viernes, 14 de septiembre de 2007

5 de agosto de 2067

El despojo. La fosa. La atmósfera irritada. Todo ha quedado salpicado de lluvia de barro. Un anuncio de metal mal sujetado estará por toda la eternidad balanceándose al ritmo del viento y golpeando una barra de hierro que tiene cerca, a su espalda. Una silla blanca de plástico se ha caído a la piscina, parece un iceberg, por decir algo. (Si lo hubiera sabido, lo de este temporal brutal, habría traído mi muñeca hinchable descolorida y la habría suicidado en esta piscina apocalíptica. Ya no la uso nada, me tengo que comprar una nueva, una a la que no se le caigan los colores). El abandono se ha señoreado del viento: ruge en su interior un olvido, una fatiga, una rabia, una desesperación, una caricia. El despojo se ha caído en su fosa. Una palabra silba su irritación contra una esquina. Hojas de árboles y una sombrilla se balancean en la piscina. El metal golpea al mental a golpe de irritación del aire. Una mujer sale al balcón a mirar las hojas de su mirada que se le han suicidado en la piscina. Dos bolsas blancas de plástico pasan volando como dos fantoches y la mujer las mira con su mirada barrida de hojas. Un señor graba con su cámara de vídeo el espectáculo: las hojas de la piscina, la fosa ocupada por el despojo, la silla naufragada, las bolsas a la deriva por el aire irritado. Por fin, cae la noche sobre la fosa, sobre la piscina, sobre la mirada sin hojas de la mujer del balcón. El ruido del metal contra el metal sigue, pero ya no lo oye nadie. Las gotas de barro en algún momento empezarán a secarse sobre la losa de aire oscuro que lo está ocupando todo.

4 comentarios:

Aura dijo...

Sonrisa después de lo de la muñeca hinchable. Una sonrisa pasada por agua...

El pez dijo...

10

Rain en ZQ. dijo...

Tiene toda la lentitud maravillosa de un corto fímico con aire tarkovskiniano.


A veces me encuentro con blogs cuyos autores denostan de las metáforas y emplean el lengiaje directo, y si uno se dejara llevar por ellos, pensaría que sí, que las metáforas estorban la belleza auténtica, mas eso es desmentido leyendo prosas, poemas... en los que las metáforas son el corpus, el aparato lírico que proyecta vívidas sensaciones...

Nicho dijo...

Gracias.