viernes, 24 de noviembre de 2006


2 comentarios:

lentej-uela dijo...

En la hora verde
nada es verde
excepto esa mujer
que mira
verdosamente.

Cuando avaza
hacia ti
lo hace
lentamente
porque
va enredandose,
en la transparencia
de otro sueño.

Rain dijo...

Con esas letras dimninutas, el poema se lee como si fuese un secreto. Es uno de los poemas más bellos que haya leído.


Gran salute, Nicho.