o no el cobro de entrada. Considerando que ha de ser este su último NishoW, por mi parte no existiría problema en depositar una monedita sobre cada parpado, permitiendole desembarcar sin morosidad y demora alguna (por mucho el mora color asfiXXXia combine su sementerio)

JON MIKEL ALTUNA dijo...

Amigo: Te quiero ver poniendo las pilas al Dragó en "Las noches blancas" ya. Ovación, pañuelos, dos orejas, rabo y vuelta al ruedo en canicas. Me gusta el entierro cartujano. Es un honor leerte.

Rain dijo...

AH, ¡esplénddio testamento!

y de veras, cómo no tener enemigos...

:)

Que los dioses te den sueños amables.

Catriela Soleri dijo...

Yo quiero dejar un testamento así.