viernes, 13 de julio de 2007

A la busca de un final lírico y verde (40)

Un final acariciado por una mano blanquísima y sofisticada, con las uñas larguísimas y encendidas de verde, que mueve en un vaivén de adiós sus dedos definitivos y luminosos, en la intemperie de la entrada de una estación de tren.



Postpost: Recordemos también esta otra obra maestra: Mein Herr:

2 comentarios:

Rain (v.m.t.) dijo...

Verdadero glamour.

¿Y sabes? Liza Minelli tiene una bondadosa mirada lo que hace un contraste maravilloso. No es que la bondad tenga que estar ausente en el glamour sino que aquí tiene una extrañeza tan sui géneris...


¡Salute!.

Nicho dijo...

Absolutamente de acuerdo, Rain.

¡Salute!