domingo, 4 de febrero de 2007

UNA ADDENDA Y UN LIRISMO

Addenda de unas manos que esperan.

Aquí me tiene usted, a su completa disposición me encuentro, soy un trasto viejo olvidado en un rincón (lágrimas), al que nadie llora (berrinche) ni recuerda (desconsuelo), pero me hubiera gustado ser como un regalo lírico para alguien (un libro, una botella de vino, un jarrón tan inútil como todos los jarrones (rotos, desconchados, soberanos de los salones: repujados, con sus miniaturas de colores espléndidos, sobados por el polvo infinito del aburrimiento, agrietados de tanto caerse a las mismas horas, hartos, colmados del hartazgo de llevar a cuestas siempre a las mismas flores, barrigones de invierno y clausura, estáticos y cínicos, emborrachados de hastío, asqueados de salir en todas las fotos), una foto, un busto embalado de tules blancos, una mirada extasiada -todavía no asfixiada- que enfoca con sinceridad el cielo de madera de su habitación, una quietud, la paz de un personaje demediado, el silencio de un ser conforme o conformado con los ojos verdes aturdidos de pestañas de tanta confianza en el futuro que miran, en un Madrid absurdo, violento, feo y sentimental), deseaba ser un regalo aunque tuviera la forma de un maniquí o de la máscara de un ser entregado a lo que está más allá de la madera, estaría bien peinado, y afeitado como debe ser, su barba seguro que es dura y se ve que sombrea su cara, se vislumbra su inminencia -de la barba-, aunque/pero/sin embargo/no obstante, no tengo brazos, sé que me da igual no tener vísceras, no poder andar, en las sienes me late un roneo de silencio, el sapo de mi pulso se ha quedado en mis manos desagregadas.
Luego, seguro que me reconstruye alguien, una de esas personas cuyo oficio es montar artefactos, elaborar formas verosímiles, ensamblar las piezas del jarrón, hecho añicos por el descuido de la mano de alguien, fui a Los United Estates a hacerme una liposupción, un arreglito estético, qué bien me han dejado el rictus de la boca, vuelvo a tener la mirada brillante y vibrante a la sombra de mis pestañas enhiestas, como la luz vertical del sol se cuela entre el tupido bosque, pero me pregunto todo el rato dónde habrán puesto mis brazos.

2 comentarios:

oo dijo...

Los brazos permanece fuera de-foco y de-coco ¿Con que imagina usted van a cerrar su nicho, su habitaciín sinsuelo, sincielo, sinconsuelo?

El silencio de un ser deforme
(informese sobre el límite de garantía, no-vaya-a-ser-no-sea que sobreviva)

nota-usted come he desgustado el texxxto???

Rain dijo...

Hombre de lrismo extrañísimo
esteta de las sinrazones y los danubios imaginados

soy incapaz de verle en un nicho