miércoles, 20 de diciembre de 2006

A la busca de un final lírico (nueve)

Cuando te mueras es mejor que intentes subirte a una nube negra y no a la blanca. Porque si te vas a la blanca no podrás resucitar. Pero si te vas a la negra, a lo mejor puedes resucitar. A lo mejor, si resucitas, vuelves convertido en un bebé.
Si me hubiera dado tiempo, se lo habría dicho a mi abuelito.
Ana Bratz

martes, 19 de diciembre de 2006

lunes, 18 de diciembre de 2006

A la busca de un final lírico (ocho)

Como las cosas humanas no sean eternas, yendo siempre en declinación de sus principios hasta llegar a su último fin, especialmente las vidas de los hombres, y como la de don Quijote no tuviese privilegio del cielo para detener el curso de la suya, llegó su fin y acabamiento cuando él menos lo pensaba; porque, o ya fuese de la melancolía que le causaba el verse vencido, o ya por la disposición del cielo, que así lo ordenaba, se le arraigó una calentura, que le tuvo seis días en la cama, en los cuales fue visitado muchas veces del Cura, del Bachiller y del Barbero, sus amigos, sin quitársele de la cabecera Sancho Panza, su buen escudero.

Éstos, creyendo que la pesadumbre de verse vencido y de no ver cumplido su deseo en la libertad y desencanto de Dulcinea le tenía de aquella suerte, por todas las vías posibles procuraban alegrarle, diciéndole el bachiller que se animase y levantase, para comenzar su pastoral ejercicio, para el cual tenía ya compuesta una écloga, que mal año para cuantas Sanazaro había compuesto, y que ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado, el uno llamado Barcino, y el otro Butrón, que se los había vendido un ganadero del Quintanar. Pero no por esto dejaba don Quijote sus tristezas.

Llamaron sus amigos al médico, tomóle el pulso, y no le contentó mucho, y dijo que, por sí o por no, atendiese a la salud de su alma, porque la del cuerpo corría peligro. Oyólo don Quijote con ánimo sosegado; pero no lo oyeron así su ama, su sobrina y su escudero, los cuales comenzaron a llorar tiernamente, como si ya le tuvieran muerto delante. Fue el parecer del médico que melancolías y desabrimientos le acababan. Rogó don Quijote que le dejasen solo, porque quería dormir un poco. Hiciéronlo así y durmió de un tirón, como dicen, más de seis horas; tanto, que pensaron el Ama y la Sobrina que se había de quedar en el sueño. Despertó al cabo del tiempo dicho, y, dando una gran voz, dijo:

-¡Bendito sea el poderoso Dios, que tanto bien me ha hecho! En fin, sus misericordias no tienen límite, ni las abrevian ni impiden los pecados de los hombres.

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domingo, 17 de diciembre de 2006

Madame Consuelo

Desveladas las interioridades de los primeros encuentros entre el señor de Bratz y la señora de Nichodades, estoy en condiciones de hacer una nueva aportación. Por esas fechas, se les sorprendió in fraganti en una actitud relajada y confidencial. Si no se lo creen, vean, vean:

Mujer y hombre en el catre (John Singer Sanget)

Otras retrataduras hipotéticas de esta ilustre madame, del mismo señor pintor, podrían ser:

Lady Agnew (o retrato de una mujer que se las sabía todas).

Madame X

sábado, 16 de diciembre de 2006

Salió a la calle a pasear. Millones de personas lo hacen. Caminó por la acera comiendo pipas. Cientos de miles de personas lo hacen. Se volvió, los ojos inyectados, cuando pasó la muchacha de la rojas esfericidades (perfectas: no lo pongas: pleonasmo) perfectas. No quiso entrar en ningún sitio, ni librería ni pescadería, ni corteinglés ni heladería, tampoco farmacia, ni siquiera un puticlub que se llamaba Mundo Fantástico. Cientos y cientos (alguien dijo alguna vez, y lo ascendieron: cienes y cienes) de cienes de miles de millones lo hacen todos los días (¡jefe, yo también quiero un ascenso!). Fíjense ustedes que ni siquiera se paró a comprar la lotería. Sus ganas (sus/sanas, sussanas, susanas, que diría alguno que yo me ) atolondradas de cansarse y cansarse se lo impedían. Cientos de millones de millones de cienes lo hacen todos los días.
Por las grises aceras interminables, con su sarampión de socavones, espaldas de algo. Caminamos por la espalda del mundo: una acera. Aceras.
Acabó abrazado tiernamente a una acera cualquiera.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

A la busca de un final lírico (siete)

El lector de Pedro Páramo, de JUAN RULFO, se encontrará con los siguientes fragmentos:

"Me enterraron en tu misma sepultura y cupe muy bien en el hueco de tus brazos. Aquí en este rincón donde me tienes ahora. Sólo se me ocurre que debería ser yo la que te tuviera abrazado a ti. ¿Oyes?. Allá afuera está lloviendo.
(...)
Tengo la boca llena de ti, de tu boca. Tus labios apretados, duros como si mordieran oprimidos mis labios... Trago saliva espumosa; mastico terrones plagados de gusanos que se me anudan en la garganta y raspan la pared del paladar... Mi boca se hunde, retorciéndose en muecas, perforada por los dientes que la taladran y devoran. La nariz se reblandece. La gelatina de los ojos se derrite. Los cabellos arden en una sola llamarada."

lunes, 11 de diciembre de 2006

De los ósculos y otros tactos impuros

P. ¿Son pecados los ósculos, abrazos, y otros tactos impuros? R. Que pueden tenerse por tres motivos, o hacerse por tres fines; es a saber: en señal de amistad, según la costumbre de la patria, o con urgente necesidad. Por deleitación carnal y venérea; o finalmente por deleitación sensitiva del tacto, en cuanto son un objeto proporcionado de éste. Esto supuesto.

................

P. ¿Pecará gravemente la mujer que no se aparta del que advierte la toca torpemente? R. Que comete culpa grave; por ser señal de que consiente, cuando advertida del atrevimiento del otro, no se retrae. Si los tactos en lo exterior fueren honestos según la costumbre de la patria, y duda de la intención del que la toca, no tiene obligación a retirarse; porque en caso de duda nadie debe ser reputado por malo. Puede asimismo permitir el tacto, cuando en lo exterior fuere honesto, aunque el ánimo interior del que lo hace sea pravo, si no puede negarse sin escándalo, y sin que sea descubierto el delincuente; como podría acontecer, si en un público concurso se sentase uno cerca de una mujer, en el cual caso no estaría esta obligada a mudar luego de sitio, con nota de los circunstantes. Mas ni en este caso, u otros semejantes podría la mujer disimular el atrevimiento del que la tocase, si los tactos fuesen del todo torpes, sino que debería al punto separarse del atrevido, resistirle positivamente, y clamar, cuando no hubiese otro arbitrio; como lo hizo la casta Susana. Si fuese esta la conducta de las mujeres, no sería tan frecuente la audacia de los hombres; y así rara vez se ha de dar crédito a las que quieren defender su inocencia con la violencia ajena; porque si ellas seriamente no quisiesen condescender con los hombres, apenas éstos se propasarían a semejantes libertades. Lo mismo se ha de decir de otras acciones, que aunque a primera vista parezcan leves, son graves practicadas entre personas de diferente sexo; como el apretar la mano, retorcer los dedos, pisar con el pie, y otras semejantes; pues hechas con afecto carnal, y por deleite, promueven la polución, y están llenas de peligro.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Jorge Wagensberg, en su reciente libro A más "cómo", menos "por qué". 747 reflexiones con la intención de comprender lo fundamental, lo natural y lo cultural:

La pregunta es de un estirado teólogo: «Con toda su ciencia ¿ha llegado usted a alguna conclusión sobre la existencia de Dios?», y la respuesta es de J. B. S. Haldane, el legendario naturalista especialista en escarabajos: «No, pero sí le puedo decir que, si existe, tiene una afición desmedida por los escarabajos».

"Lo improbable asombra a todo el mundo, lo cotidiano sólo al genio".

"Las nalgas son la respuesta natural al problema de sentarse. La silla es la respuesta cultural a ese mismo problema".

"El aforismo es como la poesía. O resulta sublime o es simplemente ridículo".

sábado, 9 de diciembre de 2006

A la busca de un final lírico (seis)

Transcripción literal del testamento de Armando Buscarini dirigido al Rey Alfonso XIII y a la Reina Victoria Eugenia

Señor:

Perseguido por las injusticias de la sociedad que me negó el sustento, el trabajo, el cariño y la fama; acorralado por la multitud de enemigos, envidiosos de mi Arte, que se cebaron en mis actos privados para hundir y exterminar mi genialidad y aniquilar los proyectos grandiosos que tenía para el futuro; habiendo sido arrollado y asesinado en el Departamento de Dementes del Hospital Provincial, donde se me secuestró en tal día como hoy, 22 de mayo, por medio de cuatro hombres, y mi señora madre que ayudó a ellos; viéndome perdido completamente, es decir, con vida insegura, puesto que la aguja finísima que colocaron entre el pan taladró el corazón al tomar el camino de un divertículo que en la garganta tenía y que previamente habían observado con los rayos X médicos enemigos y cómplices de mi madre; comprendiendo, en definitiva, que mi situación en el mundo es desesperada puesto que además de vivir con poca vida me veo privado de la libertad, de las comodidades y de los placeres, he decidido eliminarme por medio del ácido prúsico que ingeriré hoy mismo; o, en su lugar, por medio de una cuerda: es decir, ahorcándome.

Como el hecho violento que pienso realizar ha de repercutir en todo el país produciendo la natural expectación, espero de Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII y de la Reina Doña Victoria Eugenia la completa rehabilitación de mi memoria mancillada, el reconocimiento absoluto de mi talento y condiciones formidables de artista y cincelador de maravillas, por medio de un gran monumento que se erija en una gran plaza pública. Y al mismo tiempo EXIJO de la JUSTICIA HUMANA el encarcelamiento de mis asesinos y la ejecución en público de la persona que colocó la aguja, origen del asesinato de que fui víctima. Pues ha de comprenderse que la pérdida ha sido ENORME para el país y que el país, ante tan enorme pérdida, no puede ni podrá permanecer impasible; ni tampoco conformarse y menos aún resignarse. Se ha robado una especie de Goya literario, a quien deben rendir tributo todos los españoles. Y como no se puede robar nada ni distraer nada al porvenir común, espero la reparación, no sólo por parte de España, sino por parte de todos los países, incluyendo América; y al mismo tiempo deseo que de mis poemas se hagan ediciones soberanas con láminas y cromos de colores; y deseo que se divulguen mis versos por toda la redondez de la tierra, para que de esta manera, traducidos a distintos idiomas, sean conocidos en todas las lenguas.

Deseo que se me haga un entierro solemne y que todos los escritores y artistas me guarden luto durante cinco años; deseo que se me ofrenden coronas con sentidas y cariñosas dedicatorias y que aquellos a quienes pude ofender den al olvido mis agravios y tomen parte en la ceremonia.

Deseo que la prensa de todo el mundo publique retratos míos y la noticia de mi muerte con enormes titulares: HA MUERTO ARMANDO BUSCARINI.

Deseo que ante mi cadáver desfile toda clase de gentes, lo mismo potentados que obreros, y que los niños depositen flores; deseo que los periodistas desfilen ante mí y que algún escultor famoso saque la mascarilla de mi rostro y el vaciado de la mano derecha, que pudo crear tantas obras inmortales.

Deseo que Serafín Álvarez Quintero pronuncie un discurso y que Alfonso Hernández Catá hable de mis obras; deseo que el embalsamamiento y que la casa de Prensa Gráfica coloque en sus balcones, durante un mes, una bandera negra.

Deseo que mi cadáver vaya envuelto en la bandera española, puesto que yo fui siempre un gran patriota, y deseo, además, que se me digan inmensidad de misas para la completa salvación de mi alma, ya que el hombre, como tal, fue bastante pecador.

Valladolid, 20 de mayo de 1930,
en el Manicomio Provincial.

Armando Buscarini.

jueves, 7 de diciembre de 2006

martes, 5 de diciembre de 2006

En un azulejo de una taberna de la ciudad de Córdoba se puede leer:
"Lo mejor es no hacer nada y después echarse a descansar".

A la busca de un final lírico (cinco)

Ojeando un diccionario sobre monstruos me he dado de bruces con una entrada que cuenta la leyenda -italiana- de Cola Pesce (llamado también Pescecola o Nicola Pez o simplemente Cola). Esa leyenda se puede sintetizar así: "Cola o Nicola era un niño siciliano que se deleitaba continuamente chapoteando en el mar, y capaz de resistir un tiempo inusitado bajo el agua. Su figura, no siempre descrita, parece ser anfibia, aunque no es verdaderamente un hombre-pez, porque a veces se habla de pies y manos palmeados. Un rey (por lo general Federico II) lo quiere poner a prueba y lo incita a sumergirse en los remolinos para describir el mundo submarino. La tentación de una joya en premio (en general un anillo) arrojado al mar vence la resistencia de Cola, que se sumerge, y vuelve, contando las maravillas vistas. El rey lo prueba de nuevo, echando otros objetos de oro, pero esta vez Cola ya no regresa."

sábado, 2 de diciembre de 2006

MOHO(SIDAD)

mohoso se quedó el queso

mohoso el otoño incierto
la libélula y el cangrejo

entre mis dedos se intuye el moho

mohosa está la mahou

una tristeza eléctrica de moho
como un campo inmenso de telerañas
sobrevuela algo
ramas mohosas
grietas

ósculos llenos de mohos
húmedos de pasado
saben a queso agrietado

saben a esquina venteada
de antigüedad

una guitarra suena todos
sus mohos acompañados
de una muchacha que canturrea
en francés mohos
cosmopolitas

santuario del musgo
enclaustrado queso
viejo
cera o plástico o sabor
que no se olvida

viernes, 1 de diciembre de 2006

A la busca de un final lírico (cuatro)

LEE ESTE FINAL, LUEGO LEE ESTE FINAL E INTENTA VOLVER A LEER ESTE FINAL, LEE, LEE ESTE FINAL COMO SI FUERA LA ÚLTIMA VEZ, Y DESPUÉS DEJA DE LEER ESTE FINAL, DESCANSA UN POQUITO, TÓMATE UN KIT-KAT, PERO VUELVE A LEER ESTE FINAL, Y PARA QUE NO SE TE OLVIDE, LEE ESTE FINAL, RELÉELO, COMO SI ESTUVIESES LEYENDO EN UNOS OJOS TREMENDAMENTE ACUOSOS, ACUÁTICAMENTE ENTREGADOS A LA CLARIDAD, EL FINAL DE ALGO, COMO SI ESTUVIESES LEYENDO EN ESOS MISMOS OJOS UNA DESPEDIDA, LEE, PUES, ESTE FINAL. LEE, POR FAVOR, SIN ENFADARTE, ESTE FINAL UNA Y OTRA VEZ, LEE, RELEE, DILE AL VIENTO QUE RELEA ESTE FINAL, A LAS MOJADAS MIRADAS, QUE LEA OTRA VEZ ESTE FINAL ALGUIEN MÁS, PREGONA LA NECESIDAD DE VOLVER A LEER ESTE FINAL, LEE, COÑO, ESTE FINAL, DE UNA VEZ.