viernes, 16 de marzo de 2007

Longtemps, je me suis couché de bonne heure (5)

Consuelo, aquel día en que había descubierto el vacío inconsútil de la seda, se levantó con la puntualidad desorientada del insomne.
-----Desayunó café negro.
-----Pero antes se tomó un huevo crudo (prehistórico como una piedra de río).
Se vistió con la sutileza de costumbre. Se aseó utilizando una palangana. Con jabón tibio enjabonó sus tibiezas.
-----Nunca se duchaba por la mañana.
-----Nunca se duchaba.
Hizo tiempo, anduvo de aquí para allá. Trasteó.
Cogió el metro en Tirso de Molina. Cuando alcanzó la correspondencia con el tren de Cercanías se bajó. Se subió al tren. Por la ventanilla del tren pasaron todos los reflejos habidos y por haber. Llegó a Alcalá de Henares. Caminó durante unos veinticinco minutos hasta que llegó a la calle Libreros. En un rincón de esta calle había una fábrica de hielo. Consuelo estuvo regentando esta fábrica durante un tiempo.
-----Mogollón de tiempo.
A mediodía paseó por la porticada calle Mayor.
-----Se tomaba siempre dos riojas con sus correspondientes aperitivos.
-----Navaleiras, tortilla de patata recién hecha, pimientos con algo.
No recordaba. Sólo soñaba.
-----Sólo esperaba.
Luego siguió haciendo tiempo. Anduvo de aquí para allá. Saludó a un conocido. Cogió el tren de Cercanías. Se fue limando las uñas -¿de papel de arroz?- durante el viaje. El pañuelo de sus manos se puso más blanco que nunca. Una película de viento abstracto pasó por la ventanilla del tren.
Después de unos cuantos kilómetros y de nueve paradas, llegó a Atocha.
Cogió el metro y se bajó cuando llegó a Tirso de Molina.
-----Al llegar a casa se desvistió con la sutileza de costumbre.
Se bañó entonces en agua hirviendo contaminada con ciertas sales aromáticas. La espuma cubría todo su cuerpo como si fuera una gaviota descansando en una nube de lluvia.
-----Descansando de una lluvia de nubes.
La espuma burbujeó. El vaho formó una niebla turca. Su corazón latió con estruendosa lentitud.
Al llegar la buena hora temprana de acostarse, dijo:
----- - Julio, estoy muerta de sueño. Pero léeme otra vez la historia de Hervé Joncour.
Así fue como aquel día Consuelo se precipitó de nuevo en un abismo sedoso.

SEDA, de Alessandro Baricco.

En anteriores episodios (previously on Nicho's):

UNA ROSA PARA EMILIA, de William Faulkner.
MENOS ESCRÚPULOS, de Javier Marías.
LA PISCINA HUÉRFANA, de John Updike.
UN CUENTO DE HADAS, de Vladimir Nabokov.

2 comentarios:

z q dijo...

Veo a Consuelo, en la nube nubosa, tan preciosa y delicada, como un personaje aristocrático, liberada de todo signo de esclavitud...


Es un texto ultraelegante. ¿Sabes?
la ultralegancia es tan rara...


Abraxos y un gran salute de agradecimiento por "Seda".

Nicho dijo...

Muchas gracias, Rain.