domingo, 25 de febrero de 2007

Acerca de la brevedad

Cuando uno escribe textos breves ("o largos, por qué no, a ver, señorita, usted, tan encantadora, tan juguetona con el tiempo infinito que tiene por delante, qué bonito es no preguntarse en serio todavía sobre lo que es largo o corto, longitudinal o breve, ah, señorita"), en un momento u otro, hay excepciones ("entre nosotros, no las hay"), se pone inevitablemente transcendente.

Julio Cerone

Acaba uno adverbializándose. Marcando músculo con los gerundios. Intimidad gramatical irresistible. Fatal.
Mismamente.

Post post:

Hacer borradores en el tiempo tonto que se me ha dado, escribir en sucio sobre la virginal luz electrónica, el desahogo de la mano mecánica que hace caligrafía hierática, sobria, fogosamente contenida, que sí, que sigo respirando, no te preocupes tanto, mis venas padecen una procesión de indefinidas hormigas que ya han invadido mi cerebro. Siento su incesante trasiego por mis íntimas propiedades anímicas colesterolizadas. Todas mis ideas -abstracciones, generalizaciones, ofuscaciones, delectaciones, opiniones (contundentes), forniforniciones, estupefacciones, estupidificaciones- han acabado cosquilleadas por estos hemosos animalitos.

Cerone

2 comentarios:

El pez dijo...

Estimado Cerone:
Feliz sería usted hablando alemán y componiendo palabras largísimas, de varias líneas puede que incluso.

Rain (v.m.t.) dijo...

Es la delectación que me saca de milugar, a través de tus adjtivaciones y tus juegos, mi querido amigo, eh.

Siempre miras más alllá...