miércoles, 4 de abril de 2007

A la busca de un final lírico (27)

En la novela EL DOCTOR PASAVENTO, de Vila-Matas, se puede leer:

"Podía hablar de Maurice Blanchot, por ejemplo, que era amigo de Julien Gracq y que , al escribir sobre Le Roi Cophétua, había reflexionado ampliamente sobre las desapariciones. De hecho, el tema recorría toda su obra ensayística. En cierta ocasión, por ejemplo, le habían preguntado por la dirección que estaba tomando la literatura. "¿Hacia dónde va la literatura?, le habían preguntado. Va hacia sí misma, hacia su esencia, que es la desaparición, había contestado impertérrito."

Más adelante profundiza un poco:

"Me di cuenta de que era el lugar ideal (se refiere a una alameda en el fin del mundo) para escribir de verdad, tal como yo entendía que había que hacerlo, pero también para despedirse de la literatura, que era otra forma de escribir de verdad: un lugar ideal para plantarse en el abismo y tratar de ir más allá y, por tanto, desaparecer".

Ilustremos este texto con una moleskine de Javier Marías:


Postpost 1: El Pez usa cuadernos moleskine.

Postpost 2: Este señor recomienda que se lea esto.

3 comentarios:

Rain (v.m.t.) dijo...

Oh, suena a elegancia: moleskine, o es lo que está contenido, la connotación de la palabra...

De Blanchot, este sñor Vargas Vila ha captado lo esencial y hace que su personaje lo exprese. El nombre del personaje es gracioso, o el apellido.
Me hace sonreír.

Ah, es que Bardamu con este post, da el golpe certero... Hacia dónde ya se sabe.

El pez dijo...

Ese modelo nunca lo he usado. Se llama Pocket Japanese Album
, y las hojas son algo más gruesas y se despliegan (si uno quiere) todas a lo largo.

Realmente tiene poco espacio para escribir, eso dice mucho de Marías, hay que atinar a la primera.

Juan Carlos Márquez dijo...

Nicho, te he hecho una invitación en mi blog en la entrada Ludoliteratura: mira a ver si te apetece (sin compromiso, eh)