jueves, 5 de octubre de 2006

El salón de mi pisito cuando era joven acompañado de una vista desde la calle de su fachada


Esta foto se la he robado al gran ojO

Tenía, por aquel entonces, dos perros gemelos que me había regalado por mi cumpleaños mi eterna, esquiva y amadísima novia la señorita Consuelo de Orejallana. Eran unas fierecillas revoltosas y entrañables. En la foto de arriba andaban a la gresca por un trozo de palo untado de mantequilla de nueces. Pero no siempre se portaban tan mal. En otros momentos quizá más íntimos se daban lametones arbitrarios y se olisqueaban desordenada y compulsivamente. Uno y otro, según supe muchos años después, frente a una tarta de mermelada de naranja amarga, que me estaba sabiendo a gloria bendita, eran parientes lejanos del distraído perro que sacaba Velázquez en Las Meninas. Murieron ambos cuando menos se lo esperaba uno. Se entrecruzaron malamente en una esquina . Alguien afirmó que no habían sufrido prácticamente nada.

2 comentarios:

Estupor dijo...

Una lástima que ya no vivas en tu pisito de cuando eras joven. Veo que, también tú, fuiste un gran coleccionista de pintura.

Anónimo dijo...

¿Por qué a los pájaros carpinteros no les duele la cabeza?

La Universidad de Harvard concede los Premios Ignobel 2006, que galardonan las investigaciones científicas más peregrinas

EFE / ELPAIS.es - Washington

ELPAIS.es - Sociedad - 06-10-2006
En la misma semana en que se han dado a conocer la mayoría de los ganadores de los Premios Nobel, la revista de humor científica Annals of Improbable Research ha concedido los suyos, que premian las investigaciones más peregrinas. Un estudio sobre el número de disparos fotográficos que hacen falta para que todos los que posan en una foto aparezcan con los ojos abiertos y otro sobre por qué a los pájaros carpinteros no les duele la cabeza figuran entre los ganadores de los Premios Ignobel 2006, que cada año entrega la Universidad norteamericana de Harvard. Francis Fesmire, del Colegio de Medicina de la Universidad de Tennessee, y un equipo del Centro Médico de Haifa (Israel) se han llevado el Ignobel de Medicina por el singular método que han descubierto para curar el hipo. En su trabajo titulado Terminación del hipo mediante un masaje rectal digital, aseguran que este movimiento convulsivo puede curarse mediante la introducción de un dedo en el ano del paciente.

El Ignobel de Matemáticas ha recaído en Nic Svenson y Piers Barnes, de la Organización de Investigación Científica de Australia, por calcular el número de veces que hay que disparar a la cámara para asegurarse de que todas las personas que posan para una fotografía tengan los ojos abiertos al revelarla.

¿Por qué los pájaros carpinteros no sufren dolores de cabeza? A esta pregunta responde el estudio de Ivan Schwab y Philip May, de la Universidad de California, galardonados por ello con el IgNobel de Ornitología.

Bart Knols, de la Universidad Wageningen de Agricultura en los Países Bajos, el Instituto Nacional de Investigación Médica de Tanzania y el Organismo Internacional de Energía Atómica han sido premiados en la categoría de Biología por demostrar que el mosquito Anopheles gambiae, que transmite la malaria, se siente atraído por el olor del queso tipo limburguer y el hedor de los pies humanos.

Contrariamente a lo que pueda parecer, los escarabajos del estiércol son comensales muy selectivos, según han averiguado los científicos kuwaitíes Wasmia Al-Houty y Faten Al-Mussalam, Ignobel de Nutrición.


El de la Paz ha recaído en el científico galés Howard Stapleton, inventor de un dispositivo repelente de adolescentes que hace un ruido molesto para los muchachos pero no es escuchado por los adultos.


Y el apartado de Acústica, el Ignobel ha sido para Lynn Halpern, Randolph Blake y James Hillengran, de la Universidad Northwestern (Chicago), que determinaron por qué el ruido que hacen las uñas sobre una pizarra es tan molesto al oído humano.