miércoles, 22 de noviembre de 2006

A la busca de un final lírico (uno)


"Proust había contraído neumonía, que no fue tratada y degeneró en bronquitis y finalmente en un absceso pulmonar. Llevaba un año hablando de su muerte; tal vez estuviese orgulloso de haber aguantado tanto tiempo, hasta los cincuenta y un años, la edad en que su prolífico antecesor, Balzac, había muerto. La mañana del 18 de noviembre de 1922, Proust vio a una mujer gorda y vestida de negro a quien nadie más consiguió ver, aunque Céleste prometió solícitamente que la expulsaría. Robert Proust le sangró (el tratamiento ordinario para que la fiebre descendiera), aplicándole ventosas de succión en la espalda, pero no surtió ningún efecto, aparte del dolor adicional causado por este procedimiento. Marcel Proust murió entre las cinco y las seis de la tarde. El surrealista norteamericano Man Ray le fotografió, el sacerdote de la alta sociedad Mugnier oró por él y dos pintores dibujaron sus facciones inanimadas. Cuatro días después ("o sea, el día 22 de noviembre de 1922") fue sepultado en el cementerio de Pêre-Lachaise, donde reposa debajo de una lápida de marmol negro con otros miembros de su familia. El profesor Proust, su autoritario padre, que murió mucho antes de que su hijo "parasitario" comenzase a publicar su obra maestra, habría podido sorprenderse de que el nombre más eminente del mausoleo no fuese "Adrien", sino "Marcel"." (Sacado de PROUST, de Edmund White)

Por su parte GEORGE D. PAINTER apunta: "Flipot, el perrito de Fernan Gregh, se escapó, yendo a refugiarse bajo el ataúd de Proust, entre las vulgares risas de los curiosos; después, el atemorizado animal escapó corriendo, se metió en el torrente de automóviles que circulaban por la calle, y jamás se volvió a saber de él. Proust fue enterrado junto a su padre y a su madre, bajo el relieve del barbado doctor Proust, hecho por Marie Nordlinger, en la zona más alta del cementerio del Père-Lachaise. Durante unos cuantos años, el Abbé Mugnier celebró una misa en memoria de Proust, en Saint-Pierre-de-Chaillot; y dio fin a esta costumbre cuando la gente dejó de acudir.
Pero el cuerpo muerto del escritor había yacido en la blanca cama, con un ramo de violetas en sus manos enlazadas, y a su lado agua bendita y unas ramas de boj. La luz del día y el aire fresco entraron por vez primera en su dormitorio, y las flores a su alrededor ya no podían provocarle asma. La expresión de paz y juventud recobrada, la ligera sonrisa, desaparecieron para dar paso a la mueca de la carne descompuesta, de las mejillas hundidas."

5 comentarios:

JON MIKEL ALTUNA dijo...

Me gusta, Nicho. Precisamente estoy leyendo a Proust ahora. Morir, morir, ¡seamos recordados!

el brujo don carlos dijo...

No conocía estas circunstancias que rodearon el final de Proust. Realmente curioso.

noemi dijo...

Bastante Proustiano, ese final...

Rain dijo...

Nicho, aquel lirismo me ha atravesado...
si pudiera componer música, ahora mismo haría una canción.

jordi dijo...

Muy bueno, no sabia que Man Ray le hubiese hecho una foto.
Un saludo