lunes, 30 de enero de 2006

sábado, 28 de enero de 2006

jueves, 26 de enero de 2006

miércoles, 25 de enero de 2006

MUERTE SÚBITA, de Javier Marías

Intoxicación por mariscos, un cigarrillo encendido cuando la persona va quedándose dormida y que prende en las sábanas o, aún peor, en una manta de lana; un resbalón en la ducha - la nuca -, la puerta del cuarto de baño cerrada con llave; un rayo que parte en dos un árbol plantado en una amplia avenida, un árbol que, al caer, aplasta o corta la cabeza de un transeúnte que, posiblemente, es un extranjero; morir con los calcetines puestos, o en la peluquería, llevando todavía una amplia bata, o en un burdel o en el sillón del dentista; o comiendo pescado, atragantado por una espina, ahogándose hasta morir como un niño cuya madre no está ahí para salvarlo metiendo un dedo en la garganta; o morir en pleno afeitado, con una mejilla todavía cubierta de espuma, a medio afeitar para siempre, a no ser que alguien se dé cuenta y finalice la tarea por pura piedad estética; por no hablar de los momentos más innobles y ocultos de la vida, ésos que la gente rara vez menciona una vez salidos de la adolescencia, simplemente porque ya no tienen una excusa para hacerlo, aunque, naturalmente, nunca faltan quienes insisten en hacer bromas con ellos, bromas que nunca son divertidas.
Tomado de "Mañana en la batalla piensa en mí".
Addenda: SUICIDIO SÚBITO, del mismo autor, pero ahora de su novela "Corazón tan blanco".
Yo no quería saberlo, pero desde entonces ha llegado a mi conocimiento que una de las muchachas, cuando ya no lo era y no hacía mucho que había regresado de su luna de miel, entró en el cuarto de baño, se detuvo ante el espejo, se desabrochó la blusa, se quitó el sujetador y apuntó a su corazón el arma de su propio padre, quien, en ese momento, se hallaba en el cuarto de estar de la casa con otros miembros de la familia y tres invitados. Cuando oyeron el disparo, unos cinco minutos después de que la muchacha se hubiera levantado de la mesa, su padre no se levantó inmediatamente sino que se quedó allí durante unos pocos segundos, paralizado, con la boca llena de comida, sin atreverse a masticarla ni a tragarla, menos aún a escupirla en su plato; y cuando, por fin, se levantó y corrió hacia el cuarto de baño, quienes le siguieron advirtieron que, cuando descubrió el cuerpo salpicado por la sangre de su hija y agarró la cabeza con sus manos, siguió pasando el bocado de carne de un carrillo al otro, sin saber todavía qué hacer con él.

MALA SANGRE, de Arthur Rimbaud

Tengo de mis antepasados galos el ojo azul pálido, el cerebro
estrecho y la torpeza en la lucha. Hallo mi vestimenta tan bárbara
como la suya. Pero yo no me unto la cabellera con manteca.
Los galos eran los desolladores de animales, los quemadores
de hierba más ineptos de su tiempo.
De ellos tengo: la idolatría y el amor al sacrilegio; — ¡oh!
todos los vicios, cólera, lujuria— magnífica, la lujuria; —en
especial, mentira y pereza.
Me espantan todos los oficios. Maestros y obreros, todos
campesinos, innobles. La mano de pluma vale igual que la
mano de arado.— ¡Qué siglo de manos! — Nunca tendré mi
mano. Luego, la domesticidad conduce demasiado lejos. La
honradez de la mendicidad me desconsuela. Los criminales
repugnan como castrados: yo estoy intacto, y me da lo mismo.
Pero, ¿quién me hizo tan pérfida la lengua, que hasta aquí
haya guiado, salvaguardándola, mi pereza? Sin servirme para
vivir ni siquiera del cuerpo, y más ocioso que el sapo, he vivido
por todas partes. No hay familia de Europa que yo no conozca.
— Me refiero a familias como la mía, que se lo deben
todo a la Declaración de Derechos del Hombre. — ¡He conocido
a todos los niños bien!

Una temporada en el infierno, traducción de Ramón Buenaventura.

martes, 24 de enero de 2006

Jirafas

(Jirafas en familia)

Alfredo Mario Ferreiro: “El rascacielos de Salvo / es una jirafa de cemento armado / con la piel manchada de ventanas.”
“El cisne es la jirafa del estanque” escribió Arturo Cancela.
Ramón Gómez de la Serna por su parte: “La jirafa es un caballo alargado por la curiosidad” o “La jirafa es un animal alfombrado”.
“Este bicho no existe”, dijo una vez un campesino del estado brasileño de Rio Grande do Sul cuando vio una jirafa en el zoológico.
Se dijo que este animal se eligió como alternativa al cisne de Rubén Darío.
Un día viendo la película Interiores, de Woody Allen, escuché lo que sigue (lo dice una de las hijas del matrimonio principal):
"Leí algo que publicó hace poco, en el Sunday Times, me parece, era una tontería, pero muy divertida. (Silencio). Es una jirafa enorme, a Cory le encantería, me gustaría poder comprársela. Su cabeza está tan alta que debe de tener ideas muy elevadas. Y de paso sus cuernecillos servirían de antena para el televisor".

lunes, 23 de enero de 2006

sábado, 21 de enero de 2006

LA PEQUEÑA EMILIA Y EL BONSÁI

Dediquemos a Emilia, la Muñeca Filósofa este inicio de la novela "Bonsái", del escritor chileno Alejandro Zamba. Dice así:

"La primera mentira que Julio le dijo a Emilia fue que había leído a Marcel Proust. No solía mentir sobre sus lecturas, pero aquella segunda noche, cuando ambos sabían que comenzaban algo, y que ese algo, durara lo que durara, iba a ser importante, aquella noche Julio impostó la voz y fingió intimidad, y dijo que sí, que había leído a Proust, a los diecisiete años, un verano, en Quintero. Por entonces ya nadie veraneaba en Quintero, ni siquiera los padres de Julio, que se habían conocido en la playa de El Durazno, iban a Quintero, un balneario bello pero ahora invadido por el lumpen, donde Julio, a los diecisiete, se consiguió la casa de sus abuelos para encerrarse a leer En busca del tiempo perdido. Era mentira, desde luego: había ido a Quintero aquel verano, y había leído mucho, pero a Jack Kerouac, a Heinrich Böll, a Vladimir Nabokov, a Truman Capote y a Enrique Lihn, que no a Marcel Proust.
Esa misma noche Emilia le mintió por primera vez a Julio, y la mentira fue, también, que había leído a Marcel Proust. En un comienzo se limitó a asentir: Yo también leí a Proust. Pero luego hubo una pausa larga de silencio, que no era un silencio incómodo sino expectante, de manera que Emilia tuvo que completar el relato: Fue el año pasado, recién, me demoré unos cinco meses, andaba atareada, como sabes, con los ramos de la universidad. Pero me propuse leer los siete tomos y la verdad es que ésos fueron los meses más importantes de mi vida como lectora.Usó esa expresión: mi vida como lectora, dijo que aquéllos habían sido, sin duda, los meses más importantes de su vida como lectora.
En la historia de Emilia y Julio, en todo caso, hay más omisiones que mentiras, y menos omisiones que verdades, verdades de esas que se llaman absolutas y que suelen ser incómodas. Con el tiempo, que no fue mucho pero fue bastante, se confidenciaron sus menos públicos deseos y aspiraciones, sus sentimientos fuera de proporción, sus breves y exageradas vidas. Julio le confió a Emilia asuntos que sólo debería haber conocido el sicólogo de Julio, y Emilia, a su vez, convirtió a Julio en una especie de cómplice retroactivo de cada una de las decisiones que había tomado a lo largo de su vida. Aquella vez, por ejemplo, cuando decidió que odiaba a su madre, a los catorce años: Julio la escuchó atentamente y opinó que sí, que Emilia, a los catorce años, había decidido bien, que no había otra decisión posible, que él habría hecho lo mismo, y, por cierto, que si entonces, a los catorce, hubieran estado juntos, de seguro él la habría apoyado.La de Emilia y Julio fue una relación plagada de verdades, de revelaciones íntimas que constituyeron rápidamente una complicidad que ellos quisieron entender como definitiva. Ésta es, entonces, una historia liviana que se pone pesada."

viernes, 20 de enero de 2006

PLAN PARA EL MÁS ALLÁ, de Enrique Vila-Matas (pdf)

"Abrigo la teoría de que uno tiene éxito porque se agita como loco, o logra que los demás se agiten como locos por uno, o bien los demás lo obligan a uno a agitarse como loco. Según esta noción a mis textos les sucede lo que les sucede porque yo no me agito."
Y aunque no tenga nada que ver, este relatito, pillado por los mismos espacios Moleskine.

jueves, 19 de enero de 2006

Así hablaba Nietzsche

Descárgate un vídeo del famoso bigotudo teutón.

miércoles, 18 de enero de 2006

martes, 17 de enero de 2006

LA MANO, de Juan Carlos Onetti

A los pocos días de entrar en la fábrica, cuando pasaba para ir al baño, oyó que algunas compañeras murmuraban y del murmullo le quedó el desprecio:- La leprosa.Por su mano enguantada, la que durante años anteriores al guante supo esconder en la espalda o en la falda o en la nuca de algún compañero de baile.No era lepra, no había caído ningún dedo y la intermitente picazón desaparecía pronto con el ungüento recetado. Pero era su mano enferma, a veces roja, otras con escamas blancas, era su mano y ya era costumbre quererla y mimarla como a un hijo débil, desvalido, que exigía un exceso de cariño.Dermatitis, había dicho el médico del Seguro. Era un hombre tranquilo, con anteojos de vidrios muy gruesos. "Le dirán muchas palabras y le recetarán nombres raros. Pero nadie sabe nada de eso para curarla. Para mí, no es contagioso. Y hasta diría que es psíquico".Y ella pensó que el viejo tenía razón porque, sin ser enana, su altura no correspondía a su edad; y su cara no llegaba a la fealdad, se detenía en lo vulgar, chata, redonda, ojos tan pequeños que su color desteñido no lograba mostrarse.Así que para el baile de fin de año que ofreció el dueño de la fábrica para que los asalariados olvidaran por un tiempo sus salarios, consiguió comprarse un par de guantes que escondían las manos y trepaban hasta los codos.Pero por miedo o desinterés nadie se acercó a invitarla a bailar y pasó la noche sentada y mirando.Al amanecer, ya en su casa, tiró los largos guantes a un rincón y se desnudó, se lavó una y otra vez la mano enferma y en la cama, antes de apagar la luz, la estuvo sonriendo y besando. Y es posible que dijera en voz baja las ternuras y los apodos cariñosos que estuvo pensando.Se acomodó para el sueño y la mano, obediente y agradecida, fue resbalando por el vientre, acarició el vello y luego avanzó dos dedos para ahuyentar la desgracia y acompañar y provocar la dicha que le estaban dando.

lunes, 16 de enero de 2006

PELUQUERÍA


(Dibujo de Ana Bratz)

hoy como que sólo me salen
los versos más malos
de toda mi carrera sin versos
buenos mirando estaba un
dibujo de una niña
a su madre se lo dedicaba
vestida de joven
con el ombligo al aire
la melena al viento
recién salida de la peluquería
con tacones de aguja y los dedos
de los pies ocultos
fumaba un cigarrillo
el humo no se veía
la mirada perdida en las volutas
del humo que no
se veía
dame la mano mi niña
no me dibujarás así
con estos pelos
de recién salida
de la peluquería

jueves, 12 de enero de 2006

1.000.000 DE BESOS

ALFREDO MARIO FERREIRO

El dolor de ser Ford

¡Qué dolor debe dar
ser siempre Ford!

Ser Ford...
Y no ser un alado Packard,
un soberbio Lincoln,
un trompudo Renault,
o un ancho Cadillac.

Ser Ford,
ser siempre hojalata.

Y que todos digan:
-ahí va un Ford. Como quien dice:
-Ahí va un cualquiera.

¡Y saber en lo íntimo
de las bujías y del carburador,
que se es automóvil como los otros autos,
y, a lo mejor, mejor!...

Los amores monstruosos

El autobús desea, con todo su árbol y todo su diferencial,
a la linda voiturette de armoniosas líneas.

Poco a poco logra acercarse a su lado para
arrullarla con la moderación del motor poderoso.

La voiturette, espantada por aquel estruendo,
pega un legítimo salto de hembra elástica y huye.

De lejos, le hace adiós con el pañuelito azul del escape.

El autobús la persigue de inmediato. En su atontamiento
de paquidermo rijoso apenas salva los obstáculos
del nervioso y minúsculo tránsito callejero.

Persecución grotesca. Lo monstruoso detrás de lo alado.

El autobús se devora a la linda voiturette con los
ojos de todas sus ventanillas ambulantes.

La voiturette se despereza con los brazos
alargados de la velocidad.

De repente, se detiene junto al cordón de la vereda.
Hembra, al fin y al cabo, se ha emocionado
con la persecución empeñosa del autobús.

El autobús la ve detenida. Se le allega todo
sudoroso; cayéndosele la baba hirviente por el tapón
del radiador; todos los vidrios conmovidos; húmedos
el parabrisas, los guardabarros temblorosos; los ojos
de los faros desorbitados.

Va a detenerse. Pero -exigencias del trabajo-, el
embrague le hace seguir de largo. ¡La norma! El
autobús es para trabajar y no para enamorar
voiturettes por las calles.

Entonces el pobre monstruo padece angustia rabiosa.
Una rabia que se condensa en miradas de
odio rojo que larga por los faroles posteriores.


De El hombre que se comió un autobús, 1927

miércoles, 11 de enero de 2006

LAS REGADORAS VOLADORAS

las regadoras voladoras
descansan después de regar
fotografiadas por la más rezagada
todo ello en un patio
de la ciudad de Córdoba


Añadido: POLEN, de Manuel Vicent
Los soldados de Atila, que no tenían dientes, con las encías peladas trituraban habas secas antes de entrar en combate. Atila asoló ciudades y reinos. Durante muchos años impuso el terror a los papas y fue el enemigo mortal del imperio cristiano, pero cada primavera caía derrotado por el polen de las rosas amarillas hasta que finalmente sucumbió de muerte por esta causa. El polen de las acacias en las ciudades modernas también ataca a los asesinos. Me subyuga la idea de que Atila dejara de asaltar Roma en el mes de mayo porque las flores le tenían abatido en su petate de campamento rodeado de cofres repletos de joyas, que eran producto de su rapiña. La misma sensación tuve el otro día cuando vi estornudar a un navajero que estaba esperando la caza como un alcotán apoyado en la pared de una calle desierta. En ese momento una anciana se acercaba por la acera con un bolso en la mano. De los árboles floridos del paseo se desprendía un polvillo en forma de lluvia que el sol de media tarde ponía incandescente. El navajero tenía los ojos enrojecidos y sin duda había empezado a abrir los muelles de la faca en la espalda a medida que la víctima se iba acercando a su jurisdicción. Percibí perfectamente que se disponía a atacar. La anciana se hallaba ya a sólo tres pasos y cuando el tipo levantó el arma hacia el cuello de la dama y en un acto felino la inmovilizó con una llave de yudo, de pronto soltó un estornudo que le doblegó el tronco y por este motivo se le desprendió la navaja. Al agacharse para recuperarla volvió a estornudar y esta vez el estornudo fue tan violento que terminó por derribarlo en el suelo. Sobre el cuerpo del navajero caía el polen de las acacias mientras la anciana pedía auxilio. El polen de las flores ejerció sobre él un efecto mortal. Tengo entendido que Atila fue un jefe militar prodigioso. Sabía que las flores eran su principal enemigo. Y aunque se defendía de ellas dejando de asaltar las ciudades durante la primavera, murió a causa del polen de las rosas amarillas.

lunes, 9 de enero de 2006

Urinarios

A propósito del interesente debate detectado entre Estupor, Pez y Jon Mikel.


Añadido
Addenda 2

domingo, 8 de enero de 2006

IDIOMAS

"He hablado de los idiomas y de lo injusto que es comparar un idioma con otro; creo que hay un argumento que es suficiente y es que si pensamos en un verso, una estrofa española por ejemplo, si pensamos

quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el conce Arnaldos
la mañana de San Juan,

no importa que esa ventura fuera un barco, no importa el conde Arnaldos, sentimos que esos versos sólo pudieron haberse dicho en español. El sonido del francés no me agrada, creo que le falta la sonoridad de otros idiomas latinos, pero ¿cómo podría pensar mal de un idioma que ha permitido versos admirables como el de Hugo

L´hydre-Univers tordant son corps écaillé d´astres,

cómo censurar a un idioma sin el cual serían imposibles esos versos?
En cuanto al inglés, creo que tiene el defecto de haber perdido las vocales abiertas del inglés antiguo. Sin embargo, ello posibilitó a Shaskespeare versos como

And shake the yoke of inauspicious stars

From this wordweary flesh,

que malamente se traduce por "y sacudir de nuestra carne harta del mundo el yugo de las infaustas estrellas". En español no es nada; es todo, en inglés. Si tuviera que elegir un idioma (pero no hay ninguna razón para que no elija a todos), para mí ese idioma sería el alemán, que tiene la posibilidad de formar palabras compuestas (como el inglés y aún más) y que tienen vocales abiertas y una música tan admirable. En cuanto al italiano, basta la Comedia. -- --
Nada tiene de extraño tanta belleza desparramada por diversos idiomas. Mi maestro, el gran poeta judeo-español Rafael Cansinos-Asséns, legó una plegaria al Señor en la que dice: "Oh, Señor, que no haya tanta belleza"; y Browning: "Cuando nos sentimos más seguros ocurre algo, una puesta de sol, el final de un coro de Eurípides, y otra vez estamos perdidos".
La belleza está acechándonos. Si tuviéramos posibilidad, la sentiríamos así en la poesía de todos los idiomas."

Tomado de una conferencia pronunciada en 1977 por Jorge Luis BORGES en el Teatro Coliseo de Buenos Aires y titulada "La poesía".