lunes, 29 de octubre de 2007

18 de agosto de 2067

He visto, a las cinco de la tarde, a una mujer joven poniendo a secar unos gastados pantalones vaqueros. Luego apareció un tío descamisado, agrestemente peludo, y se pusieron a mirar algo. Ella extendió su larguísimo brazo y señaló con su larguísimo dedo algo que yo no podía ver. Su uña apuntaba.

Una espuma, una gaviota, un horizonte, un contraste, una deflagración.

El viento de la hora acariciaba una bandera rota.

Se acabaron yendo.

Los jeans se quedaron desgastándose al sol.

3 comentarios:

Aura dijo...

Aún siguen allí.

Estupor dijo...

Yo creo que el tío descamisado era el fontanero y que la mujer joven le señalaba la lavadora.

cyborgs y zines dijo...

Como un instante metafísico con la exuberancia de una mujer que extiende su dedo..

Eso es lo que te da escribir: puedes retratar o escribir a la manera de quien filma delicadamente, con amor por lo que filma. Que no es lo mismo que la complacencia festiva... O es que así lo creo.