miércoles, 1 de agosto de 2007

A LA CONQUISTA DE MADRID

Valle sabía que si quería ser escritor tenía que conquistar Madrid: el 13 de abril de 1895 llega a la capital con su libro Femeninas recién editado, y un cargo en el Ministerio de Fomento conseguido por su amigo Augusto González Besada. Pero sus propósitos se tambalean al enterarse de que tiene que trasladarse a León para inspeccionar la restauración de la Catedral. Naturalmente, Valle-Inclán dimite y adopta una decisión heroica en esas fechas: quiere tomar Madrid únicamente con su pluma por espada, aunque para ello tenga que morir de hambre. Se instala en una miserable vivienda en la calle Calvo Asensio n.º 3, del barrio de Argüelles.

Luis Ruiz Contreras nos cuenta en sus Memorias de un desmemoriado que una noche acompañó a su casa a Valle, quien, estando en un café, se había sentido indispuesto. Allí pudo comprobar el frío de la vivienda y la pobreza del ajuar, compuesto por una silla, una mesa y una cama sin mantas. Valle se acostaba con el traje puesto y se cubría con la capa y unos periódicos atrasados. Pérez de Ayala, en Troteras y Danzaderas, crea un personaje, Alberto del Monte- Valdés (trasunto clarísimo de Valle), cuyo sobrio régimen alimenticio nos describe: «Solía comer dos veces a la semana; el resto de los días engañaba el hambre con tazones de té bien azucarados o agua caliente sin más, y para no gastar calorías se quedaba todo el día en la cama». Efectivamente, se puede afirmar que Valle, como el Onetti de los últimos diez años, escribió buena parte de su obra acostado: en sus comienzos, para combatir el frío y el hambre; después porque sus dolencias estomacales y urológicas le obligaron a permanecer en cama durante largas temporadas.

ÓSCAR SANTOS GARCÍA, profesor del IES Tierrablanca. La Zarza.


Fotos del gran Alfonso

3 comentarios:

El pez dijo...

Si no todo el monte es orégano, ya no digamos el valle...

Pero el Valle es mucho Valle.

Aura dijo...

Ay Nicho, siempre he querido ser como Valle. Leer ésto me hace sentirle aún más cercano.
Bueno, ahora que pienso, yo soy bastante más hedonista. Pero no hay contradicción en eso.
Quiero ser como Valle.

MadHatter dijo...

Pero quién conquistó a quién??La ciudad al hombre o éste a la ciudad??