jueves, 8 de febrero de 2007

Los hermanos Juananchos

Los hermanos Juananchos nacieron el mismo día, el 24 de agosto de 1967. Uno de ellos salió rubio, el otro negro azabache, más o menos como Zipi y Zape. Nunca en su larga vida tuvieron canas, ni entradas, ni calvas.

Allá por los diecisiete años sufrieron los efectos de un ataque invisible y simultáneo. Cada uno estaba en un lugar distinto: el rubio, Juan Pedro, estaba en el bar del Tío Bragasjustas y el otro, Pedro Juan, el negro negrísimo, en el bar de la plaza, el bar Inconstante. Lentamente, cada uno por su cuenta empezó a sentir que su pierna izquierda comenzaba a dormirse, a entumecerse. Esa parte de su cuerpo estaba empezando a entrar a vivir en la sombra.

Durante el proceso del ensombrecimiento carnal no les dolía nada, pero ya intuitivamente comprendieron que sus vidas iban a ser muy distintas a partir de entonces. Pero siguieron sentados sin darle mucha importancia a lo que estaba sucediendo en sus piernas. Charlando y jugando a las cartas. Cuando se incorporaron al terminar la partida, se precipitaron (con la misma naturalidad que cae una manzana desde lo alto de la rama de un manzano) al suelo. Sus piernas (zurdas) se habían muerto a partir de la mitad del muslo. Estaban frías, duras, blanquísimas y funerarias. A partir de ese día tuvieron que utilizar muletas. Como consecuencia de eso, desarrollaron una fuerza en los brazos descomunal.

No hay comentarios: