lunes, 26 de marzo de 2007

PENXAMIENTOS (UNA XÍN/TESIS DE CIERTAS RUTINAS)

Era invierno y estaba todo el día pensando que nada era real. A veces soñaba que todo iba bien, que las fresas eran reales, que las rosas sentían su propia música triste.

Yo era un poeta y tú, una lejanía.

Tenía un extraño vacío de ansiedad,
como un deseo de otro
que me hubiese poseído.

Una nada de aire
instalada en mi carne deseosa, caliente, furiosa,
cansada, como un cielo vibrante de música
harto de ser mirado.

Lo tenía, algo parecido a la nada. Piedras en el aire. Piedras en mi boca. Sueños inflados de rocas. Rocas desparramadas como naranjas. Piedras en mi mirada. Piedras en mi nube.

¡Oh dulce rojez de mis penxamientos callados!

Y ahora, antes también, quizá. Siempre.
Ser oxcuro es ser sucio. Pero hay almas de terciopelo hermético.

Pienxo mucho más tiempo que pienso.
Eso ya se sabe.
En la xangre más que en la sangre vivo.
Elucido acerca de tu sonrixa más que sobre tu risa.

El xilencio resuena en la bóveda
de tu boca de xeñorita.
Y beso/bexo/betzo sólo tus labiox, olvidados tus labios.

Adoro tu expalda blanca,
paixaje difuxo de cálidos olores.

Fantaxma heterodoxo, el dexeo.
Me axusto, ya nunca me asusto.
Y me dexengaño, y siento, qué digo,
xiento noxtalgia de tu extilo hemoxo.

Dexeo, sí (claro que xí) mucho más tiempo que deseo.

Yo era un poeta y tú, una lejanía,
la tarde futura buscaba su melancolía.

Las paredes del vacío palpitan como las expaldas de la noche femenina y fría.

Tu piel sonroxada clarea tiernas tranxgresiones,
como una arboleda oceánica de xeda y púrpura.

Lloro en la claridad artificial del invierno,
entre lujox de silencio y xoledades de azul.

Cuánto se besan las gentes, cuánto se desasoxiegan.

Ya lo dije antes:
Yo era un poeta
y
tú,
una lejanía.

2 comentarios:

malogismos dijo...

En la letra Consuelina: a diferencia de lo que muchos piensan, la X se forma a partir de una trilogía de rasgos.

El primero arranca desde la parte superior del cuerpo descendiendo con inclinación hacia la derecha, hasta la zona más baja de la espalda.

El segundo, comienza un poco más arriba del muslo, para luego ascender incurvado (sí, cada vez más grueso) a la altura exacta de tu mirada.

Finalmente, un tercer trazo, que se inicia con decisión desde la línea baja y sube hasta dar con el primero, algo aburrido después de tanta espera.

- En la letra Consuelina: la X se destraza también en trilogía (pero aseguran, no deja rasgos)

"Ya lo dijo antes:
Usted es un poeta
Ella una lejanía"

y abajo,
el proxeneta
tan valiente en su cobardía

Rain (v.m.t.) dijo...

Tu poema, el poema.
Le cantas al cuerpo de la mujer, a sus abstracciones y quimeras.

Delicadamente.