martes, 16 de octubre de 2007

A la busca de un final lírico (57)

Epitafios hay muchísimos.
Javier Marías encontró, en la tumba de un tal León Suárez Alday (1890-1914), uno que decía lo siguiente: "Cuantos hablan de mí no me conocen y al hablar me calumnian; los que me conocen callan y al callar no me defienden; así, todos me maldicen hasta que me encuentran, mas al encontrarme descansan, y a mí me salvan, aunque yo nunca descanso"

Algunos ejemplos:

- “Tanta gloria te lleves como descanso dejas”. Se lo puso una mujer a su marido, en el cementerio de Albacete.

- “Epitafio de urgencia: ¡Que me saquen!”

- “Perdone que no me levante, señora”. Groucho Marx.

- “Hija, te has ido a los cuatro meses. ¡Qué pronto empezaste a darnos disgustos!”. De unos padres a su hija pequeña, que murió tan pronto.

- “¡Que se joda el que no pueda!”.

- “Querida, perdona que no te siga, pero es que he perdido tu rumbo”. El marido a la mujer muerta.

- “¡Justina!”, en letras muy grandes.

- “¡Al fin solo!”.

- “¡Asesinos!”.

- “¡Mucho cuidadito!”.

- “Todo es mierda menos tú”.

- “Español y torero”.

- “¡No te digo!”.

- “¡No olvidéis apagar el gas!”.

- “¡Me lo llevé!”. En la tumba, el muerto hizo poner una escultura suya con una botella de anís en una mano y un puro en la otra.

1 comentario:

Aura dijo...

El primero, del cementerio de Albacete, me ha hecho sonreír, y el útimo es memorable.
Tal vez yo escogería uno en respuesta al de "¡Al fin solo!" y sería: "¡Al fin en buena compañía!" ;)

Un abrazo Nicho.