jueves, 19 de abril de 2007

A la busca de un final lírico (veintiocho, otro número posiblemente pocho)

RESURRECCIÓN DE LA CARNE

Solamente resucitará lo que es necesario para la realidad de la naturaleza.

Todo lo que se ha dicho de la integridad de los hombres después de la resurrección, debe referirse a lo que pertenece a la realidad de la naturaleza humana; porque lo que no pertenece a la verdad de la naturaleza humana, no será restaurado en los hombres resucitados: de otro modo sería necesario que todos los hombres fuesen de una magnitud extraordinaria, si todos los alimentos convertidos en carne y sangre fuesen restaurados. Es así que sólo se atienden a la verdad de cada naturaleza según su especie; luego las partes del hombre que son consideradas según su especie y su forma, se encontrarán todas íntegramente en los hombres resucitados, como las partes orgánicas y las partes cosemejantes, como la carne, los nervios y todas las cosas de este género que entran en la composición de los órganos. No toda la materia que haya estado en estas partes durante su estado natural será restaurada, sino sólo la que baste para la integridad de la especie de estas partes. Sin embargo, el hombre no dejará de ser numéricamente el mismo en su integridad, aun cuando no resucite todo lo que materialmente haya estado en él. En efecto; es evidente que el hombre en esta vida es numéricamente el mismo desde el principio hasta el fin.

Sin embargo, lo que está materialmente en él bajo la especie de las partes, no queda lo mismo, sino que está sujeto a pérdida o incremento, a la manera que el fuego se conserva por él mismo por la adición de la leña, a medida que se consume; el hombre está entero cuando se conservan la especie y la cantidad convenientes de la especie.

Santo Tomás de Aquino, Brevis summa de fide, CLIX.

4 comentarios:

Rain (v.m.t.) dijo...

Qué terroble, como un fundamentalismo existencial: es que abate y a la vez causa un irrespeto, mas no en una mofa frívola. Niet, para Tomás de Aquino, no es dable, denostarle suS refinados desatinos.

Cómo amaba la trascendencia.

extremis sonic dijo...

Decir desatinos en injusto. Eran de hecho, más que eso, delirios asentados en uan mística fortalecida por lo institucionalizado...

Nicho, luego de estos deslindes, los cátaros se me han venido a la mente. Si acaso Tomás de Aquino no hubiera sido el motivo.

noemi dijo...

Por eso a mí que me cremen rápidamente. De carne a ceniza pasando por el emocionante ardor.

El pez dijo...

Y en el caso del caníbal, queda por esto demostrado, que la carne comida será reconstruida en la resucción sólo para el que ha servido de alimento, ya que al formar parte del nuevo hombre (se convierte en carne de su carne), habiendo sido antes carne de otra carne. Por eso, el canibalismo es un pecado mortal, aun cuando el comido haya fallecido de causa natural.

En el caso de confesión posterior, y el caníbal sea perdonado, no se explica pues qué ocurre con la carne que fue carne del otro. Esas proteinas, hidratos y grasas construidas del cuerpo previo no serán reconstruidas en el segundo...

Joder, qué lío.