martes, 10 de abril de 2007

Cuando despertó, el pavo real todavía estaba allí.

Foto tomada por Ana Bratz

Post post: Cuando se despertó una tarde, después de una siesta tranquila, se encontró sobre la varanda de su terraza convertido en un monstruoso pavo real. Estaba de pie apoyado sobre sus paticuelinas de pariente del pollo, enhiesto y soberano, oteando el panorama, que vibraba de esplendor ante sus desamparados ojos. Se le había quitado el pánico a las alturas. Una calma inmensa se había apoderado de él. No echaba de menos sus incómodos brazos.
«¿Qué me ha ocurrido?», pensó.

3 comentarios:

Rain (v.m.t.) dijo...

Oh-oh, una metamorfosis plumífera.
Si miedo, como Nicho ve las transformaciones. Iniciática...

:)




Buen enfoque fotográfico.


¿Viajaste lejos? oh, bueno...esa pregunta es indiscreta.

Aura dijo...

¡Que maravilla encontrarse de pronto con ese maravilloso plumaje!

Y en las alturas... Imagen celestial.

Que envidia.

noemi dijo...

Ocurrió que graciosamente adquirió capacidades mutativas...envidiable, digo yo.