viernes, 9 de febrero de 2007

Longtemps, je me suis couché de bonne heure (2)

A la hora vespertina de costumbre, hielo y vaho al otro lado de la ventana, doña Consuelo ya se había desvestido del todo, se acostaba siempre en tanga a la hora sonámbula, su piel blanca (pelusa) deslizada en el interior del lecho, el lector (él mismo) recostado sobre unos almohadones enormes y duros y aparatosos, Consuelo (doña) le daba la espalda, pues ella miraba por la ventana cómo tiritaban los gorriones subidos a las raquíticas ramas mientras él bebía un coñac y se fumaba un puro habano largo y gordo, debía de ser cuidadoso con la ceniza, que no cayera sobre las sábanas blancas (pelusa de ceniza), el humo hacía unas volutas que tiritaban por el susto de su voz o de su respiración, a veces pasa un ángel vestido de aire, se distrajo (se le fue la olla) cuando vio que un pie de ella estaba en suspensión, se había escapado del campo gravitatorio de la cama, se balanceaba (la voz de repente le dudaba, paró y se dio la vuelta y se puso a chupar de nuevo el puro con ansiedad: el pecho hinchado como el de un gorrión en primavera), el lector le leía el cuento para acunarle el ritmo del ensueño, ese momento ni más allá ni más acá de ningún sitio, allí donde tirita de frío o de tibieza o de soledad o de cansancio o de ... el gorrión.

MENOS ESCRÚPULOS, de Javier Marías.

Episodios anteriores: UNA ROSA PARA EMILIA, de William Faulkner.

4 comentarios:

Rain dijo...

Oh, ¿beta borró mi comentario o soñé que lo escribí?

esta versiín experimentadora de blogger es terrible

experimemtados estasmos


imposible que no deje un comentario en este post. ¡se hacñian comparaciones de cuentos! era otro post.

leeré este post...

Rain dijo...

eran los cuentos de Onetti y faulkner...

vuelvo para leer como lo hago: degustando las palabras...
o sintiendo sus punzadas.

abraxo.

Nicho dijo...

Rain, abandoné la experiencia beta, realmente horrorosa.

Voy haciendo una recopilación de cuentos, por pasar el rato no más.

Abraxo.

En el fotograma dijo...

Los dos relatos son fluidos.
Los dos relatos son cada uno intersante desde su particular perspectiva.

En el segundo, hay sordidez. En tu relato hay plasticidad fija en Doña Consuelo.