domingo, 11 de noviembre de 2007

25 de agosto de 2067

Al final, se me escurre todo entre los dedos como el agua fresca con la que me lavo la cara cada mañana. Con ella –con el agua- me despejo el despojo –el rastro, la huella, el polvo, la nieve, el velo- que ha dejado en mi rostro una noche de sueño.

1 comentario:

Rain dijo...

Es como si en esa limpieza se escurriera uno mismo...totalmente.
He experimentado esa sensación, a veces.

Nicho, sé que cada uno percibe aproximadamente de pronto, tan aproximadamente.